La silvicultura de base ecohidrológica es más adecuada para gestionar los bosques mediterráneos

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  • silvicultura base ecohidrológica es más adecuada gestionar bosques mediterráneos
  • Este tipo de manejo forestal reduce el riesgo de incendio e incrementa el rendimiento hídrico
  • En la investigación se han analizado tres bosques semiáridos ubicados en la Comunitat Valenciana

Sobre la Entidad

IIAMA
El IIAMA-UPV se creó en 2001 para impulsar la investigación orientada a la transferencia de tecnología y colaboración con empresas y organismos públicos, promover la docencia y asesoramiento en temas de agua.
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Un estudio realizado por investigadores de los grupos Re-ForeST y GIMHA del IIAMA-UPV (Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la Universitat Politècnica de València), determina que la silvicultura de base ecohidrológica es la más adecuada para la gestión forestal de los bosques mediterráneos, sobre todo en escenarios de escasez de agua.

Esta es la principal conclusión del artículo “Ecohydrological-based forest management in semi-arid climate”, publicado en el libro “Ecosystem Services of Headwater Catchments” y que ha sido elaborado por Antonio D. del Campo, María González-Sanchis, Antonio Lidón, Alberto García-Prats, Cristina Lull, Inma Bautista, Guiomar Ruíz y Félix Francés.

La investigación -que forma parte de los proyectos “Hydrosil” y “Silwamed”- parte de la hipótesis, de que las prácticas actuales de gestión forestal en los bosques mediterráneos son costosas, por lo que generalmente terminan sin ser administrados y abandonados.

El impacto del cambio climático con sus efectos en la estación de crecimiento y en el régimen hídrico del suelo, supone una amenaza creciente para los bosques

De hecho, la silvicultura tradicional se ha centrado más “en las funciones productivas del bosque como es la madera o la pulpa, dejando el resto de los recursos naturales casi sin supervisión”, señala el responsable del grupo Re-ForeST, Antonio del Campo. Además, el impacto del cambio climático con sus efectos en la estación de crecimiento y en el régimen hídrico del suelo, supone una amenaza creciente para los bosques.

Por todo ello, el investigador del IIAMA aboga por un cambio urgente en la planificación forestal, donde se apueste decididamente por la silvicultura de base ecohidrológic

La gestión forestal basada en la ecohidrología es la más adecuada, ya que sitúa al agua en el centro de la planificación y cuantifica otras variables del ecosistema

“Creemos que la gestión forestal basada en la ecohidrología es la más adecuada, ya que sitúa al agua en el centro de la planificación y cuantifica otras variables del ecosistema, como el crecimiento y vigor de los árboles/masa, las propiedades del suelo y los ciclos biogeoquímicos, la sensibilidad al clima de los árboles o la disminución del riesgo de incendios forestales” explica el Dr. del Campo.

Campo de estudio

En la investigación, se han evaluado tres casos de estudio experimental -ejemplos de abandono de bosques semiáridos situados en la Comunitat Valenciana-, que comparten un valor de baja productividad, nula o escasa gestión y limitaciones hídricas.

En ellos, se han desarrollado pautas para la implementación más eficiente de este tipo de gestión, que persigue “la cuantificación y la manipulación de los componentes del ciclo del agua en los bosques”, afirma el profesor de la UPV. 

Los resultados determinan que este tipo de gestión contribuye a reducir el riesgo de incendios forestales o aumentar la resiliencia de los ecosistemas frente a sequías, entre otros aspectos 

De este modo, en las parcelas de control y clareadas –donde se ha realizado gestión forestal ecohidrológica- se han analizado una serie de variables, cuyos resultados determinan que además de mejorar las funciones productivas, el manejo forestal también contribuye a “reducir el riesgo de incendios forestales, aumentar la resiliencia de los ecosistemas frente a sequías, incrementar la infiltración profunda del agua, mejorar el crecimiento y vigor del árbol y su valor paisajístico”, resalta el investigador del IIAMA.

Concretamente, desde el punto de visto hidrológico, tras la intervención han sido afectados la mayoría de los componentes del ciclo del agua, tales como la interceptación de lluvia, la transpiración, humedad del suelo e infiltración, llevando a un aumento significativo de la relación agua azul / verde, especialmente en años de precipitación media o alta, lo que implica un aumento significativo del aporte de agua del bosque a la cuenca.

Asimismo, el riesgo de incendio también disminuye ya que la implementación de este tipo de gestión, rompe la continuidad del combustible (efecto estructural) y modifica el microclima y el estado de la vegetación.

Por todo ello, Antonio del Campo destaca que a partir de los resultados experimentales, se puede afirmar que, “el tratamiento forestal mejora tanto el crecimiento (primario y secundario) como las numerosas variables ecohidrológicas estudiadas en comparación con la parcela de control y por tanto, es más efectivo para la gestión forestal en un contexto de cambio global”.

Los bosques en el Mediterráneo

En el Mediterráneo los bosques juegan un papel protector muy importante contra la erosión y la degradación del suelo, la calidad del paisaje y la estabilización del ciclo hidrológico. Sin embargo, los cambios socioeconómicos y culturales que afectaron a la sociedad rural desde la década de 1960 han producido un declive demográfico y, con ello, un abandono de las actividades rurales, lo que ha llevado a una expansión y densificación de los bosques y matorrales, lo que unido a los efectos adversos del cambio climático, amenaza la producción de los bienes y servicios que proveen a nuestra sociedad. 

La carencia de gestión forestal disminuye el caudal que aportan las cuencas de cabecera, afectando al flujo medio anual de los principales ríos españoles.

Esta expansión y carencia de gestión forestal disminuye el caudal que aportan las cuencas de cabecera, afectando al flujo medio anual de los principales ríos españoles, que en algunos casos han reducido su caudal hasta un 59%, en parte explicado por la densificación de los bosques aguas arriba, y el aumento de la pérdida por interceptación de la lluvia.

Además, algunas cuencas mediterráneas como la del Segura y Júcar presentan problemas muy graves de escasez de agua, debido a una combinación de precipitaciones bajas e irregulares junto a altas tasas de evapotranspiración, que ha resultado en el uso excesivo de recursos de agua subterránea.

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