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Caudales ecológicos: agua para la naturaleza y las personas

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  • Caudales ecológicos: agua naturaleza y personas
  • Por Rafael Seiz, programa de aguas y agricultura de WWF España.

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Los ríos necesitan llevar agua. Es así de simple. Sin embargo, el desarrollo de la sociedad depende en gran medida de utilizar una parte importante de estos recursos. Con esta excusa los seres humanos hemos alterado los ríos, con trasvases y presas por todo el mundo, llegando incluso al extremo de secarlos completamente o de no dejar que alcancen el mar.

Diez años después de la Declaración de Brisbane sobre los caudales ecológicos, la ciencia alrededor de este concepto no ha parado de evolucionar. En sus inicios el objetivo era fijar un porcentaje mínimo de agua en el río para su supervivencia. Pronto los científicos empezaron a hacerse preguntas más difíciles: ¿cuánta agua tiene que tener un río, para ser un río sano?; ¿cómo debe variar ese caudal a lo largo de un año?

Pues resulta que mucha, y que varía a lo largo del tiempo. La capacidad de un río para mantener sus poblaciones de peces, sus bosques de ribera o sus vegas fértiles, depende de mucho más que una cantidad mínima de agua corriendo por el cauce. Y a lo largo del año, a veces el río debe ir bajo, y otras veces alto. Solo así el ecosistema es capaz de cumplir sus funciones y brindar los servicios que tanto valoramos como sociedad.

La investigación y la complejidad de métodos para calcular este “régimen ambiental de caudales” no han parado de crecer en estos años. Sin embargo, los casos en que estos se han llevado a la práctica son mucho más escasos. Desde WWF hemos publicado esta semana el informe “Listen to the river” que recopila ejemplos de todo el mundo en los que la sociedad ha sido capaz de superar el reto de implementar un régimen de caudales ambientales.

Estos casos no son solo inspiradores, sino que nos enseña 4 valiosas lecciones para pasar de la teoría a la práctica; (1) la ciencia y la gestión deben ir de la mano desde el principio, pues solo entonces podrá establecer un diálogo constructivo entre ambas partes, (2) todos somos partes interesadas en la salud de un río, y las aportaciones de todos los grupos deben ser tenidas en cuenta para ganar apoyo social y político, (3) “keep it simple”, al menos hasta donde se pueda pues las circunstancias particulares de cada río nos obliga a ser flexibles en los métodos para calcular este régimen y (4) “se hace camino al andar”, es mejor empezar por establecer un régimen de caudales cuanto antes, para aprender cómo responde el sistema a los cambios y buscar así la combinación más adecuada.

Estas cuatro lecciones son la base para pasar a la acción. En España, seguimos con el régimen de caudales mínimos establecidos en los primeros planes hidrológicos, y solo para algunos de nuestros ríos. Los segundos planes hidrológicos aprobados en 2016 no han querido afrontar el reto de establecer un régimen ambiental de caudales para todos los ríos españoles. Desde WWF queremos impulsar este proceso, y recoger la experiencia que hemos visto en distintas partes de mundo para demostrar, en los terceros planes hidrológicos, que unos ríos vivos puede ser una realidad, cuando trabajamos todos juntos con un objetivo común.

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