Cómo identificar oportunidades hídricas en Honduras

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Sobre la Entidad

CCAFS
Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria; liderado por el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT)
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En el marco del programa Feed the Future, USAID y el Gobierno de Honduras han impulsado el desarrollo de tecnologías que permitan maximizar el aprovechamiento hídrico teniendo en cuenta las demandas agrícolas de las zonas más estresadas por amenazas de sequía. Dada la preocupación por las consecuencias que el cambio climático pueda tener sobre los patrones de lluvia y temperatura en las condiciones para la agricultura, el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) desarrolló una nueva herramienta para identificar sitios viables para pequeños proyectos de riego, en convenio suscrito con USAID/Honduras y en colaboración con la Escuela Agrícola Panamericana Zamorano (EAP Zamorano).

AGRI (Agua para Riego) es una herramienta geoespacial que realiza un análisis de la gestión de recursos hídricos mediante el aprovechamiento simultáneo de imágenes satelitales, modelos matemáticos, software y cartografía digital. Debido a las necesidades anteriormente mencionadas, AGRI se diseñó para aplicarse específicamente en el corredor seco de Honduras. Para mejor comprensión de las capacidades y funcionamientos técnicos, el CIAT ha puesto a disposición el manual para el usuario de la misma.

La herramienta, busca identificar puntos útiles para nuevas tomas de agua o lagunas para cosecha de agua pluvial. Además, se puede obtener información sobre el estado de la vegetación y suelos en las microcuencas relevadas. Entonces, con la valiosa información recaudada, los responsables de política y comunidades afectadas pueden evaluar los sitios potenciales, demostrando la increíble utilidad para la toma de decisiones y gobernanza de recursos.

El diseño de la herramienta fue participativo, con los técnicos responsables teniendo en cuenta durante la elaboración a los criterios de USAID/Honduras así como los usuarios potenciales. Los requerimientos incluyeron que se identifiquen zonas cercanas a las áreas vulnerables de interés, tener en cuenta la pendiente, ser sustentable en el tiempo, considerar zonas de protección para consumo humano, ser de fácil uso y utilizar datos de libre acceso.

En cuanto a las especificaciones técnicas, AGRI emplea datos de GPS de la plataforma Google Earth, y los procesa a través de ArcGis y es compilado en el lenguaje de Python. La herramienta permite entonces encontrar las fuentes de agua y trazar rutas óptimas para su distribución así como drenaje, dejando abierta la posibilidad de realizar ajustes adicionales de acuerdo con observaciones de los técnicos en el campo antes de presentar las posiciones finales. Los resultados pueden ser exportados de forma flexible en una variedad de modalidades, de acuerdo a las necesidades y posibilidades de los usuarios. Cabe resaltar que el trabajo en campo es fundamental para el funcionamiento óptimo de AGRI, desde el inicio hasta los resultados finales.

El manual realiza una explicación técnica paso a paso de cómo hacer uso de la herramienta, así como profundiza en las consideraciones metodológicas y origen de los datos empleados. AGRI emplea datos desagregados de clima y precipitaciones potenciales mensuales recopilados durante enero de 2000 y diciembre de 2015, originados en bases de datos públicas y sensores remotos. Los mapas de suelos reflejan contenidos de arcillas, arenas y limos, así como humedad y capacidad de almacenamiento. Respecto a la topografía, AGRI hace uso de un modelo digital de elevación de la agencia estadounidense de recopilación de datos geológicos (USGS, por su nombre en inglés), en orden de determinar concavidad del terreno, pendiente e índice topográfico de humedad. Con datos satelitales, se pudieron definir los mapas de uso de suelos, así como delimitar las áreas de protección a ser excluidas.

La utilidad de la herramienta es evidente cuando se tiene en cuenta que en Honduras la agricultura genera el 38 por ciento del empleo y el 60 por ciento si consideramos solo las áreas rurales, con la mayoría de los productores realizando su trabajo de forma no tecnificada y dependiendo por ende del régimen de lluvias. AGRI permite la identificación de dos fuentes de agua: agua azul (recolectada de la superficie o subterránea) y agua verde (proveniente de lluvias, y puede ser también almacenada en reservorios). Para el caso del agua azul, AGRI identifica sitios potenciales de toma de agua en desvíos de ríos y drenajes aprovechando altitud para el transporte del agua hasta los cultivos.

En cuanto al agua verde, la herramienta reconoce zonas óptimas para la construcción de lagunas artificiales para captar el agua de lluvia. En este caso, la herramienta tiene en cuenta características de suelo, clima, formas del terreno y posición para maximizar el tiempo y capacidad de almacenamiento. Además, en ambos casos, AGRI incorpora en su análisis también los esfuerzos que se necesitan para transportar el agua hasta los cultivos. Esta diferenciación ya fue analizada previamente en otro blog, donde también se ha analizado previamente la implementación de reservorios para la cosecha de agua como medida novel para la lucha contra la sequía.

Además, se puede encontrar en el manual el marco regulatorio de Honduras para la gestión de los recursos hídricos. En el mismo, se identifican además las instituciones intervinientes y los roles de cada una, con las tres consideraciones concurrentes de que el agua es un bien social, un bien ambiental y un bien económico. Para ello, existe una política hídrica nacional que supervisa el acceso y aprovechamiento sostenible del agua con extensas regulaciones que deben ser analizadas pre intervenciones. Para la administración del agua, un equilibrio debe ser logrado entre los agentes estatales, comerciales y diversos usuarios. Esto también implica que es de sumo interés evitar la competencia entre las necesidades de consumo humano y riego, por lo que AGRI excluye de su análisis las áreas protegidas. En particular, se recomienda no otorgar permisos para sistemas de riego mayores de diez hectáreas, delineando la responsabilidad de las autoridades municipales para su apropiada administración.

Por más detalle en el funcionamiento de AGRI, puede consultar el siguiente enlace.

Escrito por Florencia Paz, de IFPRI. Enlace al original.

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