El proyecto del embalse de Biscarrués incumple la Directiva marco del agua

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La Comisión Europea ha emitido un informe en el que deja constancia de los "incumplimientos" del proyecto del embalse de Biscarrués, en el río Gállego, respecto a la Directiva que establece un marco de actuación comunitaria en política de aguas.

El informe de la Comisión Europea invita al Gobierno de España a que le presente sus observaciones en el plazo de dos meses tras la recepción del escrito, que lleva fecha del 29 de mayo de este año.

El órgano de gobierno de la UE estima que el proyecto del embalse recoge una "contradicción interna que refleja la falta de evaluación apropiada de la declaración del impacto potencial del proyecto sobre las masas de agua".

El informe recoge que en la última comunicación de septiembre de 2014, las autoridades españolas facilitaron información "contradictoria"

Las autoridades comunitarias critican que el proyecto de Biscarrués "parte de la base de que no puede alcanzarse un buen estado ecológico y, por consiguiente se intenta que las mejores condiciones medioambientales posibles sean compatibles con las modificaciones físicas y el nuevo uso".

Tras aseverar que en el proyecto se ofrecen unas interpretaciones que "son contrarias a la Directiva marco del agua" desde la Comisión Europea se ha argumentado que "se obvia el hecho de que se produce una modificación física para obtener determinados beneficios" entre los que cita el riego, la protección contra las inundaciones, o la producción de energía hidroeléctrica.

Si se diera por buena la interpretación española "nunca existiría deterioro del estado ecológico como consecuencia de un nuevo proyecto", recoge el documento.

Al respecto, se indica que la presa de Biscarrués tendría una altura de 45 metros "lo que siempre romperá la continuidad del río y afectará sensiblemente a su ecología", asimismo, se añade que un embalse de 14 kilómetros de largo, "por mucho que la mayoría del tiempo solo sea de 5,7 kilómetros, cambiará significativamente la ecología del río, que pasará de ser un sistema de agua corriente a ser un depósito".

Contradictoria

El informe de 30 páginas, recoge en otro apartado, que en la última comunicación de septiembre de 2014, las autoridades españolas facilitaron información "contradictoria". Por una parte, se afirmaba que con el régimen de funcionamiento previsto para el embalse, el impacto sobre las características de las masas de agua sería "muy limitado", con un embalsado permanente de 2,14 hectómetros cúbicos que permitirá un elevado índice de renovación.

Por otra parte, se señalan "impactos cualitativos significativos" como el impacto "moderado" sobra la fauna fluvial con la "posibilidad de colonización por especies exóticas" y el "riesgo de fuertes repercusiones sobre macrófitos y peces".

Otra de las observaciones de la Comisión Europea es el "alto grado de incertidumbre respecto a la información sobre el estado ecológico actual" del río.

En este sentido, las autoridades comunitarias ha asegurado que según el Plan Hidrológico "no se conoce" la situación de las tres masas de agua -los tres tramos del río afectados por el embalse que se recogen en el Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro- y además "la evaluación de la calidad del agua es incompleta y no incluyen indicadores de calidad para peces y macrófitos, ambos conocidos por su sensibilidad a las presiones hidromorfológicas".

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