Filipinas, un año después del tifón Haiyan

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Alcanzar la seguridad alimentaria para todos y asegurar que las personas tengan acceso a alimentos de buena calidad que les permitan llevar una vida activa y saludable es la esencia de las actividades de la FAO.

Typhoon Haiyan – One Year On

  • Los agricultores filipinos se recuperan y crean medios de vida más resilientes.

Un año después de que el tifón Haiyan devastara zonas costeras y tierras agrícolas en el centro de Filipinas, campesinos y pescadores avanzan por el camino hacia la recuperación y la creación de medios de vida más resilientes.

La FAO, en estrecha colaboración con el gobierno de Filipinas, presta ayuda a comunidades de las zonas gravemente afectadas a través de unos 22 proyectos en las regiones de Mimaropa y Visayas Occidental, Central y Oriental.

"Los agricultores son la columna vertebral de esta recuperación y la clave para construir la resiliencia comunitaria ante desastres futuros", aseguró el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, en la víspera del primer aniversario de la tragedia. "Su trabajo de ahora garantizará que, cuando el próximo tifón golpee, el impacto sea menor y sean capaces de recuperarse más rápido", añadió, tras haber conocido de primera mano los esfuerzos de reconstrucción locales durante una visita a las zonas afectadas en marzo de este año.

Los agricultores son la columna vertebral de esta recuperación y la clave para construir la resiliencia comunitaria ante desastres futuros

La fuerza sin precedentes del tifón Haiyan diezmó campos de cultivo, huertos, barcos y artes de pesca -prácticamente todos los activos productivos que servían para el sustento de las familias rurales y costeras-, causando pérdidas a la agricultura en las nueve regiones afectadas y amenazando la seguridad alimentaria de Filipinas.

Pocas horas después de que el tifón tocara tierra, cerca de 1,1 millones de toneladas de cultivos y 44 millones de cocoteros sufrieron graves daños, al igual que las comunidades de pescadores que vivían a lo largo de algunas de las costas más productivas del país.

"Con un tercio del país dependiente del sector agrícola para su sustento, es crucial que la gente pueda recuperarse lo más rápido posible y ayudarles a reconstruir sus vidas", señaló el Representante de la FAO en las Filipinas, José Luis Fernández. "Tenemos que empezar a construir –añadió- la capacidad de las personas de ser autosuficientes desde el primer día".

Con los cerca de 40 millones de dólares EEUU de ayuda de la comunidad internacional, la FAO y las autoridades locales han prestado asistencia a 150 000 familias de agricultores y pescadores (unas 750 000 personas), en cuatro áreas básicas de intervención: cultivo de arroz y maíz, pesca y comunidades costeras, sistemas agrícolas basados en el coco, y rehabilitación de bosques costeros y manglares.

Los productores de arroz se recuperan

En respuesta a una solicitud del Gobierno de Filipinas, pocas semanas después de la catástrofe, la FAO comenzó a distribuir paquetes de producción de arroz a tiempo para la temporada de siembra de diciembre/enero, permitiendo a los agricultores conseguir su primera cosecha, sin saltarse una temporada de recolección. Estos productores de arroz ya han sembrado sus campos por segunda vez con semillas certificadas y están ahora recolectando por segunda vez desde el tifón.

"Los agricultores han sido actores clave en esta emergencia", subrayó Fernández. "Les ayudamos a localizar semillas para plantar a tiempo. Ellos, a su vez, suministraron arroz a los mercados locales cuatro meses más tarde. Sin su perseverancia, se habría requerido ayuda alimentaria y otras formas de asistencia humanitaria durante mucho más tiempo y para muchas más personas".

Desde diciembre, la FAO ha proporcionado a unas 100 000 familias campesinas (unas 500 000 personas) dedicadas a la producción de arroz y maíz, semillas certificadas de estos cultivos, fertilizantes y herramientas de mano.

Con el fin de crear aún más resiliencia y facilitar el acceso a los mercados, la FAO está proporcionando contenedores de almacenamiento resistentes al agua y las plagas para proteger las semillas de los agricultores y, junto con redes de secado y equipos post-cosecha, y está formando a los agricultores en la forma de reducir las pérdidas después de la cosecha.

Mirando al futuro: mejorar las prácticas sostenibles

Con una estimación de 30 000 barcos de pesca artesanal perdidos, dañados o destruidos, casi dos tercios de las comunidades de pescadores perdieron sus activos productivos. La FAO trabaja estrechamente con las autoridades locales para restablecer los medios de subsistencia relacionados con la pesca, mientras allana el camino para un desarrollo más sostenible.

"El proceso de rehabilitación del sector pesquero ofrece la oportunidad de introducir mejores prácticas y ayudar a los comerciantes y procesadores de pescado en pequeña escala a agregar más valor a su producción", explicó Fernández.

Debido a que los manglares juegan un papel clave en la estabilización de las costas contra los choques climáticos y contribuyen a la acuicultura y la pesca, la FAO trabaja con las comunidades y organizaciones locales para promover la rehabilitación de los bosques de manglares naturales.

Las mujeres, que son esenciales para las actividades post-cosecha, como la conservación, venta y comercio de pescado, están siendo formadas en cómo agregar valor adicional a sus productos.

Los manglares juegan un papel clave en la estabilización de las costas contra los choques climáticos

La FAO y sus socios también están capacitando a los constructores de barcos en la construcción y mantenimiento de una embarcación híbrida recién desarrollada en madera y fibra de vidrio, que supondrá una opción más sostenible y rentable a nivel ambiental para los pescadores. Esto se complementa con la distribución de diversos insumos, como motores de barcos, artes de pesca y los equipos de producción de pescado y algas marinas.

En total, el programa de pesca está ampliando su apoyo a 19 000 familias de las regiones elegidas, lo que beneficia a unos 95000 personas.

Más allá de los cocoteros

Habida cuenta de que los cocoteros recién plantados necesitan un promedio de seis a ocho años para ser productivos, el apoyo a los productores de coco se ha centrado en proporcionar a las familias afectadas fuentes alternativas de sustento.

"La diversificación de las fuentes de ingresos también da a las familias una protección adicional contra futuras crisis", señaló Fernández.

La FAO ha estado proporcionando insumos agrícolas como semillas de hortalizas, cultivos de raíces y de frutas, así como ganadería, como aves de corral y vacas, que también ayudarán a las familias a enriquecer y diversificar su dieta.

"Casi todos nuestros animales murieron a raíz del tifón. No hemos empezado aún la cría de animales, pero esta ayuda de la FAO es fundamental ya que nos permite volver a criar de nuevo aves de corral y ganado", dijo Madeline Laubena, una productora de coco de Aklan, en Visayas Occidental. 

Los agricultores también están siendo capacitados en la gestión de la producción de semillas, espíritu empresarial y en prácticas agrícolas resilientes al clima.

Más de 35 000 familias de productores de coco y familias dependientes de la agrosivicultura están en proceso de desarrollar medios de vida más diversificados y resilientes a través del programa de la FAO, que beneficiará a unas 175 000 personas.

La respuesta de la FAO al tifón Haiyan

El trabajo de la FAO en la recuperación tras el paso del tifón Haiyan hasta la fecha, ha tenido el apoyo del Fondo Central de Emergencias de la ONU (CERF), el Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO) y los Gobiernos de Bélgica, Brasil, Canadá, Finlandia, Alemania, Irlanda, Italia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza y el Reino Unido.

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