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Las estrategias de riego de árboles podrían intensificar las sequías

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Las estrategias de uso de agua para sostener cultivos de árboles pueden terminar intensificando los efectos de las sequías, debido a una fisiología clave de las plantas.

Un nuevo estudio de la Universidad de Utah, publicado en PNAS, ha comprobado que algunas plantas y árboles en las condiciones de sequía "gastan" agua del suelo para enfriarse y, en el proceso, hacen que las sequías sean más intensas.

"Demostramos que la fisiología real de las plantas es importante --explica en un comunicado el investigador William Anderegg--. La forma en que los árboles absorben, transportan y evaporan el agua pueden influir en eventos extremos importantes para la sociedad, como graves sequías, que pueden afectar a las personas y las ciudades".

Anderegg estudia cómo los rasgos de los árboles afectan la forma en que los bosques pueden manejar las condiciones de calor y seco. Algunas plantas y árboles, según él, poseen un sistema de tuberías interno que frena el movimiento del agua, ayudando a las plantas a minimizar la pérdida de agua cuando el ambiente está caliente y seco.

Pero otras plantas tienen un sistema más adecuado para transportar grandes cantidades de vapor de agua al aire: aberturas más grandes en las hojas y más capacidad para mover el agua dentro del organismo. Un trabajo anterior de Anderegg examinó cómo esos rasgos determinan hasta qué punto los árboles y los bosques pueden resistir las sequías. Pero el estudio actual se cuestiona cómo afectan esos rasgos a la sequía en sí.

La forma en que los árboles absorben, transportan y evaporan el agua pueden influir en eventos extremos importantes para la sociedad, como graves sequías

"Hace mucho tiempo que sabemos que las plantas pueden afectar la atmósfera y el clima --explica Anderegg--. Las plantas y los bosques extraen el agua del suelo y la expulsan a la atmósfera, afectando el equilibrio del agua y el calor en la superficie de nuestro planeta, que controla fundamentalmente el clima. En algunos casos, como en la selva amazónica, todo ese vapor de agua puede provocar una precipitación repentina. Incluso la deforestación puede afectar el clima a favor del viento al dejar las regiones más secas que antes".

Anderegg y sus colegas utilizaron información de 40 lugares en todo el mundo que van desde Canadá hasta Australia. En cada sitio, los instrumentos recopilaron datos sobre los flujos de calor, agua y carbono que entran y salen del aire, así como qué especies de árboles prevalecían alrededor de la instrumentación. La comparación de esos datos con una base de datos de rasgos de árboles permitió a los investigadores sacar conclusiones acerca de cuáles se correlacionaban con más sequías cada vez más intensas.

Obtuvieron dos rasgos sobresalientes: la tasa máxima de intercambio de gas de hoja y el transporte de agua. El primer rasgo es la velocidad a la que las hojas pueden bombear vapor de agua al aire. El segundo describe cuánta agua puede mover el árbol a las hojas.

Los resultados mostraron que en regiones frías, las plantas y los árboles disminuyeron su uso del agua en respuesta a la disminución de la humedad del suelo. Pero en climas cálidos, algunas plantas y árboles con altos niveles de transporte de agua e intercambio de gases de hojas aumentaron el uso del agua cuando el suelo se secó, perdiendo más y más agua en un esfuerzo por llevar a cabo la fotosíntesis y mantenerse fresco mientras se agotaba la humedad del suelo. "Y se termina llegando a estas condiciones que son más calientes y secas mucho más rápido con esas plantas que con otras", añade.

Es cierto que las regiones cálidas y secas tienden a tener más plantas y árboles que se adaptan a las condiciones secas. Pero independientemente del clima, algunas especies con rasgos de uso intensivo de agua, como los robles en un clima mediterráneo, todavía pueden exacerbar más una sequía.

Anderegg dice que comprender la relación entre los rasgos de un árbol y las condiciones de sequía ayuda a los científicos del clima y los líderes locales a planificar los futuros efectos de la sequía en las comunidades.

 "Comprender esta fisiología clave de las plantas nos daría predicciones menos precisas de lo que el cambio climático significará para la sequía en muchas regiones", añade.

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