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El clima y los conflictos hacen que más países necesiten ayuda alimentaria externa

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  • clima y conflictos hacen que más países necesiten ayuda alimentaria externa
    Pastores llevando a sus animales al agua en Níger.
  • El deterioro de los pastizales y el impacto de los conflictos en el comercio de ganado extienden el hambre entre las comunidades pastoriles de África occidental.

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Alcanzar la seguridad alimentaria para todos y asegurar que las personas tengan acceso a alimentos de buena calidad que les permitan llevar una vida activa y saludable es la esencia de las actividades de la FAO.
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Las condiciones del suministro mundial de alimentos siguen siendo abundantes en líneas generales, pero los conflictos continúan agravando y prolongando la inseguridad alimentaria severa. Las condiciones climáticas adversas a nivel local han incrementado también el número de países que requieren ayuda alimentaria externa, según el nuevo informe Perspectivas de cosechas y situación alimentaria de la FAO.

Esa lista ahora comprende 39 países, dos más en relación al último informe de marzo, al haberse sumado Cabo Verde y Senegal.

Tras una mala temporada agrícola, se estima que el 35 por ciento de la población caboverdiana necesita ayuda alimentaria, aunque se espera que estas cifras disminuyan a menos de la mitad a principios del verano, con la llegada de las lluvias estacionales. Se prevé asimismo que las malas condiciones de los pastizales en el norte de Senegal eleven el número de personas que pueden necesitar asistencia a 750 000, según el último informe trimestral del Sistema mundial de información y alerta (SMIA) de la FAO, 

El informe subraya cómo los conflictos persistentes y los impactos climáticos adversos están afectando a la inseguridad alimentaria, ya que ningún país salió de la lista, que comprende 31 países en África, 7 en Asia y Haití. La guerra civil y la inseguridad en África y Medio Oriente han provocado tasas elevadas de hambre, al desplazar a millones de personas -a menudo con una fuerte presión sobre los países vecinos- e impedir a los agricultores cultivar sus campos.

Las lluvias insuficientes han afectado a las perspectivas de producción de cereales en América del Sur y África austral. Las condiciones meteorológicas desfavorables impactan también gravemente en las comunidades pastoriles de África occidental, asegura el estudio.

Tras una mala temporada agrícola, se estima que el 35 por ciento de la población caboverdiana necesita ayuda alimentaria, aunque se espera que estas cifras disminuyan a menos de la mitad a principios del verano, con la llegada de las lluvias estacionales

Los 39 países que actualmente necesitan ayuda alimentaria externa son Afganistán, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Cabo Verde, República Centroafricana, Chad, Congo, República Democrática del Congo, República Popular Democrática de Corea, Djibouti, Eritrea, Etiopía, Guinea, Haití, Iraq, Kenya, , Lesotho, Liberia, Libia, Madagascar, Malawi, Malí, Mauritania, Mozambique, Myanmar, Níger, Nigeria, Pakistán, Senegal, Sierra Leona, Siria, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Swazilandia, Uganda, Yemen y Zimbabwe.

África, asolada por los conflictos y las lluvias irregulares

El pronóstico más reciente de la FAO para la producción mundial de cereales en 2018 prevé una caída interanual del 1,5 por ciento en relación al nivel récord alcanzado el año anterior. Pero el descenso es mayor en algunas áreas, especialmente en América del Sur, América del Norte y África austral.

Los conflictos han colapsado la actividad agrícola en amplias zonas del África central, en especial en la República Centroafricana y partes de la República Democrática del Congo, donde el acceso a los alimentos se ve obstaculizado aún más por la inflación en aumento. Los conflictos en Nigeria y Libia han provocado una menor demanda de carne, motivo de una fuerte caída de los ingresos de muchas familias pastoralistas en la región del Sahel, donde los recursos de pastos y agua son ya escasos y se espera que la temporada de carestía se extienda más de lo habitual.

Mientras tanto, las precipitaciones recientes apuntan a un aumento de la producción de cereales en África oriental después de temporadas consecutivas de cosechas reducidas por la sequía. Sin embargo, las últimas lluvias torrenciales provocaron inundaciones en Somalia, Etiopía y Kenya, desplazando a unas 800 000 personas. En contraste con la tendencia en la subregión, los precios de los alimentos básicos son altos y están subiendo en Sudán y Sudán del Sur, dificultando el acceso a los alimentos e intensificando el riesgo de inseguridad alimentaria.

Las precipitaciones recientes apuntan a un aumento de la producción de cereales en África oriental después de temporadas consecutivas de cosechas reducidas por la sequía

Se espera que el número de personas afectadas por la inseguridad alimentaria severa en Sudán del Sur aumente -en ausencia de ayuda humanitaria- a 7,1 millones en el momento álgido de la temporada de carestía (junio-julio).

Asia: perspectivas de cosechas favorables

Las previsiones indican que la cosecha de cereales de 2018 en Asia se mantendrá cercana al nivel récord del año pasado, con una producción total de arroz en nuevos máximos y la recuperación en países afectados por condiciones climáticas desfavorables durante la temporada anterior, incluyendo Bangladesh, Viet Nam, la República de Corea y, en menor medida, Sri Lanka.

Se prevé que las producciones de trigo en la India y Pakistán aumenten aún más, gracias a las condiciones favorables de los cultivos. 

La meteorología benigna no será suficiente para impulsar la producción agrícola en áreas afectadas por la guerra, ya que los conflictos crónicos siguen impidiendo el acceso a los campos y a los insumos agrícolas en Iraq y Siria, donde se espera que las cosechas de este año disminuyan aún más.

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