Celebrando la llegada del agua de la MCT a Alicante: Novedad editorial

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Sobre la Entidad

IUACA
El Instituto Universitario del Agua y de las Ciencias Ambientales tiene como finalidad propiciar el mejor conocimiento y la gestión de los recursos hídricos y analizar todos los aspectos asociados con la conservación y mejora del medio ambiente.

Corría el año 1958 cuando al fin llegó la garantía del incremento en la esperanza de vida y del bienestar económico, en forma de agua, a municipios alicantinos. Los primeros de la provincia de Alicante en ser abastecidos de manera estable y con calidad sanitaria garantizada fueron: Elche, Crevillente, Alicante y San Vicente del Raspeig. La Mancomunidad de los canales del Taibilla (MCT, en adelante), creada por Decreto-Ley de 4 de octubre de 1927, comenzaba sus obras en 1930 y, tras subsanar toda suerte de paralizaciones —debidas tanto a su limitada capacidad de financiación, como a la Guerra Civil—, conseguía que desde mayo de 1945 quedaran abastecidas Cartagena y su Base Naval, continuando durante los años posteriores con su progresiva expansión, que ha configurado a la MCT tal y como la concebimos en la actualidad (mapa de portada, fuente en Melgarejo y Molina, 2017). Actualmente, está compuesta por 80 municipios cuya población abastecida es de aproximadamente 2.400.000 habitantes, cifra que pueden llegar a superar los tres millones de usuarios en época estival o turística. De la población total abastecida por la MCT, la residente en la provincia de Alicante supone aproximadamente el 42 % (fuente en Melgarejo y Molina, 2017):


En concreto, con respecto al total poblacional de la provincia de Alicante, los habitantes servidos gracias a las aguas suministradas en fase primaria por la MCT se aproximan en el año 2015 al 40 %, como se observa en la siguiente imagen (fuente en Melgarejo y Molina, 2017):



En términos de volumen de agua suministrada, en la siguiente gráfica puede observarse en color rojo el peso de la provincia de Alicante en la distribución de los caudales en el área gestionada en alta por la MCT (fuente en Melgarejo y Molina, 2017):



Este organismo es un ejemplo exclusivo de modelo de gobernanza del agua, es decir, de la puesta en marcha de mecanismos jurídico-institucionales y económicos que permitan ordenar de manera eficiente la actividad desarrollada por todos los actores implicados en la gestión del agua. La MCT ha permitido resolver las demandas crecientes de una zona extremadamente seca y de gran crecimiento económico, agrario, turístico e industrial. Además, ha garantizado la calidad y la continuidad del abastecimiento urbano, lo que ha resultado extraordinariamente beneficioso para resolver problemas de índole higiénico-sanitario (algunas enfermedades relacionadas con la escasez y mala calidad del agua) y de confort; pocos bienes y servicios proporcionan tanta satisfacción como la regularidad y calidad del abastecimiento de agua potable. Es por ello que el proceso de adhesión de nuevos municipios mediante convenios entre la MCT y los respectivos Ayuntamientos, iniciado en 1927, continúa abierto en la actualidad, ya que son permanentes las peticiones de ingreso que se presentan como respuesta a las situaciones de riesgo de escasez o mala calidad que algunos municipios no integrados en el organismo.

Los años de llegada de las aguas a los municipios alicantinos integrantes de la MCT se representan en la siguiente tabla (fuente en MCT e INE):



La MCT es un Organismo Autónomo del Estado, su naturaleza jurídica y marco institucional permiten abordar la actividad de gestión en primaria o “en alta” del suministro. No se aprecian razones que justifiquen un cambio o alteración en dicha naturaleza, ni se han constatado datos que indiquen la conveniencia de procesos de privatización en la gestión de sus actividades. La Diputación provincial de Alicante, así como numerosos municipios alicantinos integrados en la MCT, expresaron su apoyo al mantenimiento del actual estatus jurídico-institucional de la entidad.

La eficiencia de la MCT ha permitido garantizar los suministros de agua potable a una región de las de mayor crecimiento, tanto demográfico como económico de España, superando para ello, tanto la escasez endémica de recursos disponibles, como el aumento del consumo, e incluso las incidencias negativas de los constantes ciclos de sequía. Para ello se ha apostado por la tecnificación de la gestión de la red, así como por campañas de educación sobre el agua, fomentando la cultura de su uso eficiente.

