Aqualia
Connecting Waterpeople
Newsletters temáticos de iAgua
Tratamiento, Digitalización, Cambio Climático, Agro, Data, LATAM, México. ¡Elige el tuyo y suscríbete!

Gonzalo Delacámara: "Es esencial resolver quién paga por el agua reutilizada"

2
1.176
  • Gonzalo Delacámara: "Es esencial resolver quién paga agua reutilizada"

Sobre la Entidad

International Desalination Association (IDA)
La IDA es la organización líder global dedicada a la desalación y la reutilización del agua.
Minsait
· 1176
2

Personalidades

Con motivo de la celebración de de la Conferencia Internacional sobre Reutilización y Reciclaje que la IDA organizará el próximo mes de junio en Valencia, donde también se presentará iAgua Magazine 19, iAgua ha puesto en marcha un ciclo de entrevistas a los participantes en el evento.

En esta ocasión, hablamos con Gonzalo Delacámara, Director Académico del Foro de la Economía del Agua y coordinador del grupo de Economía del Agua en IMDEA Agua, además de coordinar uno de los dos paneles internacionales que se celebrarán en las sesiones plenarias del evento.

En sus respuestas, Delacámara expone los retos sociales, económicos y tecnológicos de la reutilización, además de las oportunidades que ofrece.

Pregunta - Sr. Delacámara, en primer lugar, nos gustaría conocer en detalle su trayectoria profesional.

Respuesta - Comencé a estudiar economía en la Universidad de Alcalá (UAH) pero pronto viajé al Reino Unido para continuar allí, en la Universidad de Leeds, de donde regresé siendo economista. Retorné a Alcalá para estudiar el doctorado e integrarme como docente en el área de Teoría Económica del Departamento de Fundamentos del Análisis Económico y en el equipo de investigación sobre economía ambiental que dirigía Diego Azqueta, Premio Nacional de Economía y Medio Ambiente.  Durante esos primeros años hice compatible una posición a tiempo parcial como profesor con mi trabajo en el Reino Unido como Research Manager en ECOTEC Research & Consulting Ltd., hoy parte del grupo Ecorys, una policy house desde la que esencialmente trabajé en proyectos para el Gobierno del Reino Unido y la Comisión Europea, desde la identificación de necesidades hasta la formulación, ejecución y evaluación de políticas públicas.

Solo 55 países tienen información fiable sobre generación, tratamiento y reutilización de aguas residuales

Desde 2008 he sido coordinador del Departamento de Economía del Agua en el Instituto IMDEA Agua, un instituto de base tecnológica dedicado en exclusiva a la investigación avanzada en agua y donde nuestro equipo es responsable de la aproximación desde la perspectiva de la gestión. Si bien estamos basados en Madrid, en el parque científico-tecnológico de la UAH, prácticamente todos los proyectos del equipo son internacionales.

En 2016, desde la UAH pusimos en marcha con otros economistas una iniciativa académica con participación de Premios Nobel de Economía y de la Paz llamada Foro de la Economía del Agua, donde soy Director Académico.

Desde 2000, he trabajado para organismos multilaterales como la Comisión Europea, de la que soy “water policy advisor” a través de la DG Environment Clean Water Unit, el Parlamento Europeo, agencias y programas de la Organización de las Naciones Unidas (UN Water, UNESCO, FAO, OMS-OPS, PNUD, etc.), el Grupo del Banco Mundial (incluyendo su iniciativa 2030 Water Resources Group, pero también el Banco Mundial o la International Finance Corporation), el Banco Interamericano de Desarrollo o la OCDE, en la que soy Miembro de su Iniciativa de Gobernanza de Agua, representando a IMDEA.

Como docente, soy Faculty Member del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IaaC), que incluye el laboratorio de fabricación y diseño digital vinculado al MIT (FAB LAB BCN), o miembro del Claustro de varios postgrados igualmente en la Escuela de Organización Industrial (EOI). Asimismo, soy mentor de investigadoras en la Asociación de Institutos Leibniz de Alemania o en el programa Techwomen de EE.UU.

Desde comienzos de este mismo año, he sido elegido por la Water Supply and Sanitation Technology Platform europea Cluster Leader para el tema “valor del agua”, que identifica su Visión, su dirección estratégica.

Se espera que el coste de capital en instalaciones de desalación y reutilización haya crecido más de un 60% en 2022 en relación a los valores de 2013

Como investigador, en mis 20 años de carrera profesional he sido autor de numerosos libros y artículos científicos, así como columnista habitual en diferentes medios de comunicación pues creo firmemente en la necesidad de rendir cuentas a la sociedad y contribuir a una mejor comprensión de aquellos temas a los que nos dedicamos.

