Elena de la Cruz: "La cabecera del Tajo es un barrizal"

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    Elena de la Cruz Martín, Consejera de Fomento de Castilla-La Mancha

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Sobre la Entidad

Junta de Castilla-La Mancha
La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, o simplemente Junta de Comunidades, es la institución en que se organiza el autogobierno de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha.

Personalidades

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, en la especialidad de Diseño y Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid, en la especialidad Edificación, Elena de la Cruz Martín se convirtió el pasado mes de junio en la Consejera de Fomento del nuevo gobierno de Castilla-La Mancha. Desde este puesto dirige la política autonómica en materia de agua, un ámbito en el que la comunidad presidida ahora por el socialista Emiliano García Page ha recuperado un discurso combativo en la polémica transferencia entre el Tajo y el Segura.

Pregunta.- Nos gustaría conocer cuál es su impresión sobre la política de aguas que se ha llevado a cabo en Castilla-La Mancha en los últimos 4 años. ¿Qué se ha encontrado el nuevo gobierno?

Respuesta.- Nos hemos encontrado con una región sometida, silenciada, resignada y derrotada. En sólo unas semanas hemos dado un giro de 180 grados a la actitud del gobierno anterior y no es por la casualidad de que hayamos tomado las riendas en un año seco. El presidente Emiliano García-Page ya advirtió al inicio del mandato que el agua sería uno de los ejes centrales del mandato y lo vamos a cumplir desde el principio hasta el final porque sin agua no hay desarrollo, algo que no parecían comprender nuestros antecesores.

El Memorandum pretende blindar un trasvase de grifo abierto para continuar con el pelotazo urbanístico en la costa en detrimento de nuestra región

P.- El gran hito de la gestión del Gobierno de Mariano Rajoy en materia de agua fue la firma del Memorandum del Trasvase Tajo-Segura. ¿Qué supuso este acuerdo para la cuenca del Tajo?

R.- El PP no puso de acuerdo a nadie con ese memorándum. Sólo a regiones que gobernaba y algunos de cuyos presidentes se limitaron a acatar las órdenes de partido. Como todo lo que hace ese partido se impuso un mandato vertical y lo disfrazaron de consenso, pero es muy lesivo para los intereses de Castilla-La Mancha al igual que las leyes que lo acompañan. Todo ese ovillo legal pretende lo mismo: blindar un trasvase de grifo abierto para continuar con el pelotazo urbanístico en la costa en detrimento de nuestra región y permitir un número creciente de hectáreas de regadío en zonas secas de España que terminarán haciendo uso del Tajo entero y aun así serán insuficientes por muchos trasvases que aprueben porque cada año necesitarán más.

P.- ¿Cuál es el estado actual de la cuenca? ¿Nos encontramos en una situación “límite”?

R.- Con menos de 400 hectómetros cúbicos de reserva en Entrepeñas y Buendía, la cabecera presenta un estado lamentable, es un barrizal que ni atrae turismo ni sirve para dar cobertura al abastecimiento con garantías de calidad. Incomprensiblemente, el PP se jacta de haber subido de los 240 hectómetros cúbicos de mínima que se aprobaron bajo el gobierno de Aznar a los 400 actuales, que según el Ministerio son 304 este año. Pues bien, ni una cifra ni las otras aseguran la sostenibilidad del río entre los pantanos de cabecera y Talavera de la Reina, un tramo que presenta un aspecto muy preocupante desde el punto de vista ecológico y que impide a Castilla-La Mancha hacer un uso legítimo de su potencial.

Cada uno vive de lo que tiene alrededor y a la cabecera no se la permite ni vivir ni beber

P.- ¿Qué implicaciones tiene la escasez de agua para zonas como los municipios ribereños de Entrepeñas y Buendía, Aranjuez, Toledo o Talavera?

