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Smart Water: la fiebre del bit conquista el sector del agua

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  • Smart Water: fiebre bit conquista sector agua
    Roca Madrid Gallery acogió una vez más la celebración del Foro iAgua Magazine
  • Fotografía: Pablo González-Cebrián/iAgua.

Sobre la Entidad

Águeda García de Durango
Responsable de Contenidos y Comunidad en iAgua.

Publicado en:

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En los últimos 50 años hemos vivido un desarrollo tecnológico sin precedentes. Hemos pasado de hacer operaciones simples con ordenadores que ocupaban una habitación entera a gestionar una empresa con dispositivos que caben en la palma de la mano. De hablar por teléfonos móviles del tamaño y peso de un ladrillo a smartphones capaces de organizarte la agenda por sí mismos. De la comunicación por correo postal a Internet, quizá uno de los mayores inventos de la Historia.

Con ello también ha llegado el gran cambio en la forma de hacer negocios, en el que el prefijo “Smart” está a la orden del día. Por supuesto, el sector del agua no ha sido ajeno a este proceso de transformación digital, aunque con resultados desiguales: adaptar infraestructuras muchas veces obsoletas al nuevo paradigma tecnológico no siempre ha sido un proceso paralelo a la velocidad de las innovaciones.

En este XVI Foro iAgua Magazine hemos reunido a cinco expertos que analizan el estado actual de la digitalización (el camino hacia lo “Smart”) en el sector del agua, además de aventurarse a vaticinar qué nos encontraremos en el futuro a medio plazo. Ellos son Catalina Balseiro, Chief Innovation Officer en Suez España; Ana Jiménez Banzo, Innovation Manager en ACCIONA; Pedro Ruiz, Director Técnico de Aqualia; Carlos Montalà, Director de VEGA Instrumentos; y Ramón López Farías, Sales Manager Iberia and Latin America en Kamstrup.

Más vale tarde

Aunque tarde, los cambios han llegado al sector del agua. “La realidad es que hasta ahora despreciábamos gran cantidad de datos, o no éramos capaces de manejarlos”, comienza tajante Pedro Ruiz. Catalina Balseiro coincide: “nos hemos dado cuenta del valor de esos datos: son una oportunidad para reinventar nuestras cadenas de valor y cambiar nuestros procesos”. Continúa Pedro: “Los modelos matemáticos ya existían; ahora de lo que se trata es de combinar e integrar, también al cliente y la sociedad”. Ramón López Farías asiente y reafirma las palabras del Director Técnico de Aqualia: “El desafío actualmente es la integración. Los datos de los diferentes procesos ya están disponibles, falta reunirlos y que se pueda actuar sobre ellos”. A lo que suma la parte que compete al ciudadano: “Debe ser parte del proceso, tener acceso a ellos y poder manejarlos”. Ana Jiménez Banzo incluso va un paso más allá: “Ya estamos operando de forma más proactiva gracias a ello. La segunda fase, en la que estamos inmersos, es poner en valor estos datos para llegar a actuar de una forma preventiva, e incluso predictiva”.

Carlos Montalà interviene para recordarnos que aún hay barreras que derribar en este imparable proceso, como, precisamente, el exceso de información. “¿Qué vamos a hacer con estos datos? ¿Son realmente útiles? ¿Van a poder aportar algo de forma operativa?”, se pregunta. Y matiza lo que para él supone el mayor problema: las inversiones que requerirá. “Y no solo materiales, sino el tiempo, recursos humanos…”, añade Ramón López Farías. Pedro, más optimista, cree que “lo que se necesita es adaptar, y enfocar las inversiones en el conocimiento”.

El saber ocupa su lugar

¿Necesita entonces el sector del agua una mayor profesionalización para gestionar el nuevo paradigma? “Por supuesto, pero la necesidad no viene de ahora. Hoy en día no se gestiona una planta de tratamiento como hace 20 años”, puntualiza Pedro Ruiz. “El cambio ha sido radical”, corrobora el Director de VEGA Instrumentos, Carlos Montalà. ¿Y el empleo? “Se van a generar nuevos puestos de trabajo y a la vez, una carencia de profesionales”, señala. Pedro lo ilustra con un ejemplo práctico: “Hace 15 años, un operario detectaba una o dos fugas con un geófono en una noche entera. Hoy, ese mismo operario se sienta delante de un ordenador, y en una mañana encuentra decenas de ellas. Su labor es más eficaz, pero su puesto de trabajo no se pierde”.

