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Agua regenerada: Un caudal de oportunidades atascado en filtros regulatorios

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  • Agua regenerada: caudal oportunidades atascado filtros regulatorios
  • Fotografías de Pablo González Cebrián.

Sobre la Entidad

Rafael Barrera Morcillo
Vice-Director de iAgua Magazine.

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Un tercio del agua que se reutiliza en Europa se aprovecha en España, gracias al talento de nuestros ingenieros y técnicos, al arrojo de nuestras empresas, al convencimiento de nuestras Administraciones y a la concienciación ciudadana; todo ello favorecido por nuestra singularidad climática, que nos tasa el agua y hasta nos priva de ella durante los periodos de sequía, pertinaz, que dirían algunos. De la necesidad, virtud hemos sabido hacer los españoles.

Sin embargo, el sector de las tecnologías del agua, una vez más, ha discurrido con mayor dinamismo que las normativas y las costumbres sociales. El marco legal para el uso de aguas regeneradas, esencial en su momento, lleva una década estancado, frenando progresos necesarios para el desarrollo de nuevas aplicaciones, que permitiría una beneficiosa reordenación tanto de los destinos como de los usuarios finales de los diferentes tipos de agua.

Al timorato marco normativo, hay que añadir las reticencias que, nacidas de la ignorancia, contagian a los usuarios de temores infundados sobre la calidad y la seguridad de nuestras aguas regeneradas. Se precisa un impulso que armonice los resultados de la excelencia tecnológica alcanzada, con un marco legal más avanzado, que beba de las experiencias recientes, y que traslade a los usuarios las certidumbres necesarias para incrementar el consumo de agua reutilizada en un país en el que cada litro de H2O resulta esencial.

Estas cuestiones sobre la reutilización, y otras también de gran interés, son analizadas con rigor en este Foro iAM por voces autorizadas como: David Ambrona, Director de la unidad de Tratamiento de Xylem Water Solutions Iberia; Pedro Catalinas, Vocal Asesor del Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad en el Ayuntamiento de Madrid; Fernando del Amo, Responsable del Área de Depuración y Medio Ambiente en la Dirección de Operaciones de Aqualia; Joaquín Marco, Director de Operaciones del AM Comunidad Valenciana de Hidraqua; Joan Sanz, Director Técnico de Veolia Water Technologies; y Domingo Zarzo, Presidente de AEDYR.

Usos: Si se puede lo más, se puede lo menos

“Agua regenerada o reutilizada es aquella que tiene una procedencia residual, fundamentalmente, y que, una vez tratada, se puede utilizar para los usos establecidos por la reglamentación en los ámbitos agrarios, urbanos, industriales y medioambientales”, nos acota con didáctica precisión Joaquín Marco, como premisa de todo lo que se va a debatir.

“El sector prevé que el volumen de reutilización de aguas residuales en Europa alcance los 3.222 Mm3/año en 2025, y que España liderará esta práctica con más de 1.200 Mm3/año” ilustra, pausado, Domingo Zarzo, mirando a cada uno de sus compañeros de foro, y prosigue: “en nuestro país tenemos más de 2.000 depuradoras, que tratan 4.000 Hm3 de agua cada año; estimamos que la reutilización alcanza el 10-13% del agua tratada, lo que supone unos 400-500 Hm3 al año. La reutilización en España se concentra en las zonas costeras que sufren estrés hídrico. Desde Cataluña hasta Andalucía, aunque luego destacan otros territorios, como Madrid, que desarrollan también un alto grado de reutilización”.

Pedro Catalinas, animado por tan gratas alusiones, explica que “Madrid atesora una larga historia en reutilización. En el 2001 se empiezan a regar parques importantes del centro de la ciudad a través de una red de agua regenerada. Desde entonces se ha ido progresando año tras año, extendiendo un anillo que ya suma 150 Kilómetros y 30 depósitos, asistido por cuatro depuradoras que regeneran un agua que ya les llega depurada, puesto que el agua regenerada lleva un tratamiento adicional a la tratada-depurada, lo que nos permite introducirla de nuevo en la ciudad, fundamentalmente, para dos usos: un 75% para riego de parques y jardines y un 25% para el baldeo de viales. El año pasado, se reutilizaron más de 6 Hm3 en la ciudad de Madrid, con ellos pudimos regar todos los grandes parques de la ciudad y fuimos capaces de baldear toda la ciudad. Madrid se puede considerar un caso de éxito” concluyó con modesto orgullo.