P. - ¿Cuál es su percepción de la reutilización a nivel mundial, y cómo valora la técnica en España y a nivel europeo?

R. - En relación a la gestión del agua, no sólo el agua es un bien escaso. En muchas ocasiones también lo son los datos y el conocimiento, algo en lo que deberíamos progresar para tener ideas más precisas. Como es lógico, las asimetrías entre países en cuanto a la calidad de la información limitan nuestras oportunidades para tener una base de información y conocimiento suficientemente sólida. Se afirma que sólo 55 países tienen información fiable sobre generación, tratamiento y reutilización de aguas residuales.

Se estima que la extracción de agua a nivel mundial en 2020 llegará a los 5.500 km3 de agua al año. De ellos, aproximadamente un 45% se consume, fundamentalmente por la agricultura. El resto, un 55%, se devuelve al medio como agua residual en forma de efluentes municipales e industriales y de drenaje procedente de la agricultura. De ellas, sólo una fracción muy pequeña recibe tratamientos avanzados para ser susceptible de ser reutilizada.

A nivel mundial, un tercio del agua reutilizada se emplea en usos agrícolas, casi un 20% en usos industriales, otro 20% en otra clase de riegos (parques, jardines, campos de golf, etc.) y el resto entre usos urbanos que no demandan agua potable, mejoras ambientales, usos recreativos, recarga de acuíferos y, en un porcentaje muy menor, como agua potable.

Se espera que el coste de capital en instalaciones de desalación y reutilización habrá crecido más de un 60% en 2022 en relación a los valores de 2013. En la actualidad, la capacidad de reutilización contratada ya es más de dos veces la de desalación de agua de mar y salobre. Es decir, el crecimiento es notable pero la reutilización está todavía lejos de representar una fuente importante de agua a nivel mundial, algo que no debería conducir al desánimo sino, bien al contrario, a entender su potencial inexplorado.

La reutilización está todavía lejos de representar una fuente importante de agua a nivel mundial

En Europa, en torno a 1.000 hm3 de aguas residuales urbanas se reutilizan cada año, aproximadamente el 2,4% de todos los efluentes de aguas residuales urbanas y menos del 0,5% de la extracción de agua dulce en la UE. Desde mi punto de vista, estos niveles de reutilización no son ni siquiera indicativos del potencial crecimiento de esta fuente no convencional de agua. De hecho, se estima que el potencial real está en torno a 6.000 hm3 al año. Si esto es cierto en general (y especialmente en países como Bélgica, Alemania o el Reino Unido), pues la reutilización de agua para usos industriales, por ejemplo, debería crecer de modo ostensible, desde luego es especialmente cierto para los países del sur de Europa (España, Italia, Grecia, Malta, Chipre…). De hecho, Malta y Chipre ya reutilizan, respectivamente, el 90 y el 60% de sus aguas residuales.

La reutilización de agua es clave, desde mi punto de vista, en estrategias de diversificación de la oferta de agua para garantizar la seguridad hídrica en un contexto de adaptación al cambio climático en cuencas o países con problemas de escasez estructural, pero también para mitigar las presiones (en forma de contaminación por numerosas sustancias químicas) sobre los ecosistemas acuáticos.

P. - ¿Cuáles cree que son las principales trabas a las que se enfrenta la reutilización de agua en nuestro país?

R. - Los principales desafíos ya están lejos de ser tecnológicos, mucho más desde la perspectiva de España, cuyas empresas lideran en depuración de aguas residuales, tratamientos avanzados y reutilización a nivel mundial. Las barreras en términos de gobernanza y, específicamente, de diseño de incentivos me parecen centrales.

Algunas de esas barreras son inequívocamente objetivas; otras, sin embargo, parten de percepciones no siempre ajustadas a la realidad. En ocasiones, se percibe la reutilización de aguas residuales regeneradas como más compleja que otras fuentes de oferta. En otras, como más costosa. Por momentos, como una opción más arriesgada que beneficiosa. Algunas de esas observaciones son en realidad infundadas, pero ya se sabe que las percepciones no se discuten; forman parte de la realidad tanto como los datos incontrovertibles, de modo que es imprescindible mostrar evidencia en sentido contrario para contribuir al cambio cultural necesario, para que esas percepciones menos positivas puedan modificarse. Hace falta mucha didáctica.

