La confluencia de caudales del Bayas y el Zadorra provocan una crecida inusual en el Ebro a su paso por Miranda

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El río Ebro a su paso por la localidad burgalesa de Miranda se elevó más de lo previsto al confluir con los altos caudales de los ríos Bayas y el Zadorra, según ha concluido en su análisis técnico la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).

Así se ha dado a conocer este jueves, cuando el presidente del Organismo de cuenca, Xavier de Pedro, ha visitado de nuevo las zonas afectadas por las crecidas extraordinarias en Burgos y La Rioja, donde ha realizado una valoración técnica y ha querido conocer in situ las afecciones que ha causado este episodio y que correspondan al ámbito de gestión de la CHE.

En concreto, en Burgos ha visitado, acompañado por el subdelegado del Gobierno en Burgos, José María Arribas, las localidades de Frías y Miranda de Ebro, a la cual también viajó el pasado sábado 31 de enero, durante el episodio de crecidas. En ambos casos se ha reunido con sus alcaldes para ofrecer explicaciones técnicas de la acción del Organismo y para plantear posibles acciones de emergencia.

En un encuentro en el Ayuntamiento de Miranda con su alcalde, Fernando Campo, De Pedro ha explicado que se ha realizado un análisis técnico exhaustivo del episodio, incluyendo el protocolo de avisos y las previsiones realizadas. Las crecidas en el caso de la zona burgalesa del Ebro fueron de "carácter extraordinario con periodos de retorno de hasta 25 años", han informado a Europa Press fuentes de la Confederación.

Uno de los datos más relevantes que se aportan es que el caudal máximo real en Miranda de Ebro se situó en torno a los 1.000 metros cúbicos por segundo en la tarde del 31 de enero y no superior a los 1.400 como llegó a registrarse en la estación de aforos del Ebro en Miranda, algo que se ha calculado en los Servicios de Hidrología y el Servicio Automático de Información Hidrológica, teniendo en cuenta los aforos aguas arriba que demuestran que no pudieron ser superiores.

Para ese caudal de 1.000 metros, la altura que hubiera correspondido en Miranda es de 5,50 metros, pero la real alcanzada fue de 6,95 metros, con lo cual se concluye que el aumento de las afecciones en el núcleo urbano se deben a una "sobreelevación de la lámina de agua" en algo más de 1,5 metros por la confluencia de los importantes caudales procedentes de los ríos Ebro, Bayas y Zadorra y no por la circulación de mayores caudales a los previstos.

Primeras previsiones

Respecto al protocolo de avisos, la Confederación ha recordado que es competente en el seguimiento de los episodios y que el hecho de realizar previsiones "es un avance técnico y tecnológico" y en episodios anteriores no se habían realizado nunca previsiones para Miranda de Ebro.

En este caso, en la mañana del viernes día 30, a las 11.00 horas, se realizó una primera comunicación vía telefónica al Consistorio en la que se trasladó una previsión, realizada en un primer escalón a partir de previsiones meteorológicas, en que se planteaba una crecida en el entorno de 900 metros cúbicos para la jornada del sábado, similares a los que realmente circularon y con un preaviso de casi 24 horas antes del episodio.

Estos caudales ya se consideran de avenida extraordinaria y desde el Ayuntamiento se explicó que, a partir de cinco metros de altura, ya se ve afectado el casco urbano de Miranda, algo que se agrava si el Zadorra aporta caudales de crecida.

Además, las previsiones, como se advierte incluso en la página web del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH), de acceso gratuito para el público en general, son siempre provisionales y se van actualizando en continuo, en la propia página y con avisos protocolarios a Protección Civil, teniendo en un segundo escalón con la lluvia registrada y en este caso con la estimación de fusión nival.

En el tercer escalón las previsiones se realizan con los caudales que circulan y que se observan en las estaciones que la Confederación tiene a lo largo de la cuenca.

Respecto a la sobreelevación en el análisis técnico se explica que ese efecto en la altura no puede ser calculado por los modelos de previsión de caudales, los fenómenos extraordinarios y locales no pueden conocerse sin referencias anteriores.

Esto hace que fuera difícil predecir el efecto de este fenómeno por la confluencia de los caudales de los tres ríos, algo que ha afectado también al dato de caudal real circulante en el Zadorra en Arce, que se ha calculado fue en el entorno de 400 metros por segundo, ha explicado el Organismo de cuenca.

Gestión de embalses

Por otro lado, De Pedro ha destacado en este episodio la gestión realizada en los embalses del Ebro y el sistema Ullívarri-Urrúnaga (río Zadorra). La explotación de ambos permitió reducir aguas abajo las aportaciones tanto del Ebro como del Zadorra durante la punta de la crecida en Miranda.

Según los cálculos realizados se estima que el caudal circulante por Miranda sin laminación de estos embalses, es decir sin que estos hubieran reducido sus aportaciones, habría sido de unos 1.200 metros cúbicos por segundo, mientras que en el río Zadorra en Arce hubieran sido unos 700, con lo que en Miranda se podrían haber alcanzado entre los 7,60 metros y los 8,20 metros de altura.

En concreto, durante el episodio, el embalse del Ebro, en Cantabria, registró caudales punta de entrada de 250 metros por segundo, mientras que sus vertidos se mantuvieron en todo momento en cinco metros, el mínimo caudal ambiental. Por su parte, el embalse de Urrúnaga, en la cabecera del Zadorra, registró caudales punta de entrada de 170 metros cúbicos por segundo, mientras que los caudales vertidos por el mismo fueron de un metro (caudales ambientales) en todo momento y el de Ullívarri, en la cabecera del Zadorra, registró caudales punta de entrada de 240, mientras que los caudales máximos vertidos por el mismo fueron de 60 metros por segundo.

También se han ofrecido datos sobre el embalse de Sobrón. El sistema constituido por el embalse de Sobrón, situado 20 kilómetros aguas arriba de Miranda, y el azud de Cabriana, situado inmediatamente aguas arriba de Miranda, registró caudales punta de entrada de 1.000 metros por segundo, y los caudales máximos vertidos fueron también de 1.000 metros.

En cuanto a la precipitación acumulada recogida los días 28, 29, 30 y 31 de enero en la cuenca vertiente a Miranda de Ebro fue de 60-80 litros por metro cuadrado, de promedio, en la margen izquierda del Ebro y de 15 a 25 litros por metro cuadrado de promedio en la margen derecha. Como valores máximos destacan los más de 150 litros recogidos en la cabecera del Nela y los más de 80 recogidos en la cabecera del Ebro, Jerea y Omecillo. La cota de nieve durante el evento fue de unos 1.300 metros sobre el nivel del mar.

La mayor parte del caudal que se registró en Miranda provino de la cuenca del río Nela, que registró un caudal punta de unos 800 metros cúbicos por segundo originados en su mayor parte por las cuantiosas precipitaciones y, en menor medida, por la nieve almacenada por encima de los 800 metros sobre el nivel del mar durante la semana anterior al evento.

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