Joaquín Marco, con verdadera espontaneidad, no quiso dejar pasar la oportunidad de cantar las excelencias de otra gestión ejemplar, “Alicante, que cuenta con una doble red con la que abastece el 80% de las zonas verdes de la ciudad, utiliza las depuradoras que ya existían; una ingeniería que se ha desarrollado progresivamente desde el año 2000, sobre un Plan Director que nos ha permitido aprovechar la construcción de diferentes infraestructuras urbanas, porque el coste de la reutilización en sí es bastante bajo comparado con los proceso de depuración; pero sí son costosas las inversiones necesarias para su implementación y, por este motivo, tener las inversiones planificadas, te permite aprovechar cualquier tipo de nueva intervención urbanística, como nuevos viales y carreteras, para extender la red” y casi excusando esta excelencia sentenció: “Tener que afrontar sequías continuas ha motivado que valoremos el agua regenerada para todos sus usos y aplicaciones posibles”.

Joan Sanz nos sacó de las aplicaciones urbanas para llevar con temple el agua a su molino: “los procesos industriales son también grandes consumidores de agua, aunque están muy limitados por Real Decreto 1620/2007, que regula la reutilización. Además, las autoridades sanitarias son muy estrictas en la calidad final exigida, lo que nos obliga a diseñar regeneraciones muy avanzadas, utilizando membranas, ultrafiltración y ósmosis inversa, de esta manera tenemos absoluta garantía de que el agua regenerada va a estar libre de legionelas y bacterias” y concluyó su alocución con un profundo y resignado lamento: “Tenemos campo, pero nos lo han puesto bastante difícil, nos piden un agua con una calidad igual o mejor que potable”. David Ambrona abundó, crítico, en esta dirección: “En realidad contamos con una oferta importante para reutilizar agua en la industria, pero la demanda no está bien estructurada a causa de las restricciones normativas. En especial me refiero a las trabas vigentes para torres de refrigeración y las limitaciones para la industria agroalimentaria. El mercado español se centra, por lo tanto, en las papeleras, que consumen mucha agua, y las acerías, que ahora no atraviesan un buen momento productivo”. Joan Sanz quiso aportar al bosquejo de David la tendencia detectada en otros sectores en los que “por responsabilidad corporativa, se intenta reducir sus consumos de agua en los ciclos productivos, empresas que cuentan con una depuradora para cumplir con las condiciones en el vertido a cauce público, y deciden dar un paso más para emplear esas aguas nuevamente en sus procesos”.

“En la legislación actual, el uso industrial es bastante restrictivo” pensó en 15 decibelios Joaquín Marco, lo que incitó a Joan Sanz a precisar: “en refrigeración lo puedes emplear, pero te están pidiendo un proceso de membranas que eleva costes”.

Fernando del Amo, que escuchaba con atención y asentía convencido de lo dicho, decidió aportar optimismo: “sin embargo, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente preveía, en el reparto de usos del agua reutilizada, en una presentación en 2012, un incremento importante del uso industrial: desde el 0,3% de 2008 al 12% en 2021. Como ya estaba aprobado el Real Decreto, se puede deducir que la propia Administración se ha dado cuenta de que se había constreñido demasiado el uso industrial”.

Joan Sanz certificó esas limitaciones: “Ciertamente, puesto que si partimos de la depuradora urbana sí que hay marco, pero si partimos de la depuradora industrial, ni siquiera tenemos un marco claro de trabajo” y Pedro Catalinas explicaba el resignado proceder frente a estos vacíos legales: “se actúa por asimilación, después está Sanidad para supervisar los procesos”.

Sobre los usos en la agroalimentación, otro de los grandes terrenos restringidos a la reutilización, expuso Domingo Zarzo que “cuando hablamos del uso agroalimentario, está establecido que no puede destinarse agua reutilizada a formar parte del producto; pero podemos utilizarla para la limpieza de máquinas y otros usos alejados de los alimentos procesados”.

