El estudio de los ecosistemas polares ayuda a comprender las alteraciones del cambio climático

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Sobre la Entidad

Universidad de Jaén
Fundada en 1993, la Universidad de Jaén (UJA) es una institución pública dedicada a la educación superior y a la investigación científica.
  • Los investigadores analizan los efectos del cambio en comunidades de macroalgas, bacterias y plancton que sirven como alimento a la fauna y que determinan el contexto ambiental en el que habitan.

Científicos de la Universidad de Jaén estudian los ecosistemas polares con el objetivo de entender mejor los efectos del cambio climático. El objetivo es analizar cómo el incremento de temperatura afecta a las comunidades de macroalgas, bacterias y plancton, cambiando su formación y estructura, y por consiguiente alterando el entorno natural en el que habitan.

“Estas comunidades están en unas condiciones ambientales muy extremas, pero sin embargo muy estables. Esta cualidad las convierte en sistemas idóneos para estudiar las alteraciones ambientales que derivan del cambio climático”, subraya el investigador Benjamín Viñegla, quien añade que se obtienen resultados muy interesantes cuando someten a estas comunidades al incremento de temperatura, la reducción del pH o la variación en la concentración de CO2, todos procesos relacionados con el cambio global.

Los expertos Benjamín Viñegla, Andrea Galotti y Francisco Jiménez participarán el próximo 26 de septiembre en la Noche Europea de los Investigadores, donde explicarán en un encuentro con los asistentes cuáles son los resultados de su investigación y cómo fue su experiencia en la Antártida. “Cuando estás allí te sientes completamente aislado, en medio de la nada. La belleza que te rodea es tremenda”, explica Andrea Galotti, que no puede olvidar ver a los pingüinos nadar a una velocidad inimaginable. Por su parte, Viñegla recuerda sentirse impresionado al pasear a pocos metros de distancia de un elefante marino y presenciar las luchas que se producen entre los machos de esta especie.

Ambos investigadores subrayan que se trata de un entorno inigualable en el que se produce una cooperación internacional científica sin precedentes, y en el que hay que minimizar cualquier impacto medioambiental que pueda producirse. “Incluso está prohibido llevar ropa con velcro para evitar que se puedan quedar atrapados en él semillas, ácaros o insectos”, detallan. 

En el Ártico

Esta investigación viene a sumarse al trabajo científico que ha desarrollado Viñegla en el Ártico, donde ha estudiado la capacidad de los suelos para retener CO2. “Los suelos árticos son uno de los principales reservorios que actualmente hay de carbono, lo retienen porque la temperatura es muy baja y la descomposición se produce muy lentamente. De manera que el carbono va acumulándose y no se emite de nuevo a la atmósfera”, explica el científico, quien destaca que es muy interesante comparar ambos ecosistemas, ártico y antártico. 

“La Antártida es un sistema mucho más cerrado, es un continente de tierra aunque está cubierto de hielo. Además hay una corriente marina que lo rodea y suaviza los cambios climáticos que se producen en él. El Ártico es una gran capa de hielo que se está derritiendo, ocasionando una gran entrada de agua dulce que disminuye el nivel de salinidad. Allí el incremento de la temperatura se está notando mucho más y está afectando más al entorno”.

Sobre su experiencia en el Ártico el experto recuerda que tuvo que hacer un curso para aprender a disparar un rifle porque cada vez que salía de la base tenía que ir armado para poder protegerse de los osos polares. “Por fortuna no llegué a cruzarme con ninguna de ellos”, señala. Estas y otras anécdotas serán las que los científicos compartirán en la Noche Europea de las Investigadores, donde también explicarán la importancia de llevar a cabo estas investigaciones que obedecen a una ciencia más básica pero que aporta datos e informaciones imprescindibles.

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