La EDAR de New Cairo, en Egipto: Un modelo de depuración sostenible reconocido internacionalmente

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Sobre la Entidad

Aqualia
Aqualia es la empresa de gestión del agua del FCC Servicios Ciudadanos. Es la primera de su sector en España, la tercera empresa privada de Europa y la sexta en el mundo. Trabaja para 23,5 millones de usuarios en 1.110 municipios de 22 países.

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El tratamiento de las aguas residuales es un requisito fundamental en el desarrollo sostenible, especialmente para aquellas regiones con elevada densidad de población o escasos recursos. En ambos casos es importante contar con soluciones técnica y financieramente viables que permitan depurar las aguas residuales con todas las garantías. Aqualia opera 445 plantas depuradoras en cuatro continentes. Estas instalaciones son de tamaños y características muy diversas. Una de las mayores es la de New Cairo, en Egipto, que tiene capacidad para prestar servicio a más de 1 millón habitantes.

El proyecto ha recibido diferentes galardones. Así, la depuradora fue premiada en 2010 con el galardón Water Deal of the Year por parte de la publicación Global Water Intelligence y es, además, el primer caso de éxito de colaboración público – privada en Egipto.

En 2011 recibió el African PPP Water Deal of the Year. Esta infraestructura fue elegida como el tercer mejor proyecto de participación público-privada por el International Finance Corporation (IFC), organismo dependiente del Banco Mundial.

El proyecto, un reto

La planta de tratamiento de aguas residuales de New Cairo fue construida en la ciudad del mismo nombre situada al sureste de El Cairo en el año 2000, en una zona desértica, para paliar los problemas derivados de una capital superpoblada. Uno de los principales retos a los que se enfrentaba la nueva ciudad era la escasez de agua potable debido a las difíciles condiciones del entorno. El objetivo de la planta de aguas residuales urbanas era tratar las aguas residuales urbanas de New Cairo, Madinaty y El Mostakbal.

En 2006, el gobierno de Egipto aprobó una nueva política a largo plazo para incrementar la participación de las empresas privadas en el desarrollo económico del país como fuente de financiación y de conocimientos. El objetivo de la nueva política era ampliar la necesaria inversión en infraestructuras en el país.

New Cairo puede ser una herramienta para poner en valor la colaboración público-privada en el sector del agua

La New Urban Communities Authority (NUCA) fue el organismo encargado de desarrollar las nuevas áreas urbanas y de redistribuir la población más allá de la estrecha franja del valle del Nilo. La autoridad lideró el proyecto de la Estación de tratamiento de aguas residuales (EDAR) de New Cairo. La planta se diseñó para reducir el uso de agua dulce para usos como la irrigación de terrenos agrícolas y áreas verdes urbanas, y para limitar el volumen de agua contaminada vertida al río con los consiguientes efectos negativos sobre la salud humana y el ecosistema.

Antes de la puesta en marcha de la planta de New Cairo, las aguas residuales se vertían al río, lo cual tenía importantes efectos negativos sobre el ecosistema del río y la salud pública. La nueva infraestructura, además de mejorar el tratamiento del agua y de aumentar la disponibilidad de agua dulce, permitiría utilizar el compost de los fangos residuales como fertilizante agrícola.

La EDAR de New Cairo y los ODS

La planta tiene capacidad para tratar un caudal medio diario de 250.000 m3 de agua y prestar servicio a más de un millón de habitantes. Su puesta en marcha ha supuesto, por un lado, un aumento en la disponibilidad de agua potable (dado que se utiliza el agua tratada para la irrigación en lugar del agua dulce). Pero además, la nueva instalación ha permitido reducir el perjuicio medioambiental del vertido de aguas residuales al río Nilo (con un impacto directo positivo sobre la salud humana y la ecología fluvial).