Catalina Balseiro observa la escena e interviene, en línea con Pedro: “Al final del día, necesitamos personas que interactúen con estas tecnologías”. Y destaca las nuevas herramientas con las que especializar a los empleados: realidad virtual, manejo de drones… Es decir, smart technologies. “En SUEZ ya estamos trabajando con la FP dual para que los operarios puedan utilizarlas a nivel de campo”.

Punto y aparte es el papel que juega el usuario y su capacidad de asimilación de las innovaciones. ¿Cómo le afecta el cambio? “Partimos de que se despierta el interés sobre el agua desde edades muy tempranas; eso antes no se hacía”, relata Pedro. Carlos Montalà ratifica su opinión, y añade que “la tecnología tiene que ir siempre acompañada de sensibilización, porque para el consumidor es difícil ver los beneficios inmediatos”. Catalina observa aquí el exceso de información a disposición pública: “Tenemos mil apps en el móvil, y nos siguen bombardeando por todos lados. Como sector, tenemos que encontrar los puntos de ‘creación de valor’ e identificar las verdaderas necesidades. Podemos pecar de ofrecer información irrelevante para el usuario”. Ramón López Farías lo enfoca más hacia la gamificación: “Hay que implicar más a las personas, y motivarlas. No es solo darle la ventana para que puedan ver sus datos, es darle algún beneficio tangible para que interactúe”. “No tienen porqué ser premios físicos”, continúa. “Pueden ser conceptuales”. Y describe el caso danés, en el que algunas compañías aseguradoras del país mejoran la prima a las comunidades vecinales con contadores inteligentes en las propiedades. Ana cierra el tema con contundencia: “Antes o después, más rápido o más lento, el usuario tiene que estar muy ligado a toda la digitalización”.

Poderoso caballero

Llegar al ciudadano, implementar las innovaciones, formar a los empleados… A pesar de los esfuerzos de las empresas, es difícil avanzar en cualquier dirección sin el apoyo y la inversión institucional. Una vez más, Pedro Ruiz abre el debate: “El problema tecnológico tradicionalmente ha estado soportado por la iniciativa del operador. En España, difícilmente se encuentra una administración que quiera financiar un proyecto de nuevas tecnologías”. Ana Jiménez Banzo se muestra más cauta: “Creo que, cada vez más, el hecho de incorporar tecnología de digitalización está presente en las hojas de ruta de las administraciones, aunque quizá a otros niveles”. La Innovation Manager de ACCIONA detalla su caso: “Tenemos experiencia con alguna administración que ha querido, con sus propios fondos, limitaciones y demás, participar en proyectos y demostrar que ellos van un poco más por delante”. Y señala que “es fundamental que haya una colaboración pública-privada en ese aspecto”.

Sin embargo, Carlos Montalà discrepa totalmente con la supuesta falta de apoyo que menciona Pedro: “España ha hecho verdaderos esfuerzos en determinadas actuaciones, que no han sido proyectadas de la mejor manera o no han tenido el soporte que deberíamos haberle dado”. Catalina Balseiro apoya esta visión más positiva: “Este tipo de tecnologías son una oportunidad para hacer ver dónde están las carencias”. Y se explica: “Por ejemplo, enviamos drones a inspeccionar alcantarillado y zonas que necesiten rehabilitación. Ponemos esa información a disposición de la administración, y con ello ven que hay problemas que solucionar. Es un incentivo a la inversión”.

Por su parte, Ramón López Farías achaca parte de la culpa al modelo imperante, en el que “lo que se premia es el bajo coste inicial”. “Falta mucho apoyo para incentivar la renovación tecnológica, pero antes tendría que cambiar el enfoque del cálculo de los activos”, concluye.

Actualízame despacio

La ausencia de renovación de activos emerge como el otro gran problema asociado a la falta de inversión. El parque hidráulico español se enfrenta a la temida obsolescencia. Pedro Ruiz es tajante: “España se está quedando realmente atrasada” en ese sentido. Lo ilustra con ejemplos internacionales: “Aqualia tiene proyectos piloto internacionales en los es obligatorio incluir una partida para renovación, porque aunque tengas la mejor tecnología, todo tiene una vida útil determinada”.

En el terreno tecnológico, además, “el tema de software es lo que más se ve afectado por la obsolescencia, porque es lo que más rápido se desarrolla”, afirma Ramón López Farías. Carlos Montalà continúa por esa línea: “No es lo mismo plantearse la obsolescencia tecnológica de un servidor que un sensor. Porque sensores hay mil, y si se quedan obsoletos en poco tiempo tienes un grave problema”. “Es muy complicado, porque todos actuamos en cadena y dependemos unos de otros”, prosigue. “Lo importante es que sean compatibles”, demanda Pedro. Ramón lo confirma con un ejemplo: “Puedes tener un contador que te dure veinte años, que a los cinco surjan contadores nuevos más eficientes y que aun así puedas mantenerlos ambos en un sistema en evolución”.

