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Víctor Arroyo: "El factor limitante del reúso del agua en Latinoamérica es la gestión"

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Sobre la Entidad

International Desalination Association (IDA)
La IDA es la organización líder global dedicada a la desalación y la reutilización del agua.
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Personalidades

Con motivo de la celebración de la Conferencia Internacional sobre Reutilización y Reciclaje que la IDA organizará el próximo mes de junio en Valencia, donde también se presentará iAgua Magazine 19, iAgua ha puesto en marcha un ciclo de entrevistas a los participantes en el evento.

En esta ocasión, hablamos con Víctor Arroyo, Coordinador de la Unidad de Gestión de Conocimiento en Agua de CAF. Arroyo participará en uno de los paneles, centrado en la fijación de precios del agua.

Pregunta - Sr. Arroyo, en primer lugar, nos gustaría conocer en detalle su trayectoria profesional.

Respuesta - Soy ingeniero químico, con un MBA enfocado en la construcción y gestión de infraestructuras. Después de un breve periodo en la industria química, comencé a desarrollar actividades en el sector del agua a nivel internacional, trabajando principalmente en países de África, el Caribe y especialmente Latinoamérica. En esta región he estado los últimos 10 años, primero como director del programa de Agua para Ciudades de América Latina de ONU Habitat y, desde 2014, dirigiendo el trabajo de innovación y gestión conocimiento en agua de CAF, donde soy responsable de la elaboración de los análisis y estrategias de actuación de CAF en el sector, apoyo a la estructuración de los créditos, el seguimiento y evaluación de los mismos, la preparación de estudios analíticos y el apoyo al diseño de políticas públicas.

Además, coordino el área de publicaciones y dirijo la estrategia de comunicación y posicionamiento en el sector, representando a CAF ante funcionarios de alto nivel de gobiernos y aliados, y coordinando la participación en grandes eventos internacionales. En este sentido, he sido miembro del Comité Científico de la Semana Mundial del Agua y del Congreso de Agua y Desarrollo de la Asociación Internacional del Agua (IWA) en 2017. También represento a CAF en la Junta de Gobernadores del Consejo Mundial del Agua, donde la institución forma parte de los grupos de trabajo de finanzas del agua y del tema agua y ciudades.

El financiamiento del tratamiento de alcantarillado y aguas residuales es un desafío en la región latinoamericana

P. - En líneas generales, ¿cómo valoraría el grado de implantación del uso de agua regenerada en América Latina?

R. - Históricamente, los países de América Latina han dado alta prioridad a las inversiones en infraestructuras de agua y saneamiento, logrando resultados de buena cobertura en los últimos años. Aproximadamente 86% de la población de la región tiene acceso a algún tipo de saneamiento básico, con una diferencia importante entre rural (68%) y zonas urbanas (90%). Sin embargo, se estima que sólo alrededor del 60% de la población está conectada a un sistema de alcantarillado (72% en áreas urbanas) y solo es tratada cerca del 40 % de las aguas residuales, un nivel bajo para una región con sus niveles de ingresos y urbanización. Los niveles de gestión y tratamiento de aguas residuales varían significativamente a través de países y los promedios regionales enmascaran esta variación significativa. En algunos países, como Chile, se recoge y se trata prácticamente todas las aguas residuales en zonas urbanas, y en otros como Costa Rica, el tratamiento de aguas residuales es casi inexistente. Actualmente la región está invirtiendo y se está embarcando en programas masivos para recoger y tratar sus aguas residuales.

CAF estimó que durante el período 2010-2030, se deberían invertir US$ 80 billones en la infraestructura de alcantarillado y US$ 33 billones en tratamiento de aguas residuales en la región. Además de los costos de inversión sustancial, los costos de operación y mantenimiento son también muy altos – y a menudo descuidado en muchos países de la región.

Tradicionalmente, los esfuerzos se han concentrado en la eliminación de contaminantes y patógenos para eliminar contaminantes del agua y su descarga con seguridad al medio ambiente. La economía circular propone una visión en la que las plantas de tratamiento de aguas residuales sean más bien instalaciones para la recuperación recursos, ya que muchos componentes en las aguas residuales pueden ser recuperados para diferentes usos, como agricultura, energía, industria y abastecimiento humano. Adicionalmente, se pueden aprovechar los lodos cargados de materia orgánica para la generación de energía y el aprovechamiento de nutrientes como nitrógeno y fósforo. La región todavía tiene un largo camino por recorrer en el reconocimiento del potencial y el valor de las aguas residuales. De hecho, el crecimiento demográfico y la urbanización hacen de las aguas residuales uno recurso muy valioso, cuya disponibilidad aumentará en los próximos años. Por esto, se deben impulsar políticas para que sean plenamente incorporadas en el balance de agua dentro de las áreas urbanas.

