La calidad de las aguas de los ríos cántabros mejoró sensiblemente en el último año

68
0

Sobre la Entidad

Red Cántabra de Desarrollo Rural
La Red Cántabra de Desarrollo Rural es una asociación sin ánimo de lucro que busca poner en marcha iniciativas que persigan el desarrollo de las zonas rurales de Cantabria.
  • Fotografía: Red Cántabra de Desarrollo Rural

El proyecto ¡Explora tu río! ha publicado los resultados obtenidos en los muestreos realizados durante la campaña de primavera 2013 por los voluntarios participantes en el proyecto. Dentro de las actividades programadas para la Red de escolares observadores del estado de los ríos (REODER) ha realizado un total de 37 muestreos entre los meses de marzo y junio por 21 centros escolares del medio rural de Cantabria con la participaron más de 400 voluntarios y voluntarias. Los resultados obtenidos muestran una tendencia a la mejoría año tras año, aunque siguen existiendo ciertas alteraciones en los cauces que discurren por núcleos de población o sus alrededores.

¡Explora tu río! es un programa de voluntariado ambiental en torno a los ríos para las escuelas del medio rural de Cantabria financiado por la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Urbanismo del Gobierno de Cantabria. Esta iniciativa de la Red Cántabra de Desarrollo Rural y los Grupos de Acción Local de Cantabria se desarrolla en los colegios de las comarcas rurales de Cantabria y toma como lugar de estudio las principales cuencas hidrográficas de la región. El principal objetivo de este programa formativo sobre los ríos es fomentar la participación ciudadana en la conservación de la naturaleza. Persigue, con la ayuda de voluntarios, la puesta en valor ambiental y cultural de los ríos, trabajando desde las escuelas rurales. Son dos las actividades principales de ¡Explora tu río!: la Red de Escolares Observadores del Estado de los Ríos (REODER) y los Clubes Amigos del Río (CAR). En la primera de ellas, la REODER, el alumnado de estas escuelas se configura como una red de observadores de la calidad fluvial en Cantabria, realizando un análisis detallado del estado de los ríos en nuestra región: morfología fluvial, identificación de flora y fauna, recogida de muestras para aplicación de índices bióticos… todo ello buscando sensibilizar a los escolares a través del conocimiento teórico y práctico de los ríos.

Resultados

De manera general debemos señalar que la calidad de las aguas de los ríos cántabros ha mejorado respecto años anteriores o por lo menos no ha empeorado. Muy posiblemente ello es debido al aumento de caudal por las condiciones meteorológicas que reinaron en la primavera y que fueron más propias de un invierno tardío. Todos los resultados están disponibles en la web del proyecto www.exploraturio.com. Para obtener el estado ecológico del tramo de río se combina el índice de macroinvertebrados FBILL que determinará la calidad de las aguas y el índice de vegetación QBR que mide el grado de conservación y la calidad del bosque de ribera.

Sin entrar en detalle, podemos señalar que el mejor estado ecológico que se ha encontrado en los ecosistemas fluviales de Cantabria estaría situado en la cuenca del Nansa, tanto en Bielva como en Puentenansa, así como el río Saja en Terán de Cabuérniga. Por el contrario los ecosistemas que han obtenido una peor valoración los situados en Espinama y Nestares, con ciertas alteraciones en los parámetros químicos medidos en sus aguas y sobre todo por la alteración sufrida en sus cauces y estratos vegetativos de ribera.

Calidad del agua

Las mejores aguas analizadas han resultado las del río Saja, en la localidad de Terán de Cabuérniga, aguas de muy buena calidad donde además la contaminación aparente era baja en un cauce cubierto por un bosque de ribera y un lecho fluvial en buen estado y un lecho fluvial. Aguas de muy buena calidad fueron también las analizadas en el Deva a la altura de La Hermida, en la cuenca del Nansa en Puentenansa, Bielva y Puente Pumar, el Ebro en Polientes y el Híjar en Paracuelles. En todos ellos era destacable a su vez el grado de transparencia de sus aguas.

Otros análisis en los que la contaminación obtenida ha sido moderada se han realizado en la cuenca hidrográfica del Miera en Liérganes y Merilla, en la del Saja en Ontoria e Ibio, el Pisueña en Selaya y dos afluentes del Asón, el Gándara en La Gándara de Soba y el Vallino en Ampuero. Otro afluente, esta vez del Deva, el Nevandi en Espinama sí que presenta algún síntoma de contaminación un poco mayor, así como el Pas en Vargas y el Camesa en Mataporquera, siendo los índices mayores de contaminación los obtenidos en un muestreo en Nestares, donde el río Ebro discurre por un tramo muy alterado en el que las modificaciones del cauce han sido muy grandes.

Bosque de ribera

El índice QBR se aplica también en todos los muestreos con el fin de medir el grado de cobertura vegetal, la estructura del bosque, su calidad y el grado de naturalidad del lecho del río. La máxima puntuación ha sido obtenida en los muestreos realizados en Vargas con los voluntarios y voluntarias del CEIP Cuevas del Castilla en la ribera del río Pas y en Bielva en la del Berrellín. A continuación se situarían los bosques de ribera de Puentenansa, La Hermida, Terán de Cabuérniga, Puente Pumar o Liérganes, donde el grado de cobertura es muy alto, con un recubrimiento de árboles y arbustos casi total y una conectividad entre el bosque de ribera y el ecosistema forestal adyacente a menudo significativa.

Los otros puntos donde se realizan los muestreos en las cuencas hidrográficas de Cantabria presentan indicios de alteraciones importantes, ya que nos situamos en cauces que atraviesan núcleos de población, lo que provoca que el grado de naturalidad se vea muy reducido. En este sentido los peores ecosistemas que se han analizado a través de este índice se sitúan en Espinama, Ampuero, Ontoria, Nestares, Polientes o Mataporquera, en las riberas del Nevandi, Vallino (Asón), Saja, Ebro y Camesa respectivamente.

Otros parámetros

Los voluntarios de ¡Explora tu rio! realizan también medidas del grado de acidez del agua a través de los análisis de pH en muestras de agua recogidas en los ríos. Las aguas dulces tienen un pH entre 5,5 y 8,7; cada organismo va a tener unas preferencias dentro de este rango. Un pH superior o inferior sería perjudicial y supondría un impedimento para la vida en el río, pero esto no ocurre en ninguno de los 37 análisis realizados por la REODER en esta primavera de 2013, ya que todos los valores se sitúan entre 7 y 8, lo que supone aguas de buena o muy buena calidad en este aspecto.

Otro parámetro químico analizado también en los muestreos es el de la medida de nitratos, composición en la que se presenta el nitrógeno, elemento que forma parte de los nutrientes esenciales para las plantas. Únicamente encontramos valores ciertamente excesivos de este componente en escasos muestreos, como puedan ser los realizados en el Pisueña a la altura de Selaya o el Nevandi en Espinama, donde el exceso de nitrógeno en el agua suele proceder de fertilizantes, aguas residuales y estiércol. Este nitrógeno de los fertilizantes y de los abonos ha podido llegar al río por escorrentía de los cultivos, prados, cuadras, etc.

Comentarios

La redacción recomienda