“El uso ambiental es otro de los usos relevantes que, frente a las amenazas del cambio climático, nos ofrece una ayuda importante para la recuperación de humedales de alto valor ecológico y mantener una lámina de agua constante que permita que la flora y la fauna se mantengan en un ecosistema continuo” avanzó Joaquín Marco para completar la exposición de la diversidad de usos del agua regenerada, lo que permitió a David Ambrona apuntar que también empiezan “a jugar un papel que podría llegar a ser transcendental en la recarga de acuíferos. En México han avanzado mucho en este terreno” para referirse, finalmente, al uso potable, “en California ya se están tomando muy en serio el tema de reutilización del agua residual para uso potable. Realmente, reutilizar el agua y hacerla potable es mucho más ventajoso en costes que coger agua del mar y desalarla, la presiones osmóticas son bastantes diferentes y, con prácticamente la misma tecnología, alcanzas resultados prácticamente idénticos”. Joan Sanz recordó a la mesa que “en Windhoek, la capital de Namibia, tienen un 25% de aporte de agua regenerada a la red, en los depósitos de agua potable, y de ella bebe toda la ciudad”.

Joaquín Marco considera que “es necesario reutilizar aguas para aquellos usos que no requieran altas exigencias de calidad, es más factible que los agricultores utilicen el agua regenerada, porque el uso no está tan restringido por la legislación. Se deberían favorecer mecanismos de intercambio y gestión para que cada tipo de agua se use en su sitio más oportuno, una ordenación que favorezca la eficiencia en usos y costes”.

Fernando del Amo ratifica y expone un sencillo esquema que sería conveniente aplicar en la gestión del agua “¿De dónde la cojo?, ¿qué tengo que hacer? y ¿dónde la voy a usar? Cada territorio va a tener una situación diferente frente al recurso, pero el objetivo final siempre será buscar el uso más eficiente. Lo prioritario, efectivamente, habrá de ser establecer un ordenamiento avanzado y, después, diseñar, adecuadamente, las diferentes infraestructuras e instalaciones”.

Marco normativo, malo conocido

“Cuando haces una primera legislación sobre materias tan sensibles como la reutilización, intentas cubrir al máximo las incertidumbres para garantizar la seguridad al extremo. Ahora se está planteando remodelar el Real Decreto 1620/2007, que regula los usos en la reutilización, por ejemplo en lo referido a las frecuencias analíticas, porque hay frecuencias que son iguales para supuestos muy diversos, en algunos casos serán pocas y, en otros, serán muchas” abre Fernando del Amo el análisis del marco legal de las aguas regeneradas con una de las cuestiones más controvertidas. “Para el uso agrícola resultan demasiado caros todos los controles que normativamente se requieren” asienten casi al unísono de palabra y gesto Domingo Zarzo y Pedro Catalinas que también se hace eco de “las quejas del coste de la rutina del control analítico y las frecuencias”.

Joaquín Marco, todavía perplejo a pesar de los años transcurridos desde la publicación del Real Decreto, exclama: “además de las frecuencias, hay parámetros en la norma para aguas regeneradas que son más restrictivos que incluso para el agua potable, como la turbidez, por poner un ejemplo”.

Joan Sanz: “Ya ha pasado mucho tiempo desde 2007, cuando se promulgó el Decreto, tenemos mucha experiencia acumulada, hay suficiente información para constatar la seguridad de las aguas reutilizadas”. Domingo Zarzo certifica gestual esta afirmación, pero advierte: “es así, pero no esperemos grandes variaciones, tenemos el marco europeo aproximándose, y éste determinará el devenir de la reutilización en Europa. No es previsible una modificación ambiciosa del marco, se están barajando tres escenarios posibles para mediados de 2017: lo que llaman la Opción Cero, que es no hacer nada, algo que parece que no ocurrirá; hacer unas recomendaciones a los países de la Unión, esa es la que se está propiciando desde España; y, por último, articular una legislación obligatoria para todos los Estados Miembros”. Domingo toma aire y continua, tensando el tono: “ésta nos da mucho miedo, por el panorama sobre la reutilización que se dibuja desde los países del norte de Europa, que no soportan carencias de agua y marcan una tendencia más restrictiva en regeneración, frente a los países del Sur, que queremos una legislación garantista, pero que promueva el uso eficiente del recurso y, por lo tanto, la reutilización”.

