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Alemania ayudará los agricultores a afrontar la COVID-19 y los fenómenos meteorológicos extremos

  • Alemania ayudará agricultores afrontar COVID-19 y fenómenos meteorológicos extremos
  • Los fondos contribuirán a reforzar la resiliencia en la República Democrática del Congo, Somalia y el Yemen.

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Alcanzar la seguridad alimentaria para todos y asegurar que las personas tengan acceso a alimentos de buena calidad que les permitan llevar una vida activa y saludable es la esencia de las actividades de la FAO.
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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) celebró hoy una contribución de Alemania por valor de 40 millones de euros para ayudar a los agricultores y pescadores a afrontar amenazas como la enfermedad por coronavirus (COVID-19) y los fenómenos meteorológicos extremos.

La financiación del Banco Alemán de Desarrollo KfW apoyará los esfuerzos de la FAO para aumentar la resiliencia de productores, pastores y pescadores de escasos recursos en tres de los países con mayor inseguridad alimentaria del mundo -la República Democrática del Congo, Somalia y el Yemen-, una labor que se lleva a cabo en colaboración con otros organismos de las Naciones Unidas.

El Director General de la FAO, Sr. QU Dongyu, aseguró qué: "Esta generosa contribución de Alemania ayudará a la FAO a mejorar la situación de las comunidades que se han visto gravemente afectadas por las crisis y la incertidumbre, capacitando a los agricultores para hacer frente a los retos futuros y construir una vida mejor para ellos y sus familias".

El Sr. Guenther Braeunig, Director General del Grupo KfW, señaló por su parte que: "A la luz de los conflictos violentos, las catástrofes naturales y la pandemia de la COVID‑19, estamos orgullosos de intensificar nuestra cooperación con la FAO en estos tres países, en colaboración con otros socios de las Naciones Unidas. Estos programas tienen como objetivo reforzar la resiliencia de los más vulnerables -así como de las estructuras locales- de forma sostenible. Además, pretenden hacer frente a la inseguridad alimentaria y mitigar los efectos adversos de la pandemia de la COVID-19".

Debido a una combinación de varios factores, el hambre aguda en el mundo ha aumentado hasta unos niveles alarmantes en los últimos años. Según la última edición del Informe mundial sobre las crisis alimentarias, en 2019 -antes de que se produjera la pandemia de la COVID-19- más de 135 millones de personas se encontraban ya en situación de inseguridad alimentaria aguda en 55 países, ya que los conflictos, las inclemencias climáticas, los desastres naturales y la crisis económica se habían cobrado un alto precio.

Dado que las amenazas que afectan a los pequeños agricultores más vulnerables del mundo siguen intensificándose, la necesidad de reforzar la resiliencia rural es más urgente que nunca.

La República Democrática del Congo, Somalia y el Yemen se han visto especialmente afectados por los conflictos, el hambre y la pobreza. La COVID-19 ha socavado aún más las perspectivas económicas de los pequeños campesinos y otros productores que, con demasiada frecuencia, se ven obligados a abandonar sus tierras ante las dificultades, privando así a sus familias y comunidades de los alimentos que producen.

Respuesta a las crisis y fomento de la resiliencia

La contribución de Alemania, realizada a través del Banco de Desarrollo KfW, apoya una serie de actividades orientadas al desarrollo y destinadas a ayudar a la población de los tres países elegidos a aumentar su capacidad para hacer frente a los fenómenos meteorológicos extremos.

En la República Democrática del Congo, los fondos se utilizarán para completar un programa en curso de fomento de la resiliencia apoyado por Alemania e implementado de manera conjunta por la FAO, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) en el este del país.

En el marco de este programa, los tres organismos ayudan a más de 30 000 familias de pequeños agricultores -que suman 180 000 personas- en Kivu del Norte y Kivu del Sur, zonas rurales pobres en las que los conflictos, los desplazamientos y la vulnerabilidad crónica son endémicos. El apoyo incluye ayuda para impulsar la producción agrícola, reducir las pérdidas posteriores a la cosecha y crear nuevas fuentes de ingresos mediante la diversificación de sus actividades, así como intervenciones en materia de nutrición. La última contribución de Alemania también pretende hacer frente a las dificultades adicionales que la COVID‑19 ha supuesto para los agricultores.

En Somalia los fondos se destinarán a apoyar intervenciones de resiliencia de la FAO dirigidas a casi 150 000 personas, en un intento de mejorar la producción agrícola de regadío y secano de diversas maneras. La FAO diseñará también nuevas opciones para la diversificación productiva y ayudará a las comunidades a establecer cooperativas y cajas de ahorro en las aldeas para que puedan aprovechar las nuevas oportunidades económicas. Esta labor también forma parte de un programa conjunto más amplio en el que participan el UNICEF y el PMA.

En el Yemen, Alemania contribuye a un nuevo proyecto destinado a fomentar la recuperación económica, la paz y la resiliencia. Se espera que unas 94 000 personas se beneficien del proyecto, llevado a cabo en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuyo objetivo es impulsar la producción agrícola y la resiliencia ante la escasez de agua.

Las principales áreas de interés serán la reparación y ampliación de las infraestructuras hídricas para paliar los daños en las mismas, la mejora de la reducción del riesgo de desastres y la gestión sostenible del agua, así como la prevención de conflictos y la reconciliación respecto a disputas relacionadas con el agua.

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Redacción iAgua

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