R.- En Sacedón cuentan que les expropiaron las mejores tierras de regadío junto a la vega del Tajo bajo la promesa de vivir de los usos recreativos del embalse. Ahora no tienen ni una cosa ni la otra. Alguien podría pensar que es más importante cultivar tomates que vivir de alquilar, reparar o amarrar barcos, de proporcionar alojamiento, comida o entretenimiento a los turistas o de otros usos recreativos que posibilita el agua, pero no es cierto. Cada uno vive de lo que tiene alrededor y a la cabecera no se la permite ni vivir ni beber. Chillarón y Alcocer ya están siendo abastecidos con cisternas a mitad del verano. Son el ejemplo de que algo se ha hecho rematadamente mal, porque la cuenca del Tajo es objeto de una doble sequía cuando llueve poco, la suya y la del Segura, que como es obvio se suman.

A partir de los embalses de Entrepeñas y Buendía es fácil comprobar que el río enferma gravemente y que no se recupera hasta que llega a Extremadura. Más de la mitad de las reservas del Tajo están concentradas en un corto tramo final antes de internarse en Portugal. Es otra señal de alarma de que hay un tramo sobreexplotado y la mayor parte de él discurre por Castilla-La Mancha. Creo que son suficientes motivos para exigir una revisión del sistema actual.

P.- ¿Cómo afecta el trasvase Tajo-Segura a la economía de Castilla-La Mancha?

El turismo en la cabecera baja del orden de un 80 % cuando no hay agua

R.- De manera muy importante. El turismo en la cabecera baja del orden de un 80 % cuando no hay agua mientras sube desmesuradamente en la costa porque sí la hay, porque la hay del Tajo. Queremos ser solidarios con el agua pero no hasta el punto de que el crecimiento de un territorio se produzca en detrimento de otro, a costa de otro. En la cabecera se están perdiendo oportunidades por el bajo nivel de los embalses, pero en el conjunto de la región podría haber un mayor potencial agrícola, turístico y medioambiental si el río llevase un caudal al menos aceptable.

La agricultura es otro tema que hay que estudiar a fondo. Parece de lógica que transportar 300 kilómetros el agua no es muy buena idea porque hay gasto eléctrico, pérdidas, reparación y mantenimiento de la infraestructura y muchos otros gastos indirectos que no se computan, como la vigilancia. Todo ello tiene un gran coste para todos los españoles que ni por asomo se paga en la cuenca receptora, donde además sólo un 25 % del agua trasvasada es para consumo humano.

Tienen las desaladoras, en las que se hizo un esfuerzo inversión importante, pero no les gustan porque dicen que el agua es más cara, 40 céntimos más cada mil litros, según los propios regantes. Sin embargo, si de verdad pagasen los costes completos del trasvase en su justa medida, por todos los conceptos de gasto que entraña, la repercusión en el precio final del producto sería mínima o quizá favorable al agua desalada. Quizá haya llegado la hora de ponerle ese cascabel al gato.

El Plan del Tajo lo cerraron sin esperar a las elecciones por lo que pudiera pasar, por lo que de hecho pasó

P.- ¿Se sienten ninguneados por la política hídrica del Gobierno Central?

R.- No es que nos sintamos, es que lo estamos. El Plan del Tajo lo cerraron sin esperar a las elecciones por lo que pudiera pasar, por lo que de hecho pasó. Tanto es así que el periodo de alegaciones acabó el 30 de junio, sabiendo que iba a haber un cambio de gobierno en Castilla-La Mancha y el Ministerio no quiso prorrogarlo para darnos ocasión de pronunciarnos. Tampoco estamos en los órganos que deciden sobre los trasvases, que es tanto como decir que no tomamos parte en la gestión del río. Vamos a trabajar con ahínco por cambiar todo eso, no asumirlo con resignación como hizo el gobierno anterior.

P.- Desde la Comunidad Valenciana y Murcia se afirma que el trasvase es “intocable”. ¿Cree que realmente es así?

R.- En absoluto. Desde Castilla-La Mancha vamos a luchar para que sea modificable porque entendemos que es lo justo. No buscamos un enfrentamiento con esas comunidades autónomas. Lo que buscamos es diálogo, alcanzar un punto medio que nos satisfaga a todos. Ese punto medio no está en lo que acataron nuestros predecesores. Hay que sentarse, hablar y regular no sólo el río, sino todas las posibilidades de abastecimiento de agua a esas regiones, porque no necesariamente pasan por el Tajo. Algunas las tienen a mano, no es agua que tenga que atravesar media España.

