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Juan Carlos del Olmo: "Vivimos en un mundo en el que la naturaleza cada vez está más acorralada"

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WWF está presente en más de 100 países y cuenta con el apoyo de 5 millones de personas de los 6 continentes.
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Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, en iAgua hemos querido entrevistar a las ONG más relevantes del país para conocer de cerca su implicación con el tema este año, estoy #ConLaNaturaleza. Hablamos con Juan Carlos del Olmo, Secretario General de WWF.

Pregunta: Este año, el Día Mundial del Medio Ambiente se centra en la conexión de las personas con la naturaleza. ¿Cuál cree que es la mejor forma de lograr esa conexión?

Respuesta: La verdad es que vivimos en un mundo en el que la naturaleza cada vez está más acorralada, llevamos vidas más artificiales y pasamos gran parte de nuestro tiempo viviendo contra natura y esta es una tendencia que debemos combatir. La naturaleza es la base de nuestra vida y de nuestra economía pero también alimenta nuestro espíritu y nos proporciona equilibrio y paz.

Cada persona conecta con la naturaleza de una forma distinta, es algo muy personal, pero yo creo que es fundamental encontrar el tiempo para disfrutar un rato en soledad, por supuesto abandonar el móvil en casa y no hacer nada, sólo estar.

Pero sobre todo es vital promover que los niños y las niñas disfruten a pleno pulmón, metan los pies en el río, abracen y trepen árboles, levanten piedras y duerman bajo las estrellas. Esto cada vez es más raro y sin el contacto con la naturaleza y los animales nuestros hijos se pierden algo vital para su formación como personas sensibles y para toda la sociedad. Conseguir esa conexión es una gran prioridad para WWF.

P.- El lema de este año, #ConLaNaturaleza, anima a las personas a salir al aire libre y disfrutar de los espacios naturales. ¿En qué situación se encuentra la compatibilidad del ocio y el cuidado de estos espacios?

R.- Lo que no se conoce no se ama, y lo que no se ama no se defiende. Por eso es tan importante que las personas disfruten de la naturaleza y conecten con ella, y esto debería ser compatible con su conservación. Pero también es cierto que ese disfrute puede convertirse en un problema si se realiza de modo masivo y desordenado, especialmente en espacios naturales sensibles. Los parques cerca de las ciudades, como el Parque Nacional del Guadarrama, en Madrid, sufren cada vez más presión por los visitantes y en islas como Mallorca la masificación en la naturaleza ha llegado a cotas alarmantes. En esos lugares hay que regular esa presión, poniendo siempre por encima la conservación de la naturaleza, y dotando de medios y personal suficiente a los espacios protegidos.

No podemos cometer el error de trasladar el modelo masificado de la costa al interior, por eso las autoridades deben planificar correctamente, regular de forma estricta, vigilar e invertir todos los recursos necesarios para garantizar que nuestro acercamiento a la naturaleza no se convierta en un grave problema.

P.- Quizá la conexión con la naturaleza es asociada más a los espacios abiertos. ¿Se puede lograr esa conexión también en las ciudades? ¿De qué forma?

R.- Es posible, por supuesto. En muchos parques de una ciudad como Madrid puedes abrazar un árbol y sentir su energía, observar aves tan bellas como la abubilla o un pito real. Recuperar e introducir la naturaleza en las ciudades es esencial si queremos ciudades más habitables, más saludables, incluso más felices. Es algo por lo que están apostando alcaldes con visión en ciudades de todo el mundo, implantando huertos urbanos, recuperando solares para la biodiversidad y no para la especulación urbanística, implantando energías renovables, potenciando la edificación sostenible, y promoviendo formas de transporte alternativas al coche.  

P.- Los problemas ambientales están cada vez más presentes en nuestro día a día. ¿Somos ahora más conscientes de nuestra dependencia de la naturaleza?

R.- Creo que la sociedad ha avanzado muchísimo en la conciencia sobre los problemas ambientales. Ya nadie duda de la necesidad y la urgencia de actuar contra el cambio climático, por ejemplo.

Pero necesitamos que además de concienciarse la sociedad se movilice y pase a la acción. Tenemos muy poco margen para actuar contra al cambio climático y para detener la pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas.

Debemos ser austeros en nuestro consumo para reducir nuestro impacto en la naturaleza, pedir a las empresas que lo que compramos sea producido de forma respetuosa y sostenible, debemos exigir a nuestros líderes políticos que se comprometan públicamente con la conservación de la biodiversidad  y cada uno de nosotros debemos ser tan coherentes como nos sea posible.

P.- La naturaleza nos proporciona algo esencial para la vida: el suministro de agua natural. ¿Considera que las personas valoran este bien lo suficiente?

R.- Las campañas de concienciación y ahorro de agua han calado, creo que es algo interiorizado por la mayoría de la gente. Sin embargo esas campañas, aunque bienintencionadas, equivocan el foco. Ahorrar agua individualmente, en casa, es positivo, pero la mayor parte del agua que consumimos está escondida en lo que consumimos, desde la comida a la ropa.

Tenemos que cambiar profundamente este modelo sediento de agricultura que se bebe los ríos y los acuíferos, luchar de verdad contra el robo de agua y defender con firmeza los ecosistemas acuáticos, ya que sin ríos y humedales sanos no habrá agua limpia y suficiente para la naturaleza ni para nosotros. 

La mayor parte de los jóvenes nunca se han bañado en un río o bebido agua de una fuente o un arroyo, hemos acabado asumiendo que su estado natural es estar secos o contaminados. Por eso es vital reconectar a las personas con los ríos, para que se movilicen por su conservación.

P.- ¿Qué hace su organización por el cuidado de la naturaleza? ¿Y del agua?

R.- Trabajamos a todos los niveles, desde las grandes cumbres internacionales sobre el clima o la biodiversidad hasta proyectos sobre el terreno, para demostrar que los seres humanos podemos vivir en armonía con la naturaleza. La protección del agua dulce ha sido siempre una de las grandes prioridades de WWF. Nuestro trabajo se centra en proteger los ecosistemas acuáticos en todo el mundo y reducir la huella hídrica de la humanidad, especialmente en la agricultura, para asegurar que haya agua para la gente y la naturaleza.

En España, trabajamos para que se cumpla la ley y la Directiva Marco de Agua, para que se cierren los cientos de miles de pozos ilegales que saquean los acuíferos incluso en santuarios como Doñana o Daimiel, para que se termine la política de trasvases y embalses que seca y fragmenta los ríos, pero también para ayudar a los agricultores a aplicar la última tecnología para conseguir el uso más eficiente posible del agua. Para todo ello necesitamos que la sociedad conozca, sienta y reconecte con la naturaleza

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