A partir del 31 de julio, L’Energètica asumirá la gestión de la central hidroeléctrica de Can Trinxet, en Sant Quirze de Besora (Osona), una vez venza la actual concesión, que ha estado explotando hasta ahora un operador privado. La central, situada a la orilla del río Ter, tiene dos turbinas operativas, con una potencia total de 660 kilovatios (kW), y se prevé que genere 1.600 megavatios hora (MWh) de energía renovable anuales. Esta potencia energética se añadirá a la que gestiona la empresa pública, que tiene la misión de abastecer con energía renovable todos los servicios públicos de la Generalitat.
Concretamente, la energía generada por la central de Can Trinxet servirá para abastecer infraestructuras de suministro y depuración de agua. Además, L’Energètica se compromete a destinar los ingresos que se deriven de la actividad a mejorar la instalación, garantizando el caudal ambiental del río en este tramo y mejorando su conectividad fluvial.
La instalación de Can Trinxet consta de una pequeña presa que conduce el agua hacia la central a través de un canal de 750 metros. En la central hay dos grupos operativos de turbina-generador, con una potencia de 560 kW y 100 kW. El complejo también incluye un canal de salida de 95 metros, que devuelve el agua al Ter. El caudal de concesión que tiene autorizada la central es de 8 metros cúbicos por segundo (m³/s), y tiene un salto aproximado de 7 metros.
La central hidroeléctrica de Can Trinxet es la primera que la Generalitat recupera una vez vencida la concesión a un operador privado. L’Energètica ya gestiona dos centrales hidroeléctricas subterráneas, instaladas en la estación distribuidora de la Trinitat del Ens d’Abastament d’Aigua Ter-Llobregat, que sirven para alimentar la estación de bombeo. Tienen una potencia de 2 MW.
Apuesta por la generación hidroeléctrica pública
Además de la reversión de la central de Can Trinxet, el Gobierno tiene abiertos dos expedientes más relativos a concesiones hidroeléctricas: la central hidroeléctrica de la Cúbia, en el término municipal de Ripoll (Ripollès), ha comenzado el proceso para finalización y extinción de su concesión que se inició en 1946; y la central hidroeléctrica de Vilana, en el término municipal de Bescanó (Gironès), tiene un expediente de extinción en marcha.
En las cuencas internas de Cataluña existen 229 centrales que suman 250 captaciones gestionadas por 139 titulares y representan una potencia instalada de 272 MW. De estas, tres caducan en un período de 10 años y 12 más en 20 años. El resto de concesiones llegan hasta el año 2061. En el conjunto de Cataluña, la energía hidroeléctrica tiene una potencia instalada de 2.359 MW y es la energía renovable con más capacidad instalada, y ha generado históricamente cada año entre el 8% y el 13% de la energía eléctrica del país, en función de la pluviometría.
La transición energética, de la mano de la gestión de los recursos hídricos
La transición hacia un nuevo modelo energético más limpio, sostenible, justo y participativo en Cataluña está directamente vinculada a una gestión más eficiente y sostenible de los recursos hídricos, ya que el agua es una de las principales fuentes de energía de Cataluña y, al mismo tiempo, la potabilización de agua requiere de un consumo intensivo de energía. Por ello, la Generalitat ha acelerado la implantación de energías renovables en las infraestructuras del agua, y este 2024 se duplicará la capacidad de generación de energía fotovoltaica en estos equipamientos.
Así, L’Energètica ya gestiona 10 instalaciones solares fotovoltaicas en infraestructuras hídricas, que suman 8,3 MW, y este año añadirá 7 nuevas instalaciones que totalizan 7,34 MW. Paralelamente, la Agencia Catalana del Agua (ACA) está implementando el plan de instalación de energías renovables en las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), que prevé una inversión de 159 millones de euros en instalaciones de energía fotovoltaica, de producción de biogás y de mejora de la eficiencia energética en estas infraestructuras.
L’Energètica (Energies Renovables Públiques de Catalunya, SAU), participada al 100% por la Generalitat, se puso en marcha el año pasado con el objetivo de multiplicar la generación de energía de origen renovable en el país y utilizarla para abastecer los servicios públicos de la Generalitat. La principal meta, con el horizonte en 2040, es conseguir abastecer con energía limpia y de proximidad todos los servicios públicos de la Generalitat, lo que implica disponer de más de 1.000 MW de potencia renovable. Con el objetivo de transformar en verde toda la energía que consume la administración pública, también impulsa la electrificación de la movilidad, facilitando los puntos de recarga de vehículos eléctricos y la descarbonización de los consumos térmicos.