P. - ¿Cuáles son las mayores dificultades a las que se enfrenta el reúso de agua regenerada  en la región?

R. - Algunos de los limitantes que han impedido un mejor desarrollo del tratamiento de aguas residuales y el desarrollo del reúso de estas aguas han sido: la falta de políticas y mecanismos para permitir una aproximación de mejora gradual de las soluciones de tratamiento; regulaciones que limitan o prohíben recuperación de recursos; criterios de selección sesgados hacia tecnologías costosas; falta de adecuado control de vertidos industriales; y dependencia de la financiación convencional.

Una plataforma institucional formada por la agencia de agua, la agencia de protección de la salud, las empresas de agua y saneamiento y las universidades, apoyaría el desarrollo de la reutilización de agua

Hay numerosos ejemplos de la legislación limitando o prohibiendo la recuperación de recursos. Por ejemplo, en Perú, los lodos de EDAR se consideran un residuo sólido peligroso, que debe depositarse en espacios confinados, dentro de rellenos sanitarios. Esta regulación elimina la oportunidad de aprovechar los nutrientes para su uso agrícola y forestal, o para la recuperación de suelo, y además supone una carga financiera sobre la empresa. En Santa Cruz, Bolivia, la empresa que proporciona agua potable y alcantarillado sanitario, SAGUAPAC, no ha conseguido los permisos para para vender la electricidad generada a partir de biogás en la estación depuradora, o usar esta electricidad en otros puntos de sus instalaciones de agua.

P. - ¿Cree que las herramientas financieras y/o legislativas disponibles son suficientes para expandir el uso de la reutilización y las infraestructuras necesarias?

R. - El financiamiento del tratamiento de alcantarillado y aguas residuales es un desafío en la región latinoamericana. Muchas empresas no tienen tarifas separadas de saneamiento, y en los pocos casos existentes estas tarifas son generalmente insuficientes para financiar la operación y los costos de mantenimiento, sin dejar de mencionar los costos de capital. Este problema es particularmente agudo en los países que se embarcan en programas de inversión ambiciosos para aumentar la cobertura de tratamiento de aguas residuales, como el que se necesita en América Latina. Teniendo en cuenta las grandes necesidades de financiamiento en infraestructura, el sector público no puede proporcionar por sí solo suficientes fondos para satisfacer las necesidades de la creciente demanda de servicios. El capital privado debe involucrarse para cerrar esta brecha. Sin embargo, los inversores privados son generalmente reacios a invertir en proyectos de infraestructura de agua, debido a los riesgos inherentes y las bajas tarifas, que dificultan la recuperación de costes.

Por esta razón, las funciones y responsabilidades del sector privado deben ser claras y adaptadas a las especificidades locales. En la región hay una necesidad de fomentar un entorno que favorezca la inversión privada en estas infraestructuras, al mismo tiempo que se debe mejorar la eficiencia de los esquemas de financiamiento público para promover la prestación de servicios sostenibles, sobre todo en los países más pobres. Para crear este ambiente favorable, los países tendrán que fortalecer su capacidad institucional para traducir las inversiones en buenos servicios, y así promover un entorno regulatorio propicio para optimizar los procesos de desarrollo de proyectos y atraer la inversión en el sector.

La existencia de un solo organismo público supervisando a los operadores de agua y de aguas residuales podría facilitar un enfoque regulatorio global y coherente, así como la alineación de incentivos

Los factores limitantes para el desarrollo del reúso en la región no son técnicos, son más bien de índole de gestión. Las competencias y responsabilidades administrativas sobre diferentes aspectos de la gestión de las aguas residuales están muy dispersas y se extienden actualmente por distintos departamentos gubernamentales. Se necesita un marco institucional estable y fuerte con asignación bien definida de roles a través de los órganos de gobierno y autoridades responsables. Identificando las responsabilidades de planificación y presupuesto, regulación, control y evaluación de la gestión de las aguas residuales, y fortaleciendo los mecanismos de rendición de cuentas. Una plataforma institucional formada por la agencia de agua, la agencia de protección de la salud, las empresas de agua y saneamiento y las universidades, apoyaría el desarrollo de la reutilización de agua. La existencia de un solo organismo público supervisando a los operadores de agua y de aguas residuales podría facilitar un enfoque regulatorio global y coherente, así como la alineación de incentivos.

