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Uso del agua en los nuevos sistemas productivos

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H2orizon
H2Orizon es un salón sobre tecnología y control medioambiental del agua, y sus aplicaciones en ámbitos tales como la agricultura, la industria y el suministro urbano.
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En la dimensión de rama agraria, los efectos de la modernización e innovación son más patentes en el sector del regadío, como consecuencia de las mayores exigencias tanto materiales (infraestructuras), como del conocimiento (gestión y manejo de dichas infraestructuras). El objetivo deja de ser vender lo que se produce y la estrategia adecuada pasa a ser producir en términos competitivos lo que el mercado demanda. Se induce una especialización productiva y en definitiva un abanico de Agriculturas de Regadío cuya clave de futuro es el equilibrio entre generación de riqueza, de empleo y respeto al medio ambiente.

En los últimos años han surgido nuevos sistemas de manejo de frutales en seto con alta densidad de plantas, también llamados superintensivos, con el resultado, en especies como el olivo, almendro y cítricos, de elevadas producciones, bajos costes de recolección y altas productividades. Otros sistemas de manejo con altas productividades son los hortícolas bajo plástico y los que se vienen aplicando para el fresón y otras “berries”. Por su nivel técnico, estos sistemas son complejos y no exentos de dificultades.

Sin embargo, estos sistemas de manejo altamente productivos, que se encuadran en el concepto de agricultura intensiva sostenible, pueden beneficiarse de innovaciones tecnológicas y científicas para asegurar el éxito en su aplicación. En este contexto, de hecho, surgió la agricultura de precisión y, como parte de esta, el riego de precisión.

El desarrollo exponencial que se está produciendo en las Tecnologías de la Información y Comunicación (TiC), junto con la aparición de nuevos sensores con mayores prestaciones, nos ayudan a tomar decisiones sobre el momento y dosis de riego.

El desarrollo exponencial que se está produciendo en las Tecnologías de la Información y Comunicación (TiC), junto con la aparición de nuevos sensores con mayores prestaciones, nos ayudan a tomar decisiones sobre el momento y dosis de riego

En el caso del riego, la información suministrada por sensores de humedad de suelo, de variables meteorológicas y de ciertas variables de la planta como la presión de turgencia en hoja, es transmitida a la nube y de ahí al agricultor a través de una aplicación para teléfono móvil diseñada al efecto. Estas aplicaciones muestran de forma sencilla la información recogida por los sensores y tratada con algoritmos de cálculo, que van desde sencillos balances de agua en suelo hasta complejos modelos de cultivo dotados de sistemas de ayuda a la decisión. Lo que le llega al agricultor, a través de la aplicación de su móvil, son instrucciones sencillas para ayudarle a decidir cuándo y cuánto regar. De esta manera, el agricultor se beneficia del potencial de una tecnología compleja sin necesidad de un entrenamiento específico para ello. El resultado es que se reduce notablemente la incertidumbre sobre la gestión del riego y se maximiza la eficiencia de su aplicación.

Pero, además de usar el agua de forma más eficiente, las nuevas tecnologías nos ayudan a aplicar con éxito diversas estrategias de riego deficitario. Con ellas se consigue reducir significativamente la cantidad de agua empleada en el riego con un mínimo impacto en la producción. Entre estas estrategias destaca el riego deficitario controlado (RDC), qqu considera la diferente respuesta al aporte de agua que tiene el cultivo en cada fase de su desarrollo. Además del ahorro de agua, el riego deficitario permite aumentar la calidad del producto obtenido, especialmente cuando se trata de frutas, vino o aceite. Sobre este aspecto hay numerosas investigaciones y experiencias que así lo avalan.

Además de usar el agua de forma más eficiente, las nuevas tecnologías nos ayudan a aplicar con éxito diversas estrategias de riego deficitario

Los sensores que se están usando en agricultura generan un volumen ingente de datos. Para ello se utilizan técnicas especiales que se encuadran en lo que se conoce como “BigData”, una nueva disciplina para el tratamiento de enormes cantidades de datos. Esta disciplina usa técnicas de inteligencia artificial, sistemas predictivos, modelos, redes neuronales y otras herramientas diseñadas para favorecer la toma de decisiones. El uso de nuevos sensores en agricultura junto con estas nuevas herramientas para el tratamiento de datos, ha dado lugar a lo que se conoce como la Agricultura 4.0. Se trata, en suma, de considerar a la agricultura como una industria, en la que se usan nuevos avances tecnológicos y científicos para lograr una mayor productividad de los cultivos con unos insumos reducidos y el menor impacto posible en el ambiente.

Sin duda alguna, esta manera holística de afrontar las decisiones supone cambios disruptivos con la agricultura tradicional. En el caso del riego, suponen una toma de decisiones basada en datos que se miden de forma continua y automática en el campo, que nos llegan casi de inmediato, y que se han procesado con ayudas de modelos y herramientas informáticas. Surgen, por tanto, nuevas oportunidades de negocio para dar respuesta a estos nuevos servicios y aumenta notablemente la posibilidad de  una agricultura más sostenible sin menoscabo de la producción.