El fracking podría causar daños irreparables en las cuevas rupestres de Cantabria

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  • Interior de la cueva de Altamira (Wikipedia/CC).
    Interior de la cueva de Altamira (Wikipedia/CC).
  • Contaminación del agua, sismicidad inducida y tráfico de vehículos pesados, principales factores de riesgo
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La Asamblea con la Fractura Hidráulica de Cantabria ha remitido este jueves, al centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO en París, un documento en el que se alerta de los daños "irreparables" que puede causar los sondeos de fracking en las 10 cuevas cántabras declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Este colectivo ha elaborado y enviado a la UNESCO este documento ante el "inminente comienzo" en Cantabria de sondeos para determinar la ubicación de los pozos de extracción de gas mediante la fractura hidráulica y las "posibles repercusiones" que esto puede tener en el conjunto del patrimonio arqueológico cántabro.

En ese escrito, la Asamblea insta a la UNESCO ha poner en marcha todos los mecanismos que tenga a su alcance para defender este patrimonio, así como que sea interlocutor en el debate sobre el uso del fracking que se ha generado tanto en Cantabria como en el resto del país.

El texto denuncia las "repercusiones" de esta práctica de extracción de gas no convencional puede tener sobre el patrimonio de Cantabria 

Los miembros de la Asamblea contra la Fractura Hidráulica de Cantabria Josue Bilbao y Adrián Lavín han presentado este jueves en rueda de prensa el documento, titulado 'Arte paleolítico rupestre y fracking en Cantabria. Evidencias sobre posibles daños en el Patrimonio de la Humanidad', en base a la información del Ministerio de Energía de los permisos en la región y diversos estudios sobre el fracking.

En este escrito, han explicado que el texto denuncia las "repercusiones" de esta práctica de extracción de gas no convencional puede tener sobre el patrimonio de Cantabria porque "en ningún caso se han tenido en cuenta estos enclaves y su preservación ni a la hora de solicitar permisos ni a la hora de concederlos".

Permisos en el entorno

Lavín, que ha sido el encargado de elaborar el documento, ha recordado que en Cantabria hay seis permisos activos, tres de ellos en fase de solicitud (Los Basucos en Santillana del Mar, Gran Enara entre Burgos, Cantabria, Álava y Vizcaya y el Galileo en la zona oriental de Cantabria y por la cuenca del Asón hasta Burgos); y tres de ellos concedidos (el Luena en los Valles Pasiegos, el Bezana-Bigüenzo en la zona de Valderredible, y el Angosto I que toca parte de Soba).

Así, ha detallado que, para determinar los riesgos, se han cruzado estos permisos con la ubicación de las 10 cuevas Patrimonio de la Humanidad en Cantabria y que son Altamira en Santillana del Mar; El Chufín en Rionansa; Hornos de la Peña en San Felices de Buelna; El Pendo en Escobedo de Camargo; La Garma en Ribamontán al Mar; Las Covalanas en Ramales de la Victoria; y el conjunto de cuevas de Monte Castillo en Puente Viesgos, formado por las cavidades de Las Monedas, El Castillo, Las Chimeneas y La Pasiega.

"Si cruzamos en un mapa estos datos, se observa que el permiso solicitado de Los Basucos afecta a Altamira y El Pendo; que la cueva de Covalanas se encuentra dentro del área del permiso Galileo; y que el conjunto de cavidades de Monte Castillo y la cueva de Hornos de la Peña están en los límites del permiso ya concedido Luena", ha indicado Lavín.

Por ello, ha ensalzado que la Asamblea ha alertado a la UNESCO que los riesgos para estas cuevas "se pueden convertir en daños irreparables" en las demostraciones artísticas de más de 20.000 años de antigüedad que acogen muchas de esas cavidades y que son el "legado de los primeros habitantes" en la Comunidad Autónoma.

Tres factores de riesgo

En concreto, el documento evidencia que estas cuevas deberán enfrentarse a tres factores de riesgo: la contaminación química del agua, la sismicidad inducida por la inyección de fluidos y el tráfico de vehículos pesados.

Estas cuevas deberán enfrentarse a 3 factores de riesgo: la contaminación química del agua, la sismicidad inducida por la inyección de fluidos y el tráfico de vehículos pesados

Lavín ha explicado que la contaminación química que, está documentado, el fracking causa en las aguas subterráneas hará "más vulnerables" a las cuevas y tendrá efectos "impredecibles" sobre sus pinturas. "Los contaminantes pasarían a formar parte del régimen hídrico de la cueva atacando la roca soporte de las pinturas y dañándolas de forma irreparable", ha añadido.

En cuanto a la sismicidad inducida, ha apuntado que el fracking puede causar "habituales eventos microsísmicos" y otros "mayores menos frecuentes" pero que también pueden ocurrir, y ha puesto como ejemplo los episodios registrados en el Golfo de Valencia por el proyecto Castor.

"Un terremoto puede causar diversos daños en la pintura rupestre como desprendimientos de la roca soporte de la pintura, aparecer grietas o fisuras o incluso grandes grietas que comuniquen la cueva con el exterior variando las condiciones del clima de la cueva y produciendo alteraciones en las pinturas", ha señalado, al tiempo que ha advertido que, "en el peor de los casos, la cueva podría colapsar y hundirse".

En este punto, también ha afirmado que, aunque Cantabria no es una región sismicamente activa, sí es "sensible" porque existen fallas latentes o con capacidad para reactivarse. "Una de ellas, la principal, se extiende desde oeste a este desde Asturias, por la sierra del Escudo hasta Arredondo; y de ella se bifurcan algunos ramales, uno de ellos en dirección sur hasta Selaya", ha detallado Lavín.

Respecto al tráfico de vehículos pesados, la Asamblea Cántabra contra el Fracking advierte en el documento remitido a la UNESCO de que, para crear una plataforma de unos 6 pozos de fracking, se necesitan "entre 4.000 y 6.000 viajes de camión" causando unas "vibraciones permanentes", similares a las de un terremoto, que afectarán de "manera sostenida" a las cuevas.

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