La figura siguiente muestra las variables más relevantes que han caracterizado el devenir de la MCT. Especial atención merece la diferente procedencia de los caudales, ya que, a los iniciales, provenientes del río Taibilla (afluente del Segura) en 1945, se sumaron los recursos llamados extraordinarios, de origen subterráneo, a partir de 1967, que sirvieron para complementar las aguas del Taibilla hasta que llegaron las procedentes del trasvase Tajo-Segura en 1979. Desde ese año, el Trasvase se convirtió en el principal sostén del sistema, aportando de media entre el 50 y el 60% de la totalidad de los caudales servidos (fuente en Melgarejo y Molina, 2017):



En el año 2000 el Trasvase suministró 145 hm3 de los 198 hm3 totales (73,23%). A partir de ese año, de nuevo hubo que recurrir a los recursos extraordinarios, debido al incremento de la demanda y a la reducción de las aportaciones del Taibilla: el año que menos agua aportó de la serie histórica aquí presentada fue el 2008, con 36 hm3. En este caso, a los recursos extraordinarios tradicionales, se sumaron los procedentes del Sinclinal de Calasparra (río Segura, Murcia), que en 2004 fueron 46 hm3 (22, 12% del total).

Desde 2003 se incorporan nuevos recursos procedentes de la desalinización de agua de mar, con los que se intentó hacer frente a las reducciones sufridas en el Taibilla, al mantenimiento creciente de la demanda, y la reducción de los recursos provenientes del Trasvase, motivada por la intensa sequía que afectó a la cabecera del Tajo. En 2009 las plantas desalinizadoras suministraron 73 hm3 (33,95%). Cuando el Taibilla se recuperó, como sucedió en 2013, los caudales desalinizados se redujeron a tan solo 6 hm3 (3,26% del total).

La inversión acumulada, entre 1945 y 2005, ascendió a un total de 1.709 millones de euros de 2005. Con esta inversión se pudieron llevar a cabo las grandes infraestructuras que dan soporte a la red de la MCT. El Primitivo Plan de Obras, que se desarrolló entre 1930 y 1974, requirió de 361 M€; el Plan de Ampliación ejecutado entre 1975 y 1999 precisó de 570 M€; por último, las plantas desalinizadoras y sus conexiones han conllevado una inversión de 778 M€ entre los años 2000 y 2008.

Para poder cumplir con sus cometidos y hacer frente a los gastos que ello suponía, desde muy pronto el organismo contó con un instrumento económico que ha posibilitado su equilibrio económico financiero: las tarifas, que consecuentemente han ido creciendo conforme se necesitaban más recursos para financiar los distintos proyectos de ampliación y para cubrir los gastos corrientes de funcionamiento de la MCT, influyendo especialmente la entrada en funcionamiento de las desalinizadoras. Se ha pasado de una tarifa de 0,30 c€/m3 en 1945 a la actual, establecida en 2013, de 69,05 c€/ m3.

La continuidad del Trasvase Tajo-Segura, que aporta una parte fundamental de los caudales que gestiona la MCT, no está ni mucho menos garantizada. La infraestructura soporta periódicamente los efectos de un debate político-territorial poco constructivo. En esta línea de buena gobernanza hay que destacar el papel del Memorándum del trasvase Tajo-Segura, después transformado en Ley, que ha permitido consolidar el Trasvase sobre la base del acuerdo entre las regiones implicadas: ha permitido que todas las partes resultaran satisfechas con las nuevas reglas de explotación del Trasvase, en las que se evidencia la cesión en sus intereses tanto de los representantes de la cuenca receptora como de la emisora.

De nada serviría contar con la MCT y su buen hacer si los caudales del Trasvase no llegan a la cuenca receptora, aunque es de esperar que los conflictos sigan en el futuro encauzándose a través de mecanismos que se fundamenten en el pacto entre las diferentes instituciones políticas y territorios. Sólo así podrán superarse las diferencias dando satisfacción a todas las partes. Los pactos, además, necesitan de un buen marco jurídico e institucional que les de soporte.

Por otra parte, la flexibilización del marco legal que regula los contratos de cesión y centros de intercambio de derechos de agua constituyó una buena noticia para la MCT, que puede encontrar en estos instrumentos una fórmula adecuada para complementar las dotaciones en aquellos años en los que, como consecuencia de la sequía, las aportaciones de caudales resulten insuficientes. Además, la adquisición del agua suele generar una menor oposición, ya que las compensaciones económicas pueden llegar a ser elevadas. Sería deseable que, junto a los contratos bilaterales, en los que la MCT ya cuenta con una experiencia favorable, la propia Administración hidráulica incentivara la creación de centros de intercambio de derechos, de modo que la Administración dirija el proceso de reasignación de caudales.