“Es que la sensibilidad a la reutilización en Europa es muy diversa, no tienen nada que ver las necesidades ni los precios del agua en el Norte del continente con los del Sur”, exclama Catalinas, que argumenta con rotundo sentido común: “¿qué curso de agua tengo en mi cabeza? ¡El Manzanares!, pero claro, el río de Madrid no es equivalente al río que tiene Berlín o Londres, o al Sena a su paso por París, ellos no padecen las sequías que sufrimos aquí, gozan de unos caudalosos cursos de agua, de unas precipitaciones generosas. Se trata de unos regímenes naturales completamente diferentes al nuestro, entonces, frente a esta confrontación de realidades, hay que saber trasladarles nuestras particularidades para que las conozcan y comprendan”.

Fernando del Amo añade otro condicionante añadido: “también aparece de fondo un tema económico, una lucha por atraer las inversiones entre el Norte y el Sur porque los fondos son limitados”. Del Amo está persuadido de que “todo podría quedar, finalmente, en unas guías de recomendación para los diferentes Estados miembros”. Para Domingo Zarzo tan sólo escuchar un pronóstico en esta dirección ya supone un alivio: “eso sería lo deseable en España, que la Unión Europea fijara recomendaciones generales para que se articularan legislaciones estatales obligatorias, y que nosotros pudiéramos perfeccionar nuestro Real Decreto con todas las experiencias adquiridas durante los nueve años que lleva en vigor”.

Joaquín Marco ya aporta ideas: “La normativa España regula el uso y la calidad, yo creo que falta también que la normativa impulse la reutilización porque la considere una actuación estratégica”. “Efectivamente, si no está incentivada o no está promocionada es difícil alcanzar grandes progresos en reutilización, puesto que los usuarios son reacios por desconocimiento, básicamente” asevera, no sin razón, David Ambrona.

Pedro Catalinas, buen conocedor en materia de ordenación, media para aportar los positivo del escenario legal: “Yo quiero romper una lanza por la legislación que tenemos, es verdad que no es perfecta; pero fue un hito que saliera, porque gracias a ella hemos tenido y tenemos la posibilidad de poder trabajar” e interpeló con la mirada a la mesa que, de forma unánime, ratificó la cuestión de las bondades evidentes que aporta contar con un marco normativo cierto: “Por supuesto”, “Sí, sí, sí”, “Sin duda, sin duda”.

“Y ahora, frente la posible legislación europea”, prosiguió Catalinas, “España parte con un know how que muy pocos países van a poder exhibir. España, en Europa, es la que más reutiliza, la que tiene mayor trayectoria en reutilización y, además, y una cosa ha llevado a la otra, la que tiene una legislación más consolidada”.

Agua limpia, información turbia

Joaquín Marco recuerda cómo “hace tan sólo unos pocos años, regar un parque con agua regenerada causaba cierta extrañeza; sin embargo, si ahora se enteraran los vecinos de que un parque se estuviera regando con agua potable, elevarían de inmediato una queja a su ayuntamiento. Los avances en este sentido son evidentes, pero es preciso persuadir a los usuarios directos de las bondades de la reutilización, quitando miedos a través de una buena información”. Fernando del Amo: “el tema de los miedos no deja de sorprenderme, porque la gente sabe lo que se hacía antes, hace muy poco, con aguas que eran residuales y, sin embargo, ahora parece que hay objeción a que eso mismo se pueda hacer con aguas reutilizadas, amparadas bajo una normativa,  que ofrece absolutamente todas las garantías de seguridad”.

Joaquín Marco precisa que “en los cultivos leñosos no hay tanta resistencia, las dificultades las encontramos en el uso para vegetales que tienen contacto directo con el agua, aunque legislación referida al uso de aguas regeneradas para riego agrícola, realmente, ¿dónde podemos encontrarla?, ¿cuáles son las características requeridas para el agua que van a recibir los cultivos?” se pregunta, en oportuno recurso retórico al que David Ambrona incorpora la siguiente paradoja: “las aguas procedentes de las depuradoras abiertas al río van a parar a riego más o menos diluidas, pero les llegan y utilizan aguas procedentes de depuradoras, y sin regenerar”.

