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Sistemas de ayuda a la decisión en el manejo de cuencas en Latinoamérica

  • Sistemas ayuda decisión manejo cuencas Latinoamérica
    SUAT, Servicio Unificado de Alerta Temprana.
  • No hay excusas para que las administraciones latinoamericanas no apuesten por los sistemas de información, análisis, pronóstico y ayuda a la toma de decisiones en el ciclo del agua.
  • Hoy en día, con mejor o peor información local, complementándose en proyectos internacionales, es posible generar una primera generación de plataformas que pongan en valor las millonarias inversiones en estudios de recursos y redes hidrometeorológicas.
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Sobre la Entidad

Grupo INCLAM
Grupo internacional, dentro del Mercado Alternativo Bursátil, que se dedica al sector de la ingeniería del agua y el cambio climático. Gracias a su expansión dispone de delegaciones en Latinoamérica y Caribe, España, África Subsahariana y Asia.

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Las agencias del agua, los organismos de cuenca, las empresas que prestan los servicios de agua y saneamiento urbano, las comunidades de regantes y, en general, cualquiera que esté en el ciclo del agua, toma decisiones a diario sobre cómo y cuándo manejar el agua. Decisiones que suelen tener consecuencias en el resto de los usuarios y en el propio río. Esas decisiones, acertadas o no, se toman con la información disponible en cada momento y el conocimiento que se tiene del sistema de gestión o la cuenca en general. La densidad de la información y la consolidación del conocimiento son muy diferentes entre países, e incluso pueden tener una distribución heterogénea dentro de un mismo país. Perú, Bolivia, Ecuador o Colombia, pertenecientes a la región andina, comparten realidades hidrográficas similares, pero densidades de información y plataformas de difusión del conocimiento bien distintas. En cualquier caso, los sistemas de gestión documental y difusión, las plataformas de ayuda a la decisión en la gestión del agua o el pronóstico hidrológico para embalses parecen herramientas de lo más útil y necesarias en muchos casos.

Sorprende la cantidad de administraciones ambientales o del agua en el ámbito de Latinoamérica que no invierten en sistemas de ayuda a la decisión en el ciclo del agua, y que suelen negar la implementación de estas herramientas con un “no tenemos datos suficientes”; o a veces complementándolo con un “sin datos de calidad”. Ahora digamos una verdad a gritos: las decisiones se toman todos los días, con o sin datos, con datos precisos o con datos aproximados. Hasta la omisión es una decisión en sí misma. ¿Realmente no hay datos? Sin entrar en las instituciones de cada país, solamente viendo los programas de los organismos financieros multilaterales, en los últimos años acumulamos proyectos de inversión en redes hidrometeorológicas, cada vez más sofisticadas, que ya no instalan solo pluviómetros, sino que incluyen piezometría, calidad del agua en continuo o aspectos de biología. Eso es el hardware del sistema, pero en el software, y no me refiero al SCADA, poca inversión o nula. La inversión, mucho menor, en sistemas de información y apoyo a la decisión, es la que pone en valor el desembolso millonario en redes.

Sorprende la cantidad de administraciones en Latinoamérica que no invierten en sistemas de ayuda a la decisión en el ciclo del agua

Todavía hay más. A nivel planificador, hace años que se ha superado el miedo a los modelos numéricos de simulación, un entorno que sigue cosechando adeptos en los planes de gestión de recursos hídricos, planes de prevención de inundaciones o en el manejo de acuíferos y calidad de agua en lagunas. La guerra está servida en decidir qué modelo utilizo, qué condicionantes opensource le van a exigir, cuánto se destina a licencias o a capacitación y fortalecimiento de las instituciones donde se van a implementar, aunque su función no es correr en continuo, sino analizar escenarios que, en un momento determinado del ciclo de planificación, se valoraron como alternativas plausibles. Es decir, inducimos al usuario a una política de usar y tirar hasta el siguiente ciclo de planificación, pero no a mantener el esfuerzo técnico a través de algún sistema que me permita la puesta en continuo de esos modelos o versiones simplificadas de lo mismo para la gestión día a día de infraestructuras, usuarios, etc. En el otro lado, encontramos diversos organismos públicos, privados, altruistas o con ánimo de lucro, que están realizando mediciones y predicciones a diario en cualquier lugar del planeta. ¿Esos datos no son válidos?


Presa y embalse parte del Sistema Hampaturi que abastece a La Paz y El Alto.

En INCLAM creemos que por pocos datos que se tengan, con el apoyo de la información global que existe y está disponible, vale la pena apostar por estas herramientas. En un entorno tan sensible como el agua, la necesidad de difusión de datos, interpretación colectiva de la información, replicabilidad en la toma de decisiones y rendición de cuentas ante usuarios y ciudadanos es fundamental para bajar la conflictividad en torno a la gestión de los recursos hídricos y poner en valor millonarias inversiones en infraestructuras hidráulicas. Además, estas aplicaciones tienen un pull marketing; es decir, tiran de sí mismas para conseguir nuevos recursos, redes, nuevos usuarios especializados; haciendo crecer la disponibilidad de datos y su precisión en el futuro de forma exponencial.

Agradecemos la valentía de administraciones que dieron un paso adelante y animamos a seguir experimentando con estas herramientas que son parte del proceso Agua 4.0.

Para nosotros, el proceso comienza con organizar los estudios, inventarios, balances y dar accesibilidad a modelos de planificación como elemento de consolidación de la información y el conocimiento históricos, algo fundamental para generar una base de discusión homogénea entre los tomadores de decisión de una cuenca. El principio clave en esta etapa es la accesibilidad a los datos con formatos reutilizables. Un ejemplo es nuestro sistema de información de recursos hídricos, como el SOFIA implementado por ANA en Perú. En segundo lugar, la posibilidad de reutilizar los estudios y modelos hidrológicos para poder gestionar en línea las infraestructuras clave de la gestión del agua, como por ejemplo presas o embalses multipropósito, generando un lugar de pronóstico hidrológico a corto, medio y largo plazo, con posibilidad de relacionarlo con los protocolos de operación o con cuadros de mando, balance y satisfacción de demandas. Es el caso de nuestro SUAT-Recursos implementado en Bolivia como SIMHEB. Por último, el futuro a muy corto plazo adquiere una especial relevancia en las inundaciones y movimientos de masa que requieren de modelos específicos, pero que se nutren también de los mismos datos en tiempo real institucionales u otros de carácter internacional, así como de los estudios históricos para determinar umbrales de alerta. Es el caso de nuestro SUAT, Sistema Unificado de Alerta Temprana, implementado en el río Ebro en España.

Agradecemos la valentía de administraciones que dieron un paso adelante y animamos encarecidamente al resto a seguir experimentando con estas herramientas que son parte del proceso Agua 4.0.

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Redacción iAgua

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