Proyecto EJOLT: Por una justicia medioambiental mundial

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  • Se puso en marcha en 2011 con la intención de realizar un estudio sobre conflictos medioambientales de todo el planeta y prestar apoyo a organizaciones y comunidades que luchan por la justicia medioambiental. 

El metabolismo social de la economía mundial y la competencia por los recursos, cada vez más intensos, ejercen una presión sin parangón sobre el medio ambiente y las comunidades vulnerables. Esta tendencia no tiene visos de cambiar, por lo que cabe la posibilidad de que aumenten los conflictos motivados por el choque entre la escasez de recursos y la protección medioambiental.

Las organizaciones en favor de la justicia medioambiental son grupos sociales dedicados a intermediar entre comunidades, países y empresas cuando se producen conflictos relacionados con la extracción de recursos o la eliminación de residuos. Su labor resulta fundamental a la hora de dirigir la atención hacia el hecho de que la seguridad medioambiental es un derecho humano básico.

En términos académicos, este proyecto está logrando progresos en el campo de la ecología política estadística

Sin embargo, a menudo carecen de los recursos necesarios para resultar completamente efectivas. El proyecto financiado con fondos europeos EJOLT («Environmental Justice Organisations, Liabilities and Trade») se puso en marcha en 2011 con la intención de realizar un estudio sobre conflictos medioambientales de todo el planeta y prestar apoyo a organizaciones y comunidades que luchan por la justicia medioambiental.

Su coordinador, Joan Martínez Alier, perteneciente al Instituto de Ciencia y Tecnologías Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (España), afirmó que estos objetivos son más sencillos de alcanzar si se fomenta la colaboración en materia de vigilancia de la salud medioambiental, estrategias jurídicas y evaluación de servicios medioambientales.

«En términos académicos, este proyecto está logrando progresos en el campo de la ecología política estadística», explicó Alier. «En términos sociales, aumenta el perfil de los conflictos medioambientales. La justicia medioambiental es una fuerza trascendental hacia una mayor sostenibilidad económica mundial».

El equipo al cargo confía en capacitar a las organizaciones y las comunidades a las que apoya para que estas puedan reivindicar y defender sus derechos en mejores condiciones. Según Alier, las comunidades vulnerables suelen padecer una parte desproporcionada de las desventajas de la contaminación y los daños al medio ambiente generados por la cadena de producción al completo, desde la extracción hasta la eliminación pasando por el procesamiento.

Aquellos más afectados son los sectores marginados de la población como los pobres, las mujeres, las minorías y los indígenas que dependen de forma mucho más directa de los recursos naturales para su subsistencia.

Leah Temper, la vicecoordinadora de EJOLT, añadió: «A menudo, estas comunidades, como los grupos de indígenas o los campesinos, hacen un aprovechamiento sostenible de la economía. Los conflictos surgen cuando la industria trata de apropiarse de recursos medioambientales de este tipo de comunidades y se genera desposesión y contaminación. Estos conflictos son cada vez más frecuentes en las «fronteras de las mercancías», lugares remotos pero que poseen los últimos ecosistemas puros del planeta».

El equipo del proyecto ya ha logrado progresos notables. Los dos primeros años de investigación de EJOLT han dado lugar, tal y como estaba planteado, a ocho informes de relevancia. En ellos se trata sobre combustibles fósiles, conflictos sobre minería y sobre el impacto de las plantaciones industriales de árboles.

Los artífices del proyecto redactaron recomendaciones en torno a los medios jurídicos que organizaciones y comunidades podrían emplear para obtener compensaciones por daños medioambientales.

Actualmente trabajan en la preparación de un inventario de conflictos medioambientales en todo el mundo en el que figuran dos mil emplazamientos. El primer mapa a completar trata sobre los conflictos medioambientales en Turquía. Un periódico de gran tirada nacional se hizo eco de su trabajo tras las manifestaciones recientes contra el plan gubernamental de demolición del parque Gezi de Estambul (Turquía). El segundo y tercer mapa reflejan la situación en Ecuador y Colombia.

El proyecto difunde sus resultados en Internet y ha producido varios documentales sobre justicia medioambiental en los que se han tratado temas como los derechos de aquellos dedicados al reciclaje urbano y la resistencia de los indígenas a la extracción de petróleo y uranio.

Su objetivo es facilitar el acceso a la justicia medioambiental y a otros conceptos relacionados como la deuda ecológica y el intercambio ecológicamente desigual.

«EJOLT confía en desbaratar lo que denominados la ceguera consumidora», explicó Temper. «Al repostar en la gasolinera no se plantea uno si el combustible procede de comunidades contaminadas en el Delta del Níger o de una catástrofe medioambiental como la que suponen las areniscas bituminosas de Canadá. Nuestra intención es por tanto hacer más patente el metabolismo de la sociedad y poner de relieve los conflictos relacionados que se producen al otro extremo del consumo».

EJOLT estará en marcha hasta 2015 y en él participan veintitrés organizaciones académicas, gabinetes estratégicos y grupos de activistas involucrados en la justicia medioambiental. Este proyecto recibió de la UE una financiación de 3,7 millones de euros.

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