Catalina Balseiro explica el sistema que se emplea en SUEZ: “Estamos empezando a implementar metodologías de desarrollo ágil, que aprenden de negocios que ya han nacido digitales. La transformación de la manera de trabajar nos permitirá ser más flexibles, más ágiles y más rápidos”. Y añade que “no se puede ser un dinosaurio para hacer transformación digital”. Ana Jiménez Banzo coincide en gran parte con lo dicho por su compañera: “En ACCIONA buscamos sobre todo pruebas piloto, desarrollos que sean escalables y fácilmente transferibles”. Pedro se suma a ellas: “Antes de poner en marcha cualquier proyecto tecnológico, te hartas de poner pilotos, y las conclusiones son siempre las mismas: que sean removibles, intercambiables y que puedan convivir los dos juntos”.

Finalmente, todos coinciden sin fisuras en la necesidad de una regulación que obligue a cumplir determinados parámetros de eficiencia dentro de dichos proyectos, y de este modo avanzar en el ámbito de la Smart Water. “España necesita urgentemente regular, pero es que se va a ver obligada. Los aumentos puntuales de población por el turismo demandan más agua y más tratamiento con las infraestructuras existentes”, precisa Carlos Montalà. Y plantea retóricamente: “¿Cómo vamos a hacer ese cambio, basándonos en el pasado o en el futuro?”.

El cascabel y el gato

Precisamente este “agujero” normativo da pie al siguiente tema en este foro: los datos generados. Es el Director de VEGA Instrumentos quien plantea la cuestión: “¿Quién va a controlar los datos generados con la digitalización? ¿Y a qué precio?”. Ana Jiménez Banzo amplía la pregunta: “¿Qué se puede hacer con esos datos?”. Ella misma da la respuesta: “Creo que puede generarse un negocio con esto, como puede haberlo en el sector de la banca”. Carlos Montalà pone el ejemplo clásico en el sector del agua para ilustrar hasta donde llega el manejo de datos hoy en día: “Sabes cuándo un partido de fútbol va por la mitad por el incremento de descargas de agua de la población”. En su opinión, se están generando cantidades ingentes de información, “y las empresas no son ajenas a este tipo de negocio”.

Catalina Balseiro aporta una perspectiva más magnánima, e ilustra su opinión con el reciente HackatH2On celebrado en Barcelona: “Ahí abrimos los datos de consumos agregados para dar la oportunidad a los externos de hacer unas propuestas de valor”. “Es decir”, sostiene, “es una manera de empezar a testear los datos y ver qué oportunidades puede haber para ti o para un tercero como los ayuntamientos”.

A propósito de la disponibilidad de los datos, “está claro que viene una revolución en la regulación de datos”, anuncia el Sales Manager Iberia and Latin America de Kamstrup. “Los datos tendrán que ser adecuados, relevantes y limitados: aquellos necesarios para el propósito por el cual son procesados. Pero, ¿cómo demostramos que tienen un propósito?”, lanza. Surge entonces la cuestión del control del usuario sobre la información que genera: el derecho a ser olvidado, a borrar sus datos de consumos… “Va a ser un tema crítico para los operadores, los municipios o los dueños de las bases de datos, aunque va a crear muchas oportunidades de trabajo, por otro lado”, remata Ramón López Farías.

Pedro Ruiz especifica aún más: “Casi siempre, el dato es propiedad de la administración. Al final, nosotros no somos más que gestores de algo que es propiedad de otro, que es quien pone los límites de lo que se puede hacer con ello”. A lo que Carlos añade que “el riesgo es que se analizan tendencias, y quien lo haga va a tener retos realmente”.

La práctica lleva a la perfección

¿Cómo afectan todos estos cambios al desarrollo de las compañías del sector? Ramón López Farías detalla el caso de Kamstrup: “En Smart Metering, hemos pasado de un esquema en el que los datos de medida del contador se utilizaban principalmente para facturación a utilizarlos para el análisis y optimización de los procesos”. “Pero claro”, detalla, “ahora en vez de un dato al mes necesitas un dato a la hora. Por eso se han mejorado los sensores, y sobre todo se ha mejorado la integración de los procesos, que es donde yo veo la oportunidad de desarrollo. Detrás de ello viene la parte digital ‘pura’: Big Data, análisis, verificación de datos… estamos en las primeras fases de poder gestionar esta información nueva y en cantidad que están ofreciendo los sensores”, resuelve.

