Un nuevo fósil revela que el Ártico era cálido hace 90 millones de años

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  • nuevo fósil revela que Ártico era cálido hace 90 millones años
    Reconstrucción por parte de un artista del supuesto aspecto del Tingmiatornis arctica ©Uni of Rochester/SWNS.com

Sobre la Entidad

SEO/BirdLife
Sociedad Española de Ornitología, fundada en 1954 con el objetivo de conservar las aves silvestres y su hábitat.
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Una nueva especie de ave prehistórica ha emergido de las profundidades heladas del Ártico canadiense. Se trata del hallazgo de unos fósiles de unos 90 millones de añospertenecientes a un antecesor de las actuales aves marinas. El jefe de la expedición, John Tarduno, de la Universidad de Rochester, Nueva York, explica que el ave “podría haber sido un cruce entre una gran gaviota y un ave buceadora como un cormorán, pero posiblemente con dientes”.

Según los investigadores, los dientes eran usados para capturar grandes peces carnívoros. No hay que olvidar que en el Cretácico abundaban las especies de gran tamaño, en un tiempo en que el enorme Tiranosaurus Rex vagaba aún por la Tierra.

Esta nueva ave prehistórica ha sido bautizada como Tingmiatornis arctica. ‘Tingmiat’ significa ‘lo que vuela’ en el idioma Inuktitut hablado por los inuit locales. El hallazgo se suma a los registros fósiles que el profesor Tarduno había descubierto durante expediciones previas. Puestos juntos, dibujan el ecosistema que habría existido en el Ártico canadiense durante la época Turoniana del período Cretácico, que duró entre hace 90 a 94 millones de años.

Uno de los tres húmeros fosilizados (huesos del ala) localizados por los científicos con 90 millones de años

Bajo unas condiciones de bonanza climática, medraron en las llanuras templadas del Ártico criaturas como las tortugas, grandes peces de agua dulce y chamsosauros (un lagarto-cocodrilo extinto). “Todo esto se deduce del tipo de fósiles descubiertos, que configuran un paisaje y una fauna completamente distinta a la actual”, explican los científicos. De los fósiles como los registros geológicos, el equipo del profesor Tarduno concluye que el ambiente en el que vivía la Tingmiatornis arctica incluía erupciones volcánicas, una tranquila bahía de agua dulce y temperaturas de hasta 28 grados centígrados.

Un fuerte calentamiento climático

“Antes de nuestros fósiles, se creía que fue un periodo cálido, pero la zona habría tenido hielo estacional”, dice Tarduno. “Pero ahora estamos sugiriendo que no fue el caso, sino que fue un intervalo muy cálido, porque las fuentes de alimento de las aves y la participación de todo el ecosistema asociado no podría haber sobrevivido en el hielo”.

Los fósiles de aves se encontraron sobre campos de lava basáltica creados tras una serie de erupciones volcánicas. Los expertos creen que estos volcanes inyectaron dióxido de carbono en la atmósfera causando un efecto invernadero que calentó las áreas alrededor de los polos de la Tierra. Este calentamiento creó un ecosistema que permitió la existencia de grandes aves, incuido el Tingmiatornis artica.

Húmero del Tingmiatornis arctica ©Scientific Reports

Reconstruir los registros del cambio climático usando hallazgos como estos permite a los científicos entender mejor cómo el cambio de temperatura puede afectar a los ecosistemas del planeta. Y podría ayudar a predecir las consecuencias de futuros eventos climáticos extremos.

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