Ana Mato plantea la necesidad de avanzar en el acceso al agua potable y saneamiento como factores esenciales para el desarrollo humano

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MSSSI
Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de España.
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  • Ana Mato.

Las políticas de saneamiento “buscan la protección de nuestros recursos hídricos, e implican luchar contra la pobreza a través de las mejoras en las condiciones de salubridad y habitabilidad”. Así lo ha asegurado hoy la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, en su intervención en el acto para presentar el impacto del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento y el Fondo para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en América Latina y el Caribe.

En este evento, presidido por S. M. la Reina y celebrado en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, la ministra, en representación del Gobierno, ha planteado la necesidad de avanzar en el acceso al agua potable y a un saneamiento adecuado como factores esenciales para el desarrollo humano.

Mato ha asegurado que la conexión entre agua, saneamiento y salud es “evidente”. El acceso al agua potable, ha dicho, “reduce el riesgo de contraer enfermedades, impide la rápida transmisión de las mismas y constituye el primer paso para lograr una mejor alimentación”, algo que contribuye a mejorar la salud de los ciudadanos.

200 millones de personas se ven afectadas por sequías, inundaciones, tormentas tropicales, terremotos, incendios forestales y otros desastres

Por ello, las distintas actuaciones de la cooperación española han intentado aprovechar “las sinergias de diferentes proyectos”, entendiendo que la aceleración de un objetivo generalmente aumenta el progreso de otros.

Mato ha recordado que, cada año, más de 200 millones de personas se ven afectadas por sequías, inundaciones, tormentas tropicales, terremotos, incendios forestales y otros desastres. Ante todas estas situaciones de emergencia, “el saneamiento es un componente esencial en la respuesta”, pues contribuye a evitar la propagación de enfermedades, reconstruir los servicios básicos y ayudar a las personas a volver a su vida normal.

En este sentido, la ministra ha planteado la necesidad de proteger con carácter universal el buen uso del agua, y ha explicado que España aborda este asunto “desde la óptica del desarrollo humano y partiendo del reconocimiento de los derechos de los ciudadanos”. En esta materia, como en otras, ha apuntado, “no podemos aceptar discriminaciones, por eso nos tenemos que ocupar de los más vulnerables”.

Para ello, la ministra ha propuesto tener en cuenta “medidas sencillas” en todos los planes y estructuras sanitarias, como dotar a las escuelas con agua corriente y letrinas, o promover la educación sobre higiene, lo que permitirá durante la adolescencia “reducir los riesgos de salud a los que se verán expuestos nuestros jóvenes”.

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