El hecho de que algunos municipios importantes integrados en la MCT se encuentren en la Demarcación del Júcar ha hecho que, en determinados momentos críticos, y de forma extraordinaria, el organismo recurriera a la Confederación del Júcar para articular la cesión de caudales de dicha Cuenca desde el embalse de Alarcón hacia estos municipios. Es decir, agua del Júcar, para la Demarcación del Júcar, utilizando la infraestructura de la MCT. En particular, ha habido aguas de Júcar para resolver problemas en la Marina Baja, a través de las conducciones de la MCT y del Canal Rabasa-Fenollar-Amadorio (entre Alicante y Benidorm). Desde 2003, los caudales producidos por las desalinizadoras gestionadas por la MCT, Alicante I y II, y San Pedro del Pinatar I y II, han contribuido decisivamente a cubrir el incremento de la demanda en un contexto de reducción de las aportaciones tradicionales de la MCT. Esto ha permitido además la incorporación de nuevos municipios alicantinos al Organismo, como es el caso de Aspe, Hondón de las Nieves y Hondón de los Frailes, así como consolidar las dotaciones del resto de municipios y de sus ampliaciones.

En 2013, la demanda total de agua de la Mancomunidad se situó en 183,9 hm3, de los que 74,1 hm3 corresponden a la provincia de Alicante, un 40,3% del total. Pero, en los últimos años, el agua suministrada por la MCT se ha contenido e incluso reducido significativamente, por efecto de la mejora de los rendimientos técnicos. Los efectos de la crisis económica iniciada en 2008 también se han hecho sentir en dicha reducción de los consumos. En localidades como Alicante o Torrevieja, el volumen de agua suministrado en alta ha descendido entre el 11 y 5% entre 2011 y 2013, y el consumo doméstico de agua un 20% desde principios de la década del 2000.

El abastecimiento de las áreas turísticas, como parte del suministro a poblaciones, es casi determinante en la orientación del producto turístico de esta región. Desde muy pronto, la MCT cobra conciencia de la importancia que el turismo tendrá en el incremento de los consumos, y de las consiguientes dotaciones gestionadas por el Organismo. Todo este sistema turístico-residencial sería imposible sin los recursos que aporta el sistema de la MCT, ya que los recursos endógenos son estructuralmente insuficientes para acoger estas demandas crecientes. La relación entre ambos factores, a saber, la incorporación de estos municipios a la MCT, y la explosión de su desarrollo turístico residencial, se observa de manera evidente en localidades como Torrevieja, Rojales, San Fulgencio, Santa Pola, El Pilar de la Horadada, Guardamar del Segura, entre otras. También la propia ciudad de Alicante, y el crecimiento de ámbitos del término municipal de Elche como Arenales del Sol o La Marina, se alinean con la creciente disponibilidad de recursos suministrados por la MCT.

El escenario futuro hace prever un descenso en el ritmo de creación de nuevas ofertas residenciales, debido a la situación económica global, la caída de ventas y la gran cantidad de viviendas en promociones que no han sido vendidas. Es previsible que la situación futura no se caracterice por grandes incrementos del parque de viviendas vacacionales, comparables a los ocurridos en la década anterior, pero si debe considerarse la tendencia hacia un uso más frecuente de las viviendas vacacionales, lo que supondrá un incremento del consumo de agua.

A partir del planeamiento urbanístico vigente, y de las dinámicas demográficas, se había estimado que en el horizonte del año 2025 la demanda podría superar en este espacio de la MCT los 320 hm3/año, frente a los 216 hm3 que se suministraban en 2009. No obstante, a tenor de lo sucedido entre 2010 y 2015, todo parece indicar que tales expectativas resultan de difícil materialización y, por tanto, con alta probabilidad, no se requerirá la totalidad del incremento de consumo señalado. Buena parte del planeamiento urbanístico en base al cual se establecen tales previsiones ha quedado en suspenso y previsible revisión.

Referencias

Melgarejo Moreno, Joaquín; Molina Giménez, Andrés. (2017). La Mancomunidad de los Canales del Taibilla en la provincia de Alicante. Cartagena: Mancomunidad de los Canales del Taibilla e Instituto del Agua y de las Ciencias Ambientales de la Universidad de Alicante.

Mancomunidad de los Canales del Taibilla, MCT (2017). https://www.mct.es/

Instituto Nacional de
Estadística, INE (2017). http://www.ine.es/


Reseña realizada por Patricia Fernández Aracil, Ingeniera de Caminos, Canales y Puertos (Máster en Economía Aplicada), investigadora predoctoral del Instituto Universitario del Agua y de las Ciencias Ambientales (IUACA)

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