En marcha una campaña para evitar la propagación del mejillón cebra en los embalses andaluces

  • Además de alterar los ecosistema ligados a los medios fluviales esta especie exótica es muy dañina para las infraestructuras del agua
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Sobre la Entidad

Junta de Andalucía
La Junta de Andalucía es la institución en que se organiza el autogobierno de la Comunidad Autónoma de Andalucía.

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha puesto en marcha en varios embalses de las demarcaciones de las cuencas intracomunitarias andaluzas una serie de actuaciones  para luchar contra el mejillón cebra, una especie exótica que debido a su alta capacidad reproductiva y a la ausencia de depredadores específicos, coloniza rápidamente los embalses afectados provocando graves perjuicios ecológicos y económicos al dañar las infraestructuras asociadas a los mismos (centrales eléctricas, conducciones de agua potable, redes de riego...). Entre las medidas que se están llevando a cabo destaca la realización de análisis de agua trimestrales en todas las presas de Cádiz, Málaga y Granada y quincenales en los pantanos: Conde de Guadalhorce, Tajo de la Encantada y Guadalteba, en la provincia de Málaga; y Almodovar, Barbate, Arcos, Bornos, Celemín, Guadalcacín, Los Hurones y Zahara, en Cádiz. 

Hasta la fecha sólo se ha detectado el mejillón cebra en los embalses de Conde de Guadalhorce, Gudalteba y Tajo de la Encantada, en Málaga y en el de Zahara (Cádiz). Cabe resaltar que la detección precoz de la especie es fundamental para gestionar la posible invasión, evitar su propagación y aislar los posibles focos.

Medidas complementarias

Con el fin de sensibilizar a los usuarios de estos embalses, la Consejería ha editado 2.000 folletos divulgativos sobre los problemas que ocasiona esta especie exótica. También ha colocado 72 carteles para informar sobre la suspensión temporal de la navegación en el sistema del Guadalhorce (50) y Zahara (22) y otros 25 sobre los daños que ocasiona el mejillón.

Asimismo, se ha instalado un dispositivo de vigilancia consistente en dos vehículos identificados con ‘Control del mejillón cebra’ en los embalses del Guadalhorce y otro en el de Zahara. Todos ellos cuentan con una estación de limpieza móvil que se emplea en aquellos casos en que se encuentren usuarios que hayan entrado en contacto con la masa de agua de manera accidental, a quienes se informa de la prohibición temporal de la navegación y de las posibles sanciones en caso de  volver a navegar o a utilizar cualquiera de los elementos cuyo uso estén vedados. Esta estación móvil está compuesta de un remolque, hidrolimpiadora de agua caliente, depósito de 200 litros y motobomba de autopropulsión. En ningún momento se utilizan productos químicos que pudieran afectar al agua de los pantanos. 

De otro lado, la Consejería ha elaborado un estudio de afecciones a las infraestructuras de los embalses con especial incidencia en los del sistema del Guadalhorce por su importancia tanto en la red de abastecimiento de Málaga, como en la comunidad de regantes y en las infraestructuras eléctricas. También está diseñando la inspección de las instalaciones sumergidas para conocer la afección de las mismas por parte de los adultos de esta especie; así como el cerramiento de los accesos incontrolados. En el caso de afección a rejillas u otras infraestructuras de las presas afectadas se prevé su sustitución o pintado con productos que impiden la fijación del mejillón.

Mejillón cebra 

El mejillón cebra es un organismo invasor originario del mar Caspio, que en la actualidad se encuentra presente en casi todos los países europeos. Se trata de un organismo muy dañino capaz de originar cambios ecológicos drásticos en los ecosistemas donde se instala y en los usos humanos ligados a estos medios fluviales, como el taponamiento de las conducciones de agua. Además, por su modo de dispersión asociado al trasiego de embarcaciones entre masas de agua dulce, es capaz de expandirse en un corto periodo de tiempo por un gran número de zonas.

A pesar de que la especie se encuentra instalada en Europa desde hace más de un siglo, en España se detectó por primera vez en 2001, concretamente en el tramo bajo del río Ebro. En 2010 en la Cuenca del Guadalquivir, en el embalse de los Bermejales en Granada y dos años más tarde en el de Iznajar, Córdoba. En la actualidad se distribuye por toda la cuenca del Ebro y recientemente se ha localizado en la cuenca del río Júcar y el Segura.

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