Malta y Chipre ya reutilizan, respectivamente, el 90 y el 60% de sus aguas residuales

Desde un punto de vista social, hay retos en cuanto a la aceptación social del agua regenerada pero, en gran medida, están motivados por la escasa participación real y la falta generalizada de información. Una parte de esas dificultades de aceptación tiene que ver con dudas respecto a la calidad del agua regenerada. Aquí creo que hay que ser contundentes pues, en la práctica, el RD 1620/2007 establece exigencias que, para cualquiera con conocimientos técnicos sobre los parámetros de calidad, la hacen más que adecuada para los usos permitidos legalmente. La discusión sobre los costes relativos del agua regenerada es más compleja.

También la regulación es fuente de obstáculos en varios sentidos. En sí, una parte de esas barreras es razonable, pues la regulación debe velar por el interés general y eso implica agregar cautelas. Sin embargo, hay otras dificultades que se podrían superar. La gestión de licencias administrativas, la distinción crucial entre análisis y procedimientos verdaderamente necesarios y otros prescindibles sin afectar a la calidad del agua regenerada, las restricciones para la reutilización de agua en las torres de refrigeración industrial (y en otras aplicaciones industriales), la prohibición de la reutilización directa para usos que demandan potabilidad, la debilidad ocasional de algunos catálogos tecnológicos para orientar inversiones en este terreno…

Algunas otras debilidades, que actúan como envolvente, derivan del diseño e implementación de la política pública en este campo. Por ejemplo, llevar adelante el Plan Nacional de Reutilización de Agua, con una dotación presupuestaria ambiciosa, con garantías de ejecución de esos fondos, sinergias con otras iniciativas en depuración de aguas residuales, buena coordinación entre niveles de la administración, etc., parece esencial. Esto reduciría de modo significativo la incertidumbre. Además, el modo en que ha ido consolidándose la reutilización en España está sesgado hacia la perspectiva del usuario, muchas veces como esfuerzos ad hoc, proyectos piloto, en lugar de integrarse de modo nítido en la perspectiva del planificador. Y se da una aparente paradoja: al no existir suficiente liderazgo público en los ejercicios de planificación, la visión de potenciales usuarios (más allá de los promotores) no siempre se incorpora con la claridad necesaria, de modo que el volumen de agua regenerada para ser reutilizada crece por el lado de la oferta pero no tanto por el de la demanda, de modo similar a como ocurre en la desalación.

P. - ¿Qué casos son en su opinión más significativos a la hora de desarrollar herramientas para extender el uso del agua reciclada?

R. - Creo, honestamente, que un caso de referencia es el Levante español y algunas experiencias en los archipiélagos. Hay mucha capacidad tecnológica en el país para el desarrollo de estos proyectos de economía circular. Ahora bien, eso no quiere decir que no deban extraerse conclusiones de otras experiencias en el mundo, esencialmente en Israel, Singapur o Estados Unidos.

En ocasiones, se percibe la reutilización de aguas residuales regeneradas como más compleja que otras fuentes de oferta

Además de la propia experiencia española y en el ámbito de la reutilización para usos agrícolas, desde luego se deben citar las experiencias de Israel o algunos estados del oeste de EE.UU. (por ejemplo, en San Diego, California) o en el estado de Florida. Sin embargo, y esto quizás pueda interesar a la audiencia de iAgua en América Latina, hay experiencias valiosas en Mendoza (Argentina) o San Luis Potosí (México). También es relevante la experiencia de Chipre y, en mucha menor escala y para otros contextos, la de Vietnam o Irán.

Con motivaciones esencialmente ambientales, hay experiencias relevantes en el departamento de Cundinamarca (donde se encuentra Bogotá, Colombia), Sídney (Australia) o Canadá, por citar sólo algunas.

Si bien es un tema incipiente, merece la pena referirse también a la reutilización de agua para usos que demandan potabilidad. En reutilización indirecta, las experiencias del Orange County Water District o San Diego (ambas en California), o la del alto Occoquan (en Virginia), o la de Perth (Australia), ofrecen lecciones interesantes. En cuanto a reutilización directa de agua potable, todavía las experiencias son escasas y con alto coste, pero ya hay alguna evidencia en  Singapur (NEWater), Big Spring (Texas), Clodcroft (New Mexico) o, incluso, en Suráfrica (Emalahleni) y Namibia (Windhoek).   

Todos esos casos son muy diferentes pero hay algunos rasgos convergentes: el liderazgo público; la articulación de la sociedad civil, el sector público y el privado; los altos costes de oportunidad de emplear otras fuentes de oferta; la escasez estructural; afrontar el desafío de la depuración y la reutilización de modo conjunto; etc.