La planta supuso una reducción en la cantidad de contaminantes (aguas residuales) vertidos al río Nilo. Esto mejoró la calidad del agua del río, lo cual ha tenido efectos directos sobre los niveles de contaminación del suelo, la pesca, el ecosistema fluvial y la salud humana.

La planta tiene capacidad para tratar 250.000 m3de agua/día y prestar servicio a más de un millón de habitantes

La planta de New Cairo además está comprometida con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, y acarrea beneficios en 12 de los 17 objetivos. En algunos de ellos supone un gran impacto (en salud y bienestar, agua limpia y saneamiento, acción por el clima). En otros, la mejora es moderada: en aquellos relacionados con el fin de la pobreza (al impulsar el ecosistema fluvial y la pesca), trabajo decente y crecimiento económico (solo durante el periódico de construcción, alrededor de 1.500 trabajadores se emplearon en la Planta), o los objetivos de innovación e infraestructuras, entre otros.

De todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el número 6 es con el que la EDAR de New Cairo mantiene los vínculos más estrechos. Como parte de una infraestructura dirigida a asegurar la disponibilidad de agua potable y mejorar los sistemas de saneamiento, puede decirse que la depuradora de New Cairo cumple el objetivo de agua limpia y saneamiento.

En resumen, la nueva infraestructura ha actuado como una poderosa herramienta para ayudar a alcanzar algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente aquellos relacionados con el medio ambiente y la economía, gracias al aumento de la productividad esperada en las actividades agrícolas y los empleos regulares creados en la construcción y explotación de la infraestructura.

Un modelo de éxito plasmado en un case study

Este proyecto se encuadra dentro del ambicioso programa de actuaciones en materia de agua y saneamiento del Gobierno de Egipto. Además, ha sido el primer contrato adjudicado en este país para un proyecto de colaboración público–privada (Public Private Partnership, en inglés). El proyecto PPP proporcionó capital de inversión privado, reduciendo la presión del gobierno de Egipto sobre las finanzas públicas.

Toda esta historia de éxito se ha plasmado en un caso de estudio (case study), elaborado por el profesores del IESE Joan Enric Ricart, el Gerente del Centro Miquel Rodríguez Planas, el Profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona Francesc Trillas y Jord Salvador como Research Assistant. Esta publicación se enmarca en la colaboración que, desde marzo de 2016, Aqualia mantiene con PPP For Cities, centro de la IESE Business School dentro de la red de Centros Especializados en PPPs de de Naciones Unidas, y más concretamente de su Comisión Regional UNECE.

La planta de New Cairo está comprometida con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas

Aqualia, que participa en el Consejo Asesor del Centro Especializado en Ciudades, lidera el área de Agua, desarrolla su actividad colaborando con PPP for Cities a dar cumplimiento a su objetivo de desarrollar acciones de investigación, innovación y apoyo a las administraciones de todo el mundo en la planificación, gestión y desarrollo de proyectos de partenariado público privado (PPP) en el entorno de las ciudades.

Naciones Unidas, a través de una de sus cinco comisiones regionales (UNECE) creó el "International Centre of Excellence on PPPs" con el objetivo de ser líder y referencia internacional en la preparación de buenas prácticas y estándares en PPP y en la ayuda a gobiernos en su implementación. Este centro se apoya en el trabajo de seis Centros Especializados (SC) situados en distintas partes del mundo, siendo el Centro “PPP for Cities”, junto con los Centros de París y Moscú los únicos existentes en Europa.

En ese sentido, los dos relatores Especiales de la ONU sobre el Derecho Humano al Agua, Catarina de Alburquerque (de 2008 a 2014) y Leo Heller (el actual) siempre han reconocido el derecho y la necesidad de la colaboración público-privada para garantizar el acceso de la población a los servicios de agua. “Los derechos humanos son agnósticos en cuanto a la forma de prestación de servicios”, llegó a afirmar Catarina de Alburquerque en una entrevista concedida al diario El País el 1 de diciembre de 2014.

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