Connecting Waterpeople
Fundación We Are Water

El agua nos hace inteligentes

1
254
  • agua nos hace inteligentes
    Plantearse los residuos como fuente de valor, y construir resiliencia a través de la diversidad, es una tendencia imparable que se avizora como la única solución a la enorme crisis de sostenibilidad que sufrimos. © Dominic Chavez/World Bank
  • En el avance hacia la sostenibilidad planetaria, el acceso al agua y el saneamiento tienen un doble protagonismo: son simultáneamente herramienta y objetivo de las soluciones. Desde la agricultura al suministro doméstico, proporcionan una información clave para que los avances tecnológicos nos lleven a la consecución del ODS 6. Para lograrlo, gobiernos y empresas deben tener en cuenta las enormes asimetrías existentes y garantizar que nadie se quede atrás.
Un contenido de:Santi Serrat
Descargar artículo en PDF
Iniciar sesión

Sobre la Entidad

Fundación We Are Water
La Fundación We Are Water tiene dos objetivos: La sensibilización y la realización de acciones destinadas a paliar los efectos negativos de la falta de agua.

Publicado en:

Portada iAgua Magazine
· 254
1

Uno de los pocos aspectos positivos de la actual crisis climática y medioambiental es que un cada vez mayor sector de la población ha vuelto su mirada hacia el actual sistema económico, y se ha hecho consciente de que, a escala global, existen unas asimetrías geopolíticas que son uno de los principales obstáculos para la plena consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2030.

El modelo de producción lineal está afortunadamente en crisis. Su mutación hacia un sistema circular, cuyo principal objetivo sea no agotar los recursos, usar energías renovables, plantearse los residuos como fuente de valor y construir resiliencia a través de la diversidad es una tendencia imparable que se avizora como la única solución a la enorme crisis de sostenibilidad que sufrimos. En este contexto, la tecnología es una herramienta necesaria - aunque no suficiente - para lograr equilibrar la balanza.

El agua no engaña

En el sector del agua, principal perjudicado históricamente por la falta de respeto al medio ambiente, se ven con claridad las consecuencias de este crecimiento asimétrico y desordenado. Sus cifras son los mejores indicadores de lo que nos falta, de los errores cometidos y de cómo estamos evolucionando hacia los ODS; en concreto hacia el ODS 6 que es la piedra angular de los 16 restantes. El último informe del Programa Conjunto de Monitoreo publicado por la OMS y Unicef (Progress on drinking water, sanitation and hygiene: Special focus on inequalities, 2000-2017) es una buena referencia de partida.

No siempre las mejoras en la eficiencia en el riego ahorran agua a nivel de cuenca para reasignarla a otras actividades o al medio ambiente

Los datos, de 2017, con una población estimada en la Tierra de 7.485 millones de habitantes, son prácticamente extrapolables a la actualidad: solo disponen de acceso seguro al agua unos 5.300 millones de personas; es decir, 2.185 millones no lo tienen. Lo más grave es que de entre estos, 435 millones se abastecen de fuentes sin ningún tipo de tratamiento, siendo 144 millones los que aún usan agua superficial, abasteciéndose directamente de ríos, estanques, etc. El informe arroja otro dato que no sorprende: ocho de cada diez personas sin servicios básicos viven en áreas rurales y casi la mitad vive en los países menos desarrollados.

Respecto al saneamiento, las cifras son también inquietantes: 3.400 millones de personas utilizan servicios seguros, mientras que, entre los 4.085 restantes que no lo hacen, persiste la lacra de los 673 millones que aún practican la defecación al aire libre.

Por otra parte, según la Unesco, un 80% de las aguas residuales se vierten al medio ambiente sin tratamiento alguno, originando una intolerable carga sanitaria para las zonas más pobres: el agua contaminada provoca unos cinco millones de muertes cada año, de las que se calcula que unas 800.000 son debidas directamente a estos vertidos.

Estas cifras deben hacernos aterrizar en la realidad y, a partir de ahí, encauzar y monitorear convenientemente la evolución tecnológica para que esté orientada a cerrar las brechas existentes que lastran el desarrollo de los países más desfavorecidos y orienten eficazmente su gobernanza.

Agricultura inteligente: más allá de la eficiencia en el regadío

Esto es evidente en la agricultura, un sector en el que conciliar las cada vez mayores demandas de agua con disponibilidades cada vez más escasas es uno de los grandes retos de planificación y gobernanza a escala mundial; sobre todo en las zonas con estrés hídrico endémico que son las más amenazadas por la alteración climática.

El riego constituye un 70% de las extracciones mundiales de agua y proporciona hasta el 40% de las calorías alimentarias disponibles en el planeta. Lograr la máxima eficiencia en el riego y la reducción del consumo de agua son dos objetivos totémicos para la humanidad que, sin embargo, no siempre avanzan de forma directamente proporcional.

Diversos estudios muestran que no siempre las mejoras en la eficiencia en el riego ahorran agua a nivel de cuenca para reasignarla a otras actividades o al medio ambiente, que es lo que convendría para la sostenibilidad general del sistema y la consecución de la seguridad hídrica. En muchos casos, los subsidios a tecnologías avanzadas de riego incrementan el área regada e intensifican los cultivos, por lo que el volumen total de agua utilizada por los agricultores aumenta en vez de disminuir en contra de lo deseado.


© Danilo Pinzon / World Bank.

