Prueban con éxito en la NASA catalizadores que transforman la orina en nitrógeno y agua

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  • Prueban éxito NASA catalizadores que transforman orina nitrógeno y agua
  • Permiten la recuperación de agua y la obtención de energía a partir de la orina generada por los astronautas

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De los laboratorios de la Universidad de Alicante al Centro Espacial Johnson de la NASA situado en Houston (EEUU) para realizar experimentos en condiciones de microgravedad. Este ha sido el desafío superado con éxito por los investigadores del Instituto Universitario de Electroquímica de la Universidad de Alicante, José Solla-Gullón y Francisco José Vidal, junto al estudiante de doctorado Roberto Martínez. Su objetivo, probar la eficiencia de los catalizadores diseñados en la UA “con la idea de implantarlo en estaciones espaciales para el tratamiento de residuos líquidos humanos”, explican.

En principio, tenían previsto realizar cuatro vuelos parabólicos en un avión especialmente preparado para disponer de un intervalo de unos 15-20 segundos en condiciones de ingravidez pero, por problemas técnicos, sólo han podido realizar uno de los vuelos. Durante el mismo, los científicos han llevado a cabo experimentos de oxidación de amoniaco con electrocatalizadores de platino que se aplican en el campo de la recuperación de agua y la obtención de energía a partir de los residuos fisiológicos, particularmente orina, generados por los astronautas.

El catalizador consiste en una estructura microscópica formada por nanocubos de platino, unas pequeñas formas poliédricas con un tamaño de 10 nanómetros (0,00000001 metros). En concreto, convierte el amoniaco en nitrógeno (N2), un gas que se elimina fácilmente, mediante un proceso de oxidación electroquímica en el que se generan electrones, que pueden ser además usados como fuente energética para alimentar algún instrumental a bordo.

“En la cresta de la parábola del vuelo hemos podido ver cómo afecta la ingravidez en el comportamiento de nuestros catalizadores para el proceso de oxidación de amoniaco. Los primeros resultados han sido prometedores”, explican.

Este tipo de ensayos, en los que la nave asciende a gran velocidad y baja en picado, son habituales en las agencias espaciales para llevar a cabo distintos experimentos en microgravedad y para la formación de astronautas. “Tal y como ya hemos confirmado en condiciones de gravidez en el laboratorio, estos catalizadores han demostrado un comportamiento mucho mejor que los probados hasta ahora”, señalan José Solla-Gullón, Francisco José Vidal y Roberto Martínez.

Del 8 al 16 de enero los químicos de la UA volverán al centro 'Johnson Space Center' de Houston para cuatro nuevas salidas. Una vez que concluyan los ensayos, los resultados serán evaluados por la NASA, que deberá decidir si el prototipo se adapta a las necesidades concretas para su posible adaptación a futuras misiones o, más a corto plazo, por ejemplo a la Estación Espacial Internacional (ISS).

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