P. - ¿Cuáles diría que son los instrumentos económicos (o de otro tipo) más eficaces para el desarrollo de proyectos de infraestructuras de reutilización de agua?

R. - Aquí está posiblemente el nudo gordiano. Cuando me refería antes a las barreras para aumentar la penetración de la reutilización de agua, pese a su más que sólido desarrollo tecnológico, mencionaba de pasada las barreras de carácter financiero y económico, que en realidad son críticas para entender las dificultades a superar a medio plazo: pese a ser sustancialmente más bajo que el del agua desalada, el precio del metro cúbico de agua a reutilizar es, muchas veces, un obstáculo percibido como insalvable.

El modo en que ha ido consolidándose la reutilización en España está sesgado hacia la perspectiva del usuario

Los costes de los tratamientos necesarios para la reutilización de aguas residuales regeneradas se perciben por muchos usuarios como desproporcionados en relación al nivel de calidad obtenido. Los costes de inversión inicial para cumplir con los estándares establecidos por la legislación pueden diferir más de 150 veces dependiendo de si uno emplea sistemas de filtración (mediante filtro de arena) o tratamientos físico-químicos con decantación lamelar, filtro de arena y radiación ultravioleta, hasta otros que pueden incluir membranas (ósmosis inversa) con dosificación de hipoclorito como desinfección residual. Los costes de operación y mantenimiento también pueden multiplicarse por más de diez dependiendo de la tecnología.

Ahora bien, el progreso tecnológico (y el aumento en el porcentaje de uso de la capacidad instalada), inequívocamente conducirán a reducir estos costes unitarios del agua reutilizada. Hay que pensar, por lo tanto, en la transición mientras esos costes disminuyen y se hacen equivalentes a los de la captación, tratamiento y transporte de fuentes convencionales, y también en otros elementos que no tienen que ver en sí con la estructura de costes de la reutilización pero sí con la financiación de estos proyectos y el reparto de la carga.

No me refiero sólo a la recuperación de costes. Ésta es fundamental desde un punto de vista financiero, pero no podemos olvidar que la recuperación de costes financieros es un medio para un fin. Desde el punto de vista de los objetivos a conseguir (la diversificación de las fuentes de oferta para garantizar la seguridad hídrica a medio y largo plazo en un contexto de adaptación al cambio climático), tan importante como recuperar costes en los que se ha incurrido es definir incentivos para la eficiencia en el uso de agua (no hay tecnología de reutilización más barata que aquella que no se necesita, como resultado de hacer lo mismo o más con menos agua), y también para garantizar un mayor uso de dos fuentes no convencionales de respaldo como el agua desalada y el agua reutilizada. Por presentarlo en términos muy sencillos: el agua reutilizada no sólo puede abaratarse como resultado de mejoras en sus procesos productivos sino, en términos relativos, como resultado del encarecimiento de fuentes alternativas como la captación de agua superficial o subterránea. Perdemos muchas oportunidades para mejorar nuestra estructura de tarifas y tributos sobre el agua por no considerar todas las fuentes de agua a una, especialmente en ciertas cuencas.

Los usuarios tienden a quejarse de que los  costes de capital y de explotación de los tratamientos avanzados así como el almacenamiento y transporte (en ocasiones a través de redes específicas de distribución) de esos volúmenes de agua recaen únicamente sobre ellos.

Hay mucha capacidad tecnológica en el país para el desarrollo de estos proyectos de economía circular

Es necesario escapar de un círculo vicioso que también vemos en la desalación: los costes unitarios son altos y esas fuentes de agua no encuentran demanda a esos precios, de modo que se emplean a bajos porcentajes de su capacidad instalada; como no se emplean a pleno rendimiento, el coste unitario es más alto. Además, se da la paradoja de que, por un lado, en determinadas zonas no hay suficiente capacidad instalada y, en otras, ésta permanece ociosa. Es el clásico dilema que demanda planificación. Una tercera paradoja bastante inquietante es que, por un lado, son necesarios mayores requisitos regulatorios en algunas situaciones, en determinados aspectos; por otro, la regulación excesiva puede estrangular el desarrollo de algunas experiencias de reutilización.

Es esencial resolver quién paga por el agua reutilizada y cómo, al tiempo que se resuelve quién financia la inversión inicial en esos proyectos de recuperación de agua, de producción de biosólidos y de biogás (que ofrecen nuevas corrientes de ingresos), se profundiza en las fórmulas para instalar y operar esos proyectos.