Carlos Montalà describe las actuaciones de VEGA Instrumentos: “Siempre escuchamos lo que nuestros clientes están buscando en materia de sensores, que es nuestra ‘obsesión’. Y la lista de deseos es larga: deben consumir poca batería, ser fácilmente reemplazables y que aprovechen las redes existentes”. “Los retos no son fáciles”, explica. “Tenemos clientes que piden alertas tempranas de tsunamis, por ejemplo. Esto es complicado, ya que debes hacer algo a un precio asequible, aplicable a escala y que cumpla todos estos requisitos. Es un desafío por el que trabajamos cada día”.

Por su parte, Ana Jiménez Banzo indica que “las actuaciones de ACCIONA en ciudades están enfocadas en dos ejes. Por un lado, el control de la calidad del agua en tiempo real, y por otro, la detección de fugas”. Y “para ello nos hemos centrado en acoplar el concepto de IoT con la parte Big Data. Además, somos pioneros en implementar sistemas de realidad virtual y realidad aumentada en plantas de tratamiento de agua… Son tecnologías que permiten optimizar la operación y el mantenimiento de las instalaciones y los servicios que proporcionamos, al mismo tiempo que herramientas formativas y de capacitación. Sobre todo, abren una puerta enorme para la monitorización instalaciones en tiempo real desde cualquier ubicación”. Ana concluye terminante: “No te puedes quedar fuera, porque pierdes toda la competitividad empresarial”.

En cuanto a Aqualia, Pedro Ruiz afirma que “el desarrollo tecnológico es fundamental, sea propio, o bien con tecnología externa, pero siempre buscando lo mejor del mercado en ese momento”. Pedro detalla uno de sus casos de éxito, su app Smart Aqua: “Es un ejercicio continuo para implicar a los ciudadanos, la gente tiene que saber lo que se está haciendo”. E incide en el acceso a los desarrollos: “Cualquier municipio con el que trabajes tiene que tener acceso real a cualquier tecnología”.

Catalina Balseiro finaliza el bloque comentando la estrategia de SUEZ: “La aportación tecnológica es la parte diferencial de la empresa, una idea a nivel estratégico. Hemos creado toda la rama tecnológica que después ponemos al servicio del ciclo urbano del agua, agricultura, a nivel industrial…”. Y destaca casos muy concretos en los que se emplean las innovaciones: “Empleamos imágenes satelitales para detectar fugas, combinadas con el control a tiempo real para ver los puntos más concretos. También con Inteligencia Artificial hemos aumentado la detección de fraudes y hemos optimizado contadores, que detectan con mayor eficiencia el agua no registrada. En temas de seguridad, empleamos drones para la inspección de espacios confinados, o realidad virtual para que los operarios estén más preparados para trabajar en zonas de riesgo”. Remata diciendo que “al final, es ver en qué propuestas de valor podemos ir más allá, incluso del tema del agua, por ejemplo sensorizar nuestra flota de vehículos eléctricos para medir la calidad del aire”.

Vengo del futuro

Antes de cerrar la sesión, los participantes del Foro se atrevieron a verbalizar su visión del futuro tecnológico en el sector del agua. Ramón López Farías apuesta por “la integración de las nuevas herramientas digitales en la gestión de la información”. Asegura asimismo que “vamos hacia la inteligencia artificial para optimizar los procesos, además de incluir al usuario final”. La aportación de Ana Jiménez Banzo se centra en que “no nos podemos quedar atrás”. Y añade que “podemos aumentar la eficiencia, reducir costes… pero sobre todo hacerlo bajo el paraguas de la sostenibilidad, del dar servicio cuidando el medio ambiente”. Pedro Ruiz se muestra totalmente de acuerdo: “La sociedad va a cuidar más del agua y de la energía, porque va a tener la posibilidad de hacerlo”. Y prosigue, muy en la línea de lo dicho por Ramón: “El usuario va a poder actuar mucho más sobre su sistema”.

Catalina Balseiro lo ve desde una óptica más global: “La información te abre la posibilidad de cambiar tu modelo de negocio. Siempre siendo conscientes de que nos movemos en un sector muy regulado, y por tanto el cambio no será tan rápido como en otros”. El debate se cierra con las palabras de Carlos Montalà: “El cambio climático va a modificar totalmente las leyes existentes. El agua tendrá un papel muy importante, por su escasez o por su demasía, o por su calidad. Y nuestro mejor aliado para hacer frente a los problemas va a ser la tecnología”.

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