Joaquín Marco está convencido de que estamos frente a una cuestión esencial que requiere respuestas: “a los agricultores todavía no les ha llegado información clara sobre tecnologías de regeneración, usos, controles… para que se favorezca el uso de estas aguas, incluso desde el punto de vista de la eficiencia económica” y continua aportando propuestas: “Habría que promover que los agricultores usaran agua regenerada a cambio de la cesión de otras aguas que permitan tener uso potable, intercambiar derechos; este es un reto que deberíamos afrontar, al menos en el área Mediterránea. En definitiva se trata de que pueda haber unos usuarios de determinadas aguas, que permitan que los beneficiarios seamos todos: la sociedad en su conjunto; para ello, todos deberíamos afrontar, solidariamente, los retos inversores en la extensión de las aguas reutilizadas, porque al final somos todos beneficiarios, aunque los usuarios sean otros”.

Pedro Catalinas pone el acento en la ejemplaridad de predicar con el ejemplo: “las administraciones locales, las más cercanas al ciudadano, han de dar ejemplo en esta materia y hacer un uso responsable del agua, como en la jardinería sostenible con aguas reutilizadas. Además, cuando llega una sequía que te impide regar parques y jardines, pues, ¿cómo explicas que las zonas verdes tradicionales se le van a perder?”. Joaquín Marco: “el primer uso que se corta frente a sequías es el riego de zonas verdes, ciertamente” y añade Catalinas: “Jardines históricos, fijaos lo que ocurriría con parques como el Retiro de Madrid, sería una catástrofe sin paliativos” y entorna los ojos como el que no quiere ni imaginar un escenario así.

Domingo Zarzo vuelve a aportar datos: “sobre la percepción de los ciudadanos, la Unión Europea realizó una consulta en julio, a la que respondieron más de 500 instituciones y unas 250 empresas. Los principales inconvenientes detectados para la extensión de la reutilización eran: percepción negativa de la calidad, carencia de información sobre beneficios y riesgos, ausencia de un marco legal común, potenciales barreras a la exportación de productos alimenticios y precio elevado”. Lo que vuelve a demostrar que ahí tenemos un déficit y un reto, a juicio de Joan Sanz: “Es cierto que otra cuestión pendiente es la divulgación técnica, la percepción del ciudadano sobre la seguridad está totalmente alejada de la realidad, se desconoce qué es lo que estamos haciendo con el agua”. Se requiere con urgencia, prosigue Fernando del Amo, “comunicación hacia públicos diversos: sociedad, usuarios, administraciones; queda mucho por recorrer en este terreno”.

Catalinas, alejado ya de la perturbación de imaginar parques históricos sin la posibilidad de unos riegos que, por fortuna, garantizan ahora las redes de agua reutilizada que implementaron aquellos que, como él, se adelantaron a este tipo de catástrofes, reconoce el déficit: “somos muy buenos tecnólogos, pero no somos buenos comunicadores, no publicamos artículos técnicos, no hacemos entrevistas para públicos internacionales. El gran reto pendiente de la reutilización es la comunicación”. “Sin duda”, interviene en este punto David Ambrona, “porque técnica y tecnológicamente estamos a la vanguardia, pero es necesario promover todas las potencialidades y extender una cultura de la reutilización dentro y fuera de nuestras fronteras para que, realmente, podamos avanzar en un terreno que supone una gran oportunidad para todos los sectores productivos y para toda la sociedad”. Domingo Zarzo: “Es una demanda que nos hacen desde la Unión Europea, nos piden información. Hay mucho realizado; pero nadie publica nada. Las empresas no tenemos la costumbre de publicar en revistas científicas”. Fernando del Amo: “desde muchas instancias nos han pedido que traduzcamos al inglés el Manual de Buenas Prácticas de Uso de Aguas Regeneradas que se realizó por la Comisión V de AEAS. Sin ninguna duda, es un trabajo que tiene gran valor”. Y todos quedaron pensativos sobre lo mucho que hemos avanzado en España en materia de reutilización y el largo camino que, por fortuna, aún queda por recorrer, con sentido común y responsabilidad.

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