P. - Teniendo en cuenta el creciente estrés hídrico al que nos enfrentamos debido al cambio climático, ¿cuál cree que será el papel del agua proveniente fuentes alternativas en las próximas décadas, o cuál debería ser?

R. - Hay cierta tendencia en el sector del agua a movimientos pendulares: oferta vs. demanda, infraestructuras grises vs. verdes, fuentes convencionales vs. no convencionales, etc. Lo cierto, sin embargo, es que una política contemporánea de agua posiblemente demande una combinación de las mejores alternativas. Regional o localmente, la reutilización puede jugar un papel destacado (ya lo hace en Murcia, por ejemplo). Sin embargo, a nivel nacional o a escalas superiores, la reutilización será en buena medida una contribución fundamental a los recursos disponibles, incluso si no puede reemplazar completamente a la escorrentía superficial y el agua subterránea.

Por otro lado, no creo que la escasez crónica en buena parte de nuestro territorio sea el resultado del cambio climático. Éste amplifica los efectos pero la escasez estructural es el resultado de la combinación de unas condiciones meteorológicas y climáticas extremas, la existencia de incentivos económicos que conducen a pautas insostenibles de uso de agua y ciertos fallos de gobernanza. Uno de ellos, de hecho, es la dificultad para incorporar fuentes alternativas de oferta, como las aguas residuales regeneradas.

El progreso tecnológico inequívocamente conducirá a reducir los costes unitarios del agua reutilizada

Avanzar en estos proyectos de economía circular permite no sólo aumentar en la eficiencia en el uso de los recursos hídricos sino también generar biosólidos, uno de los costes más importantes de la depuración de aguas residuales, y biogás, lo que tiene implicaciones no menores en cuanto a los insumos energéticos de la depuración, donde se concentra en torno al 60% del consumo energético del ciclo urbano del agua. Es decir, más allá del cambio climático, hay buenas razones para avanzar en la reutilización.

P. - ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta la comunicación al ciudadano sobre el uso de agua reutilizada? ¿Cómo lo percibe el consumidor?

R. - Los regantes argumentan con frecuencia que una actitud potencialmente reticente de los consumidores de sus productos al saber que estos han sido regados con agua reutilizada es, en sí, una barrera fundamental. Explican así su reserva a partir de las dudas de otros. Sin embargo, los requisitos técnicos del actual Decreto o los que derivarán del instrumento único que diseña la Comisión Europea deberían despejar cualquier duda. A ello contribuirían también mejoras en el etiquetado o en los Códigos de Mejores Prácticas, tanto a nivel europeo como nacional. España ha coliderado con Malta el desarrollo de estos códigos y en 2016 se aprobó, en el contexto de la Common Implementation Strategy de la Directiva Marco de Agua, una guía para la integración de la reutilización en la planificación hidrológica. Quien quiera seguir dudando es que se levantó con ganas de engañarse.

Avanzar en reutilización demanda avanzar en depuración en general y en tratamientos avanzados en particular. Para ello, la presencia de contaminantes (como los orgánicos persistentes o sustancias prioritarias o incluso contaminantes emergentes) en agua reutilizada debe evitarse. Todo ello lleva un coste asociado sobre el que es imprescindible reflexionar.

A nivel nacional o a escalas superiores, la reutilización será una contribución fundamental a los recursos disponibles

Algunas dudas también se plantean en la reutilización de agua para la recarga de acuíferos. Muchas de ellas son de carácter técnico: diseño deficiente de recargas artificiales, pérdida de agua reutilizada en el acuífero, eventuales efectos negativos sobre las aguas subterráneas si los estudios iniciales son fallidos, etc. Sin embargo, como decía antes, creo que el desarrollo tecnológico permite hablar de estos retos como asumibles.

P. - Finalmente, ¿qué papel tendrá en la Conferencia Internacional sobre Reutilización y Reciclaje de Agua que se celebrará en Valencia?

R. - A solicitud de la International Desalination Association (IDA), Eduardo Orteu, del MAPAMA, y yo mismo estamos coordinando uno de los dos paneles a celebrar en el plenario de la Conferencia Internacional, sobre elementos financieros y económicos de la reutilización de agua. Para ello, hemos convocado a expertos del Banco Mundial, la CAF Banco de Desarrollo para América Latina, la Agencia de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

La redacción recomienda

20/07/2018 · Vídeos · 199 2

Conferencia Internacional de la IDA sobre Reutilización y Reciclaje: Making Every Drop Count