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Comienza la primera fase de la limpieza de la laguna del aceite en Arganda

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  • Ignacio González visita la balsa en julio de 2013.
    Ignacio González visita la balsa en julio de 2013.
  • Arranca la primera fase para la extracción y posterior valorización de 41.000 metros cúbicos de residuos 
  • Se usarán dos bombas sumergibles suspendidas en torres de 30 metros de alto y 50 de brazo
  • Se trabaja ya en la construcción de las plataformas y de las instalaciones necesarias para la ejecución de la obra
  • El Gobierno regional destinará 14,5 millones para unos trabajos que se prolongarán durante seis años
  • Posteriormente habrá aún que retirar la parte sólida y descontaminar los suelos para reintegrarlos al medio

 

Sobre la Entidad

Gobierno de la Comunidad de Madrid
La Comunidad de Madrid es una comunidad autónoma de España situada en el centro de la Península Ibérica. Es uniprovincial, por lo que no existe Diputación. Su capital, Madrid, es también la capital de España.

La Comunidad de Madrid ha dado inicio al mayor proceso de restauración de un espacio natural contaminado por hidrocarburos ejecutado hasta la fecha en toda Europa.

El consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Borja Sarasola, asistió al comienzo de la primera fase de los trabajos para la recuperación integral de la balsa de aceite de Arganda del Rey, un pasivo medioambiental ubicado en pleno Parque Regional del Sureste y generado por los vertidos ilegales realizados a finales de los 80 por una empresa dedicada a la regeneración de aceites industriales usados.

“Con la ejecución de este proyecto damos satisfacción al compromiso adquirido por este Gobierno, que lejos de mirar hacia otro lado decidió en 2009 adquirir los terrenos para dar solución a un problema incompatible con una sociedad moderna en la que la defensa y protección de los valores medioambientales ocupan un papel preponderante. El patrimonio natural de la Comunidad de Madrid no sólo representa un valor en sí mismo, sino que además se ha convertido en generador de empleo y de crecimiento”, manifestó Sarasola.

Esta primera fase de los trabajos supondrá la extracción y valorización de 41.000 metros cúbicos de residuos

Esta primera fase de los trabajos supondrá la extracción y valorización de 41.000 metros cúbicos de residuos, que constituyen la parte bombeable. Para ello, los técnicos emplearán dos bombas sumergibles suspendidas en torres de 30 metros de altura y 50 de flecha, de forma que sea posible moverlas a lo largo y ancho de la balsa. Dado que la viscosidad del fluido aumenta cuando está frío, cada equipo de bombeo será completado con un sistema de calentamiento in situ que facilite la extracción del material contaminante. Estos sistemas se componen de una caldera y un intercambiador de calor conectados.

En estos momentos, los trabajos se centran en la construcción de las plataformas que deben soportar ambas torres y en el replanteo de la localización de las diferentes instalaciones necesarias para la obra, tales como casetas, instalaciones auxiliares, zonas de carga y pesaje de vehículos, depósitos de combustible y de almacenaje, etcétera.

Los residuos extraídos serán transportados por camiones cisterna hasta una planta de gestión de residuos peligrosos autorizada, donde se preparará un combustible para su recuperación energética en fábricas de cemento con autorización para el uso de este tipo de combustible.

Análisis de alternativas

La ejecución de estos trabajos corre a cargo de la empresa pública Tragsa en virtud de una encomienda de gestión aprobada en Consejo de Gobierno por valor de 9,6 millones de euros para la primera fase. El coste final llegará a los 14,5 millones de euros, con un plazo estimado de seis años para la realización completa de la obra.

El objetivo final pasa por la recuperación integral de esta parcela de 6,4 hectáreas y su reintegración al espacio natural y al uso público. Por ello, la segunda fase se centrará en la extracción ya por medios mecánicos de la fase no bombeable de la balsa principal y la pequeña laguna del sureste, cuyo volumen conjunto de residuos se estima en 20.455 metros cúbicos. 

Los trabajos se completarán con la remediación de la contaminación de los suelos, la restauración ambiental de la parcela y su recuperación para el uso público. Entre otras opciones, la Comunidad de Madrid valora la posibilidad de construir allí un aula ambiental que evite el olvido y sirva de enseñanza para generaciones futuras.

La redacción del proyecto se ha realizado de acuerdo a las condiciones impuestas en la Declaración de Impacto Ambiental, emitida el pasado 28 de abril. La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio llevó a cabo los trabajos y estudios necesarios que condujeron a la realización de un análisis de viabilidad de hasta 23 alternativas diferentes de tratamiento de los materiales presentes en el emplazamiento.

Espacio natural recuperado

Esta balsa de residuos peligrosos tiene su origen en el vertido continuado e incontrolado hasta mediados de los años 90 de lodos ácidos y aceites usados por parte de la sociedad constituida por Aceites Ulibarri y Piqsa.

Estos vertidos se acumularon en una balsa de residuos de una superficie de 12.750 metros cuadrados, equivalente a cinco cosos taurinos. En 2009, ante la imposibilidad de proceder judicialmente contra los responsables de los vertidos, la Comunidad de Madrid compró la finca, de 6,4 hectáreas, y adquirió el compromiso de recuperarla.

La balsa está ubicada en el Parque Regional del Sureste, un espacio de 31.550 hectáreas en el que el esfuerzo restaurador emprendido por la Comunidad de Madrid
ha convertido lo que era un área degradada en el hábitat de 200 especies distintas de aves, que encuentran acomodo en 123 láminas de agua que acumulan una superficie de 400 hectáreas.

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