URA participa en las XI Jornadas Gerencia de Riesgos y Emergencias

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Sobre la Entidad

Agencia Vasca del Agua
Agencia Vasca del Agua, organismo dependiente del Gobierno Vasco y encargado de la gestión hidráulica ejerciendo de organismo de cuenca en las Cuencas Internas del País Vasco.

Las inundaciones constituyen el riesgo natural que mayores daños ha provocado históricamente en Euskadi, tanto materiales como en pérdida de vidas humanas. Por ello, ha sido tradicionalmente uno de los aspectos más relevantes objeto de la planificación hidrológica en la comunidad.

Los Planes Hidrológicos de aplicación en Euskadi han supuesto la consolidación de las políticas basadas en la combinación de medidas no estructurales (ordenación de usos en función del grado de inundabilidad, sistemas de información hidrológica y de alerta temprana, medidas de protección civil, etc.) y medidas estructurales, sólo en zonas urbanas consolidadas sometidas a riesgo. Entre ellas tienen un papel esencial las primeras, destacando las políticas preventivas que evitan la ocupación de terrenos inundables.

Este enfoque es promovido y sustentado por la Directiva 2007/60/CE de 23 de octubre de 2007 relativa a la evaluación y gestión de los riesgos de inundación; enfoque compartido por la DMA que rige la elaboración de los Planes Hidrológicos de cada demarcación. (De ahí la relevancia que tiene el que la elaboración de los primeros planes de gestión del riesgo de inundación y sus revisiones posteriores se realicen en coordinación con las revisiones de los planes hidrológicos de cuenca).

En síntesis, se trata de instaurar un enfoque que:

  1. Procure la prevención ante inundaciones: que en el futuro, no se permitan nuevos usos sensibles en territorios que el río naturalmente hace suyos.
  2. Protección frente a las inundaciones: allá donde se haya construido, se habrán de defender los usos de su exposición a las crecidas, siempre con los medios menos agresivos para el río posibles.
  3. Preparación ante las inundaciones. Predicción hidrometeorológica (prever cómo ocupara el terreno los caudales resultantes de la precipitación de un episodio de aguas altas) y sistemas de alerta a la población (una vez conocida cómo se comportará el agua precipitada en el terreno, mejorar constantemente los sistemas para la protección de la población y los usos afectados).
  4. Recuperación y Revisión tras las inundaciones. Aprender y mejorar constantemente con la información que la sucesión de episodios de aguas altas nos aporta.

Sanz de Galdeano ha explicado que la predicción hidrometeorológica se ayuda de Sistemas de Ayuda a la Decisión (SAD) con los que se estima la previsible respuesta hidrológica de una cuenca, a la luz de los datos de predicción meteorológica y los datos reales de niveles que aportan las estaciones foronómicas.

Por tanto, se trata un ejercicio de modelización y predicción. ¿Cuál es el comportamiento que un fenómeno meteorológico en una cuenca y cómo se van a comportar los caudales y las escorrentías que vaya a generar a la luz de la interacción de muchos datos: la saturación de los suelos y del nivel freático, del tipo de suelos (más o menos absorbentes, en función de la presencia de cobertura vegetal o no…), de la capacidad de laminación de un posible embalse en la cuenca, de la capacidad de evaporación en función de la temperatura registrada, de la capacidad de almacenaje de la precipitación (en forma de nieve, en los acuíferos de la cuenca…)?.

Sanz de Galdeano ha explicado que la predicción hidrometeorológia es especialmente útil para los períodos de fenómenos meteorológicos extremos, por la ayuda que supone en los procedimientos y tomas de decisiones de los sistemas de alerta temprana. No obstante, ha explicado que metodológicamente, la modelización de los sistemas requiere el seguimiento continuo en intervalos de tiempo mayores para recabar más datos con los que ir corrigiendo y afinando la calibración de las predicciones hidrometeorológicas.

La predicción hidrometeorológica requiere de una colaboración estrecha, rápida y constante con los servicios de predicción meteorológica, puesto que la predicción meteorológica es el ingrediente básico con el que prever el comportamiento dinámico de los caudales de los ríos de la cuenca.

El reto que plantea es claro: la mejora constante de la predictibilidad del modelo, sobre todo para los fenómenos meteorológicos más adversos. Cuando las predicciones meteorológicas son más adversas, las posibilidades de variación de los comportamientos meteorológicos son, normalmente, mayores. Y, por ende, las predicciones hidrometeorológicas de los caudales — que se sustentan en aquéllas— también. El reto consiste en la calibración constante, a lo largo de todo el año, que nos permita hacer converger los caudales predichos con los finalmente observados.

Reto al que se suma la necesaria adaptabilidad de los modelos predictivos a la propia evolución y variabilidad de las tendencias en el clima del territorio. Las proyecciones climáticas del IPCC (International Panel on Climate Change) sugieren que en el futuro el régimen de precipitaciones podrá cambiar, y que los episodios de precipitaciones tenderán a darse en intervalos más concentradas e intensos. De ahí la necesidad de enriquecer los modelos predictivos con nuevos datos que se vayan recabando al respecto (En el marco transfroterizo del programa de H2O Gurea, URA trabaja en la evaluación de avenidas torrenciales desde la perspectiva de cambio climático; cuyos resultados, entre otros trabajos, enriquecerán el acervo de datos de los modelos predictivos).

Más información.

Fuente de la imagen: web de la XI Jornadas de Gerencia de Riesgos y Emergencias

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