En noviembre comienza la descontaminación de la laguna del aceite en Arganda, a la que se destinarán 9,6 millones

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  • Ignacio González visita la balsa en julio de 2013.
    Ignacio González visita la balsa en julio de 2013.

La Comunidad de Madrid iniciará en noviembre la extracción y tratamiento de los residuos de la balsa de aceite, conocida como la 'laguna de chapapote' de Arganda, situada en una zona protegida del Parque Regional del Sureste, una operación que durará seis años y costara 9,6 millones de euros, ha informado hoy el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Borja Sarasola, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.

El Consejo ha autorizado este jueves la realización de una encomienda de gestión por valor de 9,6 millones de euros a la empresa pública Tragsa, con experiencia en este tipo de proyectos, para la realización de la primera fase de los trabajos hasta el 31 de diciembre de 2017.

Sarasola ha destacado se trata de la mayor restauración ejecutada en Europa de un espacio natural contaminado por hidrocarburos, y cuyo coste final se sitúa en el entorno de los 14,5 millones  de euros con un plazo de ejecución de seis años. Se trata de un espacio de 60.000 metros cúbicos de hidrocarburos, unas 20 piscinas olímpicas, también llamada la laguna de Chernóbil.

Se trata de la mayor restauración ejecutada en Europa de un espacio natural contaminado por hidrocarburos

Asimismo, ha subrayado que ha querido contar con "el máximo consenso posible" en este tema y por eso, además de haber sido sometido a información público, algo que para este caso no exigía la ley, ha tenido también la colaboración de todos los grupos políticos de la Asamblea de Madrid, el Imidra y la Universidad Politécnica, lo que ha agradecido.

Esta primera fase del proyecto contempla la extracción y valorización energética de la fase bombeable -aceites más líquidos y fluidos- de la laguna principal, con un volumen estimado de 40.925 metros cúbicos, alrededor del 85 por ciento del total. Los trabajos supondrán la extracción y  tratamiento de los residuos y su valorización energética en cementeras autorizadas.

Para una fase posterior quedará la extracción por medios mecánicos y la valorización energética de la fase no bombeable de la laguna principal y de la laguna anexa sureste, en la que se estima un  volumen de residuos de 20.455 metros cúbicos.

Bombas sumergibles para extraer los restos de hidrocarburos

Para la ejecución del proyecto se van a utilizar dos bombas sumergibles de uso específico para lodos y fluidos altamente viscosos que se instalarán en las orillas de la balsa y que se suspenderán mediante una grúa de 30 metros de altura, de forma que sea posible mover las bombas por el interior de la laguna.

Dado que la viscosidad del fluido aumenta cuando este está frío, cada equipo de bombeo será completado con un sistema de calentamiento 'in situ' que facilite la extracción del material contaminante, sobre todo en los meses de invierno. El material bombeado será después  trasladado por camiones cisterna.

La magnitud de la obra obliga necesariamente a establecer distintas fases para su desarrollo. La redacción del proyecto se ha realizado de acuerdo a las condiciones impuestas en la Declaración de Impacto Ambiental, emitida el pasado 28 de abril y realizada pese a que legalmente no era exigible en aras de darle una mayor transparencia al proceso.

Ha requerido la ejecución de algunos trabajos adicionales, entre ellos, los técnicos han trabajado en la caracterización de la laguna mediante el análisis de muestras recogidas a diferentes profundidades a fin de identificar los estratos de material existentes, así como la actualización de  las mediciones de los niveles freáticos y la evaluación de los riesgos y las medidas de higiene y salud necesarias para la retirada de los residuos.

Asimismo, ha sido necesario proyectar la acometida e instalación eléctrica necesarias para la ejecución de las obras y la caracterización geotécnica del terreno.

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio llevó a cabo los trabajos y estudios necesarios que condujeron a la realización de un análisis de viabilidad de hasta 23 alternativas diferentes de tratamiento de los materiales presentes en el emplazamiento.

A partir de dicho análisis, se redactó un anteproyecto cuyo alcance no sólo contemplaba la recuperación ambiental de dicha parcela, sino que se concibió con vocación de servir de modelo y experiencia de valorización material y energética aplicable a la recuperación de suelos y al tratamiento de residuos en el marco de la Estrategia de Residuos de la Comunidad de Madrid (2006-2016).

Un aula para la educación ambiental

Esta balsa de residuos peligrosos tiene su origen en el vertido continuado e incontrolado hasta mediados de los años 90 de lodos ácidos y aceites usados por parte de la sociedad constituida por Aceites ULIBARRI y PIQSA.

Estos vertidos se acumularon en una balsa de residuos de una superficie aproximada de 12.750 metros cuadrados, equivalente a cinco cosos taurinos.

En diciembre de 2008, ante la imposibilidad de proceder judicialmente contra los responsables de los vertidos, la Comunidad de Madrid compró la finca, de 6,4 hectáreas, y adquirió el compromiso de recuperarla. La recuperación ambiental de este espacio se presenta como una actuación  integral e innovadora que busca la total recuperación ambiental del emplazamiento.

La balsa está ubicada en el Parque Regional del Sureste, un espacio de 31.550 hectáreas en el que el esfuerzo restaurador emprendido por la Comunidad de Madrid ha convertido lo que era un área degradada en el hábitat de 200 especies distintas de aves, que encuentran acomodo en 123 láminas de agua que acumulan una superficie de 400 hectáreas.

Aunque en un principio se planteó la posibilidad de transformar la balsa de aceite en una laguna más, los técnicos han descartado esta posibilidad en el proyecto final al entender que no aporta riqueza adicional al entorno, que cuenta con abundantes humedales. Por tanto, el hueco será rellenado y cubierto con vegetación. Entre las opciones futuras, se plantea la construcción de un aula o pequeño centro de educación ambiental que recoja lo que fue este espacio y en lo que se habrá convertido, con idea de incentivar la sensibilización social y contribuir a generar una conciencia de respeto al medio ambiente.

Por último, el consejero ha señalado que, pese a los augurios de los ecologistas, el proyecto se va a llevar a cabo. "Los que estamos demostrando que desde el primer momento había voluntad política para dar por finalizada esta cuestión. Y quiero agradecer a todos el interés especial que han mostrado para resolver esta cuestión", ha finalizado.

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