20 años después: los resultados de la desalación en el campus de la Universidad de Alicante

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Sobre la Entidad

IUACA
El Instituto Universitario del Agua y de las Ciencias Ambientales tiene como finalidad propiciar el mejor conocimiento y la gestión de los recursos hídricos y analizar todos los aspectos asociados con la conservación y mejora del medio ambiente.

Tal y como se mostró en un artículo anterior, la Universidad de Alicante (UA) tiene el privilegio de albergar una elevada densidad de espacios verdes, cuyo responsable de diseño y mantenimiento es José Luis Romeu (IP Garden, Ingenieros Paisajistas).

Sin embargo, esto no fue siempre así y la historia nos la cuenta el catedrático de Ingeniería Química, Daniel Prats Rico.

En 1968 comenzó a funcionar el Centro de Estudios Universitarios (CEU) de Alicante, en los pabellones del campamento militar que custodiaba el antiguo aeródromo militar de Rabasa:

Más tarde, en octubre de 1979, fue creada la Universidad de Alicante sobre la estructura del CEU. En la imagen de portada, se aprecia el perímetro de la UA en 1987, junto al área que abarca actualmente, donde se mantiene el perímetro anterior para establecer un orden comparativo. El punto rojo señala la actual Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, a modo de ubicación orientativa.

Dada la situación de sequía que experimentaba España entre 1990 y 1995, con gran repercusión en el Sureste, se sufrieron restricciones en el agua potable. Tal fue la magnitud, que los alojamientos de Benidorm adquirían agua desde pozos privados para asegurar el suministro al cliente: cubas de 10.000 litros se vendían a 5.000 pesetas.

Ante el crecimiento del campus y sus grandes necesidades de agua, así como considerando la sequía acaecida, trató de buscarse una solución por medio de la desalinización de aguas salobres. Esta alternativa tuvo su origen en referencias verbales que se tenían sobre la presencia de aguas subterráneas salobres. Se había oído además que, probablemente, esas aguas salobres ya fueron utilizadas por el campamento militar, por medio de canalizaciones subterráneas.

Por ello, lo primero que se hizo ante esa noticia fue intentar buscar algún tipo de canalización subterránea por la que pudiera circular agua salobre, mediante la técnica de georadar.

Mediante georadar no se obtuvo evidencia de la presencia de canalización alguna, razón por la cual se optó por perforar el terreno. Después de tres perforaciones en lugares distintos, se encontró un acuífero excedentario poco profundo (10–16 m) con agua salobre de elevada salinidad (conductividad 6.000 µS/cm), que impide su aprovechamiento, ni siquiera como agua de riego. Las características del agua son las siguientes:

Por lo tanto, era precisa la ejecución de una planta desaladora, que sería construida por SADYT, tras adjudicar el concurso público. El 14 de junio de 1996 se puso en marcha la desaladora y el día de la inauguración se efectuó una cata de aguas, cuya toma se aprecia en la siguiente fotografía:

La calidad del agua tratada permitiría incluso su utilización como agua de consumo humano, sin embargo, la normativa no permite ese uso al ya existir el abastecimiento de agua potable por parte de la ciudad de San Vicente del Raspeig. Consecuentemente, el uso permitido del agua obtenida es el riego la de UA. Con el objetivo de obtener agua con los parámetros adecuados a tal fin, es preciso remineralizarla y eso se consigue mezclando el agua desalada con un 25 % del agua salobre del pozo; dicha mezcla se materializa en una de las dos lagunas existentes en el Parque Ilustrado de la UA que, por otro lado, albergan multitud de fauna (aves, galápagos…). En la otra laguna, comunicada por gravedad, se acumula el agua de regadío.

El nivel piezométrico del acuífero no está condicionado por la extracción para la planta, tal y como se observa en el siguiente gráfico, por lo que se verifica que no hay sobreexplotación:

La gráfica que se muestra a continuación, expone el funcionamiento de la planta en términos de conductividad del alimento y del permeado, donde se observa que en el año 2006, a los 10 años de funcionamiento de la planta, se procedió al primer cambio de membranas. En la actualidad no se prevén sustituciones de forma inmediata.

A modo de síntesis, se esbozan las siguientes afirmaciones:

  • En los 20 años de operación la instalación, ha funcionado de forma estable, requiriendo de mantenimiento y reparaciones normales.
  • Entre 1997 y 2014, se han sustituido 1.900.000 m3 de agua potable por agua desalada y agua salobre de pozo, a un coste medio de producción (excluido personal) de 0,17 €/m3, lo que representa un ahorro de 2.685.000 €.
  • Si se considera un coste de personal de 45.000 €/año (1 técnico superior a jornada completa o 2 técnicos a media jornada), el beneficio económico sería de 1.875.000 €.
  • Teniendo en cuenta que el coste de instalación de la planta fue de 60 millones de pesetas (360.000 €), el beneficio neto total de la actuación hasta 2014 ha sido superior a 1.500.000 euros.
  • Desde el punto de vista ambiental se ha sustituido un volumen importante de agua potable por agua salina procedente de un acuífero excedentario, con un consumo energético del orden de 1 kWh/m3 utilizado. El agua potable sustituida proviene de MCT (Taibilla + trasvase Tajo-Segura), pozos Alto Vinalopó y desalación de agua de mar, en todos los casos con un consumo energético muy superior.
  • Se mantiene el regadío del campus con recursos propios, al margen de las situaciones climáticas.
  • Desde el punto de vista social, las instalaciones son frecuentemente visitadas por alumnos de bachillerato y escuela primaria en sus recorridos por el campus de San Vicente de la UA, donde se les explica el ciclo del agua en el campus.
  • Desde el punto de vista docente, las instalaciones son explicadas a los alumnos de los cursos superiores de grado y posgrado de la UA, en las asignaturas relacionadas con los recursos alternativos y complementarios de agua.
  • Desde el punto de vista investigador, las instalaciones sirven para proyectos de investigación relacionados con la desalación y con la calidad del agua obtenida.

Finalmente, se puede concluir que los impactos de la desalación sobre la UA han sido positivos desde múltiples perspectivas: ambiental, económica, social y técnica.

Artículo realizado por Patricia Fernández Aracil, Ingeniera de Caminos, Canales y Puertos (Máster en Economía Aplicada), investigadora predoctoral del Instituto Universitario del Agua y de las Ciencias Ambientales (IUACA)

Referencias

Prats, D. (2016): 20 Aniversario de la Planta desalinizadora de la UA. Ponencia presentada en las jornadas “Día Mundial del Agua. Mejor, agua, mejores empleos: desalinización”, 22 de marzo, Universidad de Alicante: San Vicente del Raspeig.

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