Los expertos señalan que las cuentas físicas del agua deben desarrollarse desde la escala de la granja hasta la escala de la cuenca para hacer transparente "quién obtiene qué y dónde" para apoyar la toma de decisiones en el interés público. Esto requiere la medición o estimación de todas las entradas, consumo de agua, tasas de evaporación, flujos de retorno a sumideros, y niveles freáticos y superficiales. Aquí la teledetección permite obtener datos exactos para llevar una contabilidad en tiempo real del agua en la cuenca, lo que unido a registros pluviométricos, a base de sensores conectados vía satélite, permiten desarrollar algoritmos que usen el Big Data para controlar la cuenca a un costo razonable.

Frente a unas previsiones climáticas nada halagüeñas, es preciso dar más facilidades a los gobiernos para asumir el control hidrológico y planificar mejor a largo plazo los recursos en función de datos reales de la oferta y la demanda. Más allá de la cuenca, a nivel nacional y, mediante una smart water grid a escala planetaria, esto sería lo soñado para garantizar la plena consecución del ODS 6.

En la agricultura, conciliar las cada vez mayores demandas de agua con disponibilidades cada vez más escasas es uno de los grandes retos

¿Cómo implementar estas tecnologías a escala mundial? ¿Es realista plantearse que en el actual estado de desequilibrio geopolítico los países más pobres puedan acceder a las redes inteligentes de agua? Estamos obligados a creer que sí, y notables avances en la filosofía de empresas clave en el sector muestran una hoja de ruta esperanzadora. La importancia que adquiere el valor de la responsabilidad social y la adopción de sistemas circulares hacia la sostenibilidad permite plantear una fuente de riqueza propia a los países más perjudicados por los residuos que no tratan. Sin embargo, muchos de estos estados deben erradicar la falta de transparencia en la gobernanza y la corrupción política para atraer los más de 100.000 millones de dólares anuales que el Banco Mundial estimaba que se necesitaba invertir en 2015 para conseguir las metas 6.1 y 6.2 de acceso al agua y saneamiento del ODS 6 en 2030.


Los datos de acceso al agua y al saneamiento deben ser indicadores del avance inclusivo del desarrollo tecnológico. ©Mahmud Rahman / World Bank.

Malgasto y escasez

Esto queda de manifiesto en las dificultades para controlar el malgasto de agua. El Agua No Registrada (ANR) alcanza en todo el mundo más del 40% del agua potable; esto significa que unos los 45 millones de m3 diarios se pierden en el proceso de suministro, por fugas, roturas y errores. Es una cantidad que podría abastecer las necesidades de 200 millones de personas. En algunos países africanos y asiáticos, la tasa de ANR llega a superar el 60%.

Desde las fuentes a los puntos de consumo los operadores utilizan y utilizarán aún más datos en tiempo real para optimizar costes y riesgos, avanzando hacia las smart water grid y ahorrando millones de metros cúbicos. De este modo, en el mundo industrialmente desarrollado, en el que el binomio tecnología/inversión goza de relativa buena salud, la gestión inteligente del agua se presenta como una herramienta fundamental para garantizar la seguridad hídrica de las comunidades frente al excesivo consumo y malgasto.

Pero la mayor parte de los países más pobres, donde se ubican los 2.185 millones sin acceso seguro al agua y los 4.085 que no usan sistemas adecuados de saneamiento, tienen aquí el problema endémico de la falta de inversión para afrontar costosa regeneración y el desarrollo de sistemas capaces de proporcionar cobertura universal frente al crecimiento urbano desmesurado y el envejecimiento de las infraestructuras.


© Baltic SDGs.

El control en el punto de consumo, una herramienta de concienciación

Los 5.300 millones de personas que gozan de acceso seguro al agua y los 3.400 que utilizan servicios seguros de saneamiento viven por lo general en países en los que la tecnología de la domótica y el IoT (el Internet de las Cosas) puede ayudar mucho a dar visibilidad a las variables socioeconómicas y tecnológicas del proceso de suministro. La capacidad de gestión de los servicios contratados revertirá sin duda en una mayor información transparente e inteligible sobre el binomio suministro/gasto, sus riesgos y su relación con la seguridad hídrica, y permitirá a gobiernos y operadores enfocar el ciclo urbano del agua de forma más inclusiva para los ciudadanos y comunicar así mejor el valor del agua, creando un contexto en el que el espinoso tema del precio del agua podrá abordarse con más garantías de consenso.

La gestión inteligente del agua se presenta como una herramienta fundamental para garantizar la seguridad hídrica de las comunidades

Sin embargo, para los que viven en los tugurios insalubres de las ciudades emergentes que más crecen, el objetivo primordial es otro: simplemente el acceso al suministro y al saneamiento seguros para acabar con las enfermedades y alcanzar una vida digna.

A estas alturas, nadie niega que alcanzar la Agenda 2030 es difícil. La situación de crisis climática y la falta de consenso político sobre estrategias medioambientales no ayudan. La esperanza radica en el alza de la concienciación de los ciudadanos que tienen respuesta en iniciativas empresariales que ven en la erradicación de las asimetrías un valor de enorme potencial de crecimiento. Todos, instituciones, empresas y ciudadanos, debemos mantener la atención en el mundo del agua tanto como un objetivo imprescindible para la humanidad como un indicador del avance inclusivo del desarrollo tecnológico. Es una inagotable fuente de inteligencia.

La redacción recomienda

09/09/2019 · Abastecimiento · 129 2
agua soñada
02/07/2019 · Vídeos · 177 2

Cuninico, donde la selva se tiñe de negro

24/06/2019 · Abastecimiento · 52 2

Amazi