Navarra prepara un inventario georreferenciado sobre cuevas, simas y manantiales

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  • Una de las cuevas incluidas en el inventario
    Una de las cuevas incluidas en el inventario.
  • Los datos podrán consultarse a través del “Portal de Geología” y del “IDENA”, ambos accesibles desde www.navarra.es.

Sobre la Entidad

Gobierno de Navarra
El Gobierno de Navarra es la institución de carácter ejecutivo en que se organiza el autogobierno de la Comunidad Foral de Navarra (España).
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El Departamento de Fomento, a través de la empresa pública Trabajos Catastrales de Navarra, S.A., va a poner a disposición del público el inventario de elaboración propia de 2.521 cuevas y simas y de 9.324 manantiales situados en la Comunidad Foral, datos que hasta ahora estaban en forma de listado PDF y que ahora se podrán consultar georreferenciados, esto es, situados sobre la cartografía de Navarra.

Los trabajos comienzan ahora y se espera que concluyan a primeros del año que viene. Estos datos, recopilados por Fomento, se incorporarán tanto alPortal de Geología de Navarra, como una capa más para consulta, como a la Infraestructura de Datos Espaciales de Navarra (IDENA), dependiente a su vez de del Sistema de Información Territorial de Navarra (SITNA), donde además de consultarse, pueden descargarse. Una vez incorporados, se podrá ver en el mapa la ubicación de las cuevas, simas y manantiales, junto con una pequeña ficha descriptiva en cada caso.

La información, que comenzó a recopilarse en los años 70, además de para divulgación científica resulta también útil en diversos aspectos. Así, por ejemplo, la ubicación de las cuevas es importante en labores de rescate y la ubicación de los manantiales es utilizada por entidades locales y Administración Local para la explotación del agua.

Los trabajos comienzan ahora y se espera que concluyan a primeros del año que viene

Inventario de cuevas y manantiales de Navarra

El inventario de cuevas y simas comenzó, como se ha indicado, en los años 70 con la constitución de varios grupos de espeleología que contaron con el apoyo de la Diputación Foral, quien dotaba de material y avituallamiento a las expediciones que tenían lugar todos los veranos en los macizos kársticos y que pretendían conocer la situación de todas las cavidades de Navarra y la cartografía de muchas de ellas, de forma que la información se recogía también en el Servicio Geológico y se agregaba al inventario.

Posteriormente, se crearon otros grupos de espeleología y se modificó el sistema subvencionando parcialmente las expediciones que realizaban las labores de inventario de nuevas cavidades y su exploración que, en ocasiones, resultaba verdaderamente complicada. Por ejemplo, se encontraron simas de gran profundidad como la BU-56 en Larra, que fue récord del mundo en profundidad hasta que se encontró otra más profunda en los Alpes meses después.

Fomento reconoce el mérito de los distintos grupos de espeleología de Navarra, cuya actividad todavía continúa y sus aportaciones han resultado fundamentales a la hora de constituir el inventario de cavidades catalogadas y exploradas hasta el momento.

Por su parte, el inventario de manantiales de Navarra comenzó en los 70 como parte del Proyecto Hidrogeológico que se realizó en dos fases que finalizaron en 1982. Fue elaborado por personal de la Diputación Foral, constituyéndose varios equipos de campo que visitaron todos los municipios y poblaciones de Navarra localizando todos los manantiales existentes mediante consulta en los ayuntamientos y vecinos.

Una vez localizado un manantial, se situaba en campo en lo que se denominaba un “litoval” que era una copia en amoniaco en blanco y negro del negativo de las fotografías aéreas a escala 1/5.000 que representaba fielmente la fisonomía del territorio. Posteriormente, se procedía a su aforo y se rellenaba una ficha en la que se incluían todos los datos, y, si el caudal era de cierta importancia, se tomaba una muestra para su análisis. Cuando se entregaban los datos en las dependencias del entonces Servicio Geológico de Navarra se procedía por parte del personal cualificado a su situación en la cartografía y a la asignación de las correspondientes coordenadas, que debían calcularse en cada caso, ya que entonces no se disponía de los medios actuales ni de GPS. Posteriormente, se valoraba en cada caso si los manantiales tenían suficiente interés para mantener un seguimiento de sus aportaciones estacionales y su calidad.

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