P.- Frecuentemente se acusa a los antitrasvasistas de insolidarios y de no reconocer el buen uso que se le da al agua del Tajo-Segura en el Levante español. ¿Qué respondería a estas afirmaciones?

R.- Que tergiversan la realidad. El grupo socialista en las Cortes regionales de Castilla-La Mancha han invitado a los parlamentarios españoles a conocer la realidad de los embalses de cabecera y su comarca. Sólo tienen que aceptar la invitación y juzgar por ellos mismos. En cualquier caso, el gobierno de nuestra región no es antitrasvasista. La infraestructura está hecha y se la puede y debe sacar partido, pero de manera moderada, sin poner en peligro el río, su biodiversidad y las posibilidades de desarrollo que ofrece a la cabecera.

El PSOE de Castilla-La Mancha siempre ha defendido un uso racional del agua del trasvase

P.- ¿Cómo afronta internamente el PSOE las posiciones enfrentadas que mantienen sus direcciones autonómicas de Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana sobre esta cuestión?

R.- El presidente García-Page ha expresado en público su voluntad de hablar con el presidente Puig para sentar las bases de un entendimiento mutuo. En cualquier caso, a todos nos han elegido para defender de la mejor manera posible nuestros territorios y en caso de conflicto es el gobierno de España el que tiene que tomar posturas y decidir, por mucho que le pese a un presidente tan acostumbrado a dejar que el tiempo lo resuelva todo, como Mariano Rajoy.

Nuestra disposición es la misma con otras comunidades autónomas que con el Ministerio. Porque esta cuestión no trata de un enfrentamiento partidista, como algunos han querido ver. Trata de solidaridad, de justicia y de igualdad de oportunidades entre regiones españolas, al margen del peso que tengan en el Congreso de los Diputados. El PSOE de Castilla-La Mancha siempre ha defendido un uso racional del agua del trasvase, hubiera quien hubiera al frente del gobierno de España. Ahora no iba a ser una excepción. Quien sí ha cambiado de parecer en función de esas circunstancias ha sido el PP, que con Cospedal estaba más pendiente de amarrar los votos de la Comunidad Valenciana y de Murcia que de defender que no se esquilmasen las oportunidades de la región que ella misma presidía.

Estoy al frente de una Consejería que ha perdido durante la legislatura recién terminada un 50 % de sus recursos

P.- Cambiemos de tercio. Otra de las prioridades de la nueva administración autonómica debe ser la depuración. ¿En qué situación se encuentra Castilla-La Mancha en este ámbito?

R.- Queda mucho trabajo por hacer, pero tenemos obligaciones que nos impone la Unión Europea y hay que cumplirlas, fijando bien las prioridades pero sin excusas. La depuración es una garantía de vida para nuestros ríos como lo es el uso racional del agua.

P.- La inversión pública en los últimos años se ha resentido enormemente debido a la crisis. ¿Cree factible recuperar músculo financiero a partir de 2016 para afrontar los retos pendientes?

R.- Estoy al frente de una Consejería que ha perdido durante la legislatura recién terminada un 50 % de sus recursos. Suelo ser optimista, por eso tiendo a pensar que vamos a recuperar al menos una parte de ese presupuesto. Sin embargo, también soy realista. Castilla-La Mancha tiene que recuperar primero mucho terreno perdido en materia de Educación, Sanidad y Bienestar Social, tres ejes cruciales, irrenunciables para un gobierno socialista. Esto nos obliga a sacarle mucho partido al dinero público destinado a infraestructuras como las carreteras u otras vinculadas al agua. De momento tenemos que planificar bien y afinar el gasto.

P.- Para finalizar, viajemos al futuro, a 2019 concretamente. ¿Con qué logros le gustaría finalizar esta legislatura?

R.- Más que logros concretos lo definiría con una palabra: sostenibilidad. En cada una de las áreas que tiene asignadas la Consejería de Fomento debe aparecer siempre como un recuerdo permanente, como un valor irrenunciable, una clave que sujete todo lo demás. El agua, el urbanismo, la vivienda, la planificación del territorio o la red viaria tienen que ser sostenibles, ayudar a los ciudadanos a gozar de un espacio más habitable, más agradable, sin olvidar que lo que hagamos debe satisfacer necesidades reales y racionales y debe durar.

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