Por último, se requiere la participación de otros sectores más allá del sector del agua. Las empresas de agua pueden tratar las aguas residuales pero el uso de agua regenerada requiere colaboración con las autoridades de salud, agricultura, y otros sectores para apoyar a través de sus políticas y regulaciones. Asimismo, las empresas de agua pueden generar bioenergía o lodos para fertilizantes, pero solo alcanzarán su potencial y podrán aplicarse si las autoridades de los sectores de energía y agrícola se involucran y apoyan el uso a través de sus políticas y regulaciones.

P. - ¿Qué herramientas innovadoras se usan en la región para financiar proyectos de infraestructura de reutilización de agua?

R. - Muy pocos de los servicios públicos de la región buscan ingresos alternativos, como la venta de recursos (agua, nutrientes, energía) recuperados de las aguas residuales. La participación protagónica del financiamiento público en el desarrollo de estas infraestructuras no significa que el sector debe depender de financiación convencional sin aprovechar las condiciones del mercado. Dado el potencial para la recuperación de recursos en plantas de tratamiento de aguas residuales, el sector debe buscar modelos innovadores financieros y empresariales que aprovechen las potenciales fuentes de ingresos extra.

Las empresas de agua pueden tratar las aguas residuales pero el uso de agua regenerada requiere colaboración con las autoridades de salud, agricultura, y otros sectores para apoyar a través de sus políticas y regulaciones

Un ejemplo notable en la región es el programa PRODES, en Brasil, que ha aplicado un enfoque de financiamiento basado en resultados dentro de más de una década, aunque no especialmente focalizado en el reúso. En este esquema los proveedores de servicios de tratamiento de aguas residuales son responsables de proveer los fondos y construir y operar las plantas de tratamiento. En lugar de subvencionar insumos (obras civiles), el Gobierno Federal paga por productos (aguas residuales tratadas). Hasta un 50% de la inversión los costos son elegibles para ser reembolsados durante tres a siete años, siempre que las aguas residuales descargadas cumplan con las normas.

En México, nuevas normativas sobre reutilización de agua y el uso de un contrato creativo han incentivado el reúso en un proyecto en San Luis Potosí. En lugar de utilizar agua dulce, una central térmica está utilizando efluente tratado de una planta de tratamiento de aguas residuales cercana, para ser usado en sus torres de refrigeración. Esta agua residual es 33% más económica que las aguas subterráneas, y esto ha dado lugar a USD18 millones de ahorro para la empresa eléctrica en 6 años. Los ingresos generados a partir de la reutilización de aguas residuales ayudan a la empresa de agua de San Luis Potosí a cubrir sus costos de operación y mantenimiento. Y los 41 millones m3/año de aguas residuales tratadas y reutilizadas significan que una cantidad equivalente de recursos de agua dulce está protegida en una zona de México que sufre de grave estrés hídrico.

La planta de Atotonilco, también en México, representa uno de los programas de reutilización de aguas residuales más grande del mundo. Los gastos de capital totales fueron alrededor de USD 900 millones, de los cuales el 46% fue financiado por el gobierno de México (FONADIN-PROMAGUA) y 54% por fuentes privadas. Atotonilco ha sido desarrollado bajo un esquema de diseño-construcción-operación (DBO) que incluye 25 años de servicios de operación por un consorcio privado. El contrato fue firmado en 2010 y la planta comenzó a funcionar en 2014. Tiene una capacidad nominal en tiempo seco de 23 m3/s y una capacidad máxima de 35 m3/s. Es la mayor de las estaciones de tratamiento de seis que serán necesarias para tratar el 100% de las aguas residuales generadas en el valle de México. Parte de las aguas residuales tratadas se utilizan actualmente para el riego de 90.000 hectáreas en el valle del Mezquital, que es el más grande distrito agrícola en México, irrigado con aguas residuales.

Muy pocos de los servicios públicos de la región buscan ingresos alternativos, como la venta de recursos (agua, nutrientes, energía) recuperados de las aguas residuales

P. - ¿Qué proyectos tiene en marcha CAF en este sentido?

R. - Para afrontar el reto de las aguas residuales en la región y promover el cambio de paradigma hacia la economía circular y, en particular, el reúso de agua regenerada, CAF y el Banco Mundial, junto con otros asociados, están embarcándose en una nueva iniciativa llamada "Agua residual: de desperdicio a recurso". El propósito es promover el cambio de paradigma en la región para focalizar las inversiones en un enfoque que considere el agua residual como un activo y un recurso, más que como una carga de la que hay que deshacerse, que ha sido la visión tradicional.

La contribución de la planta con el medio ambiente debe ser analizada no sólo como una mejora de la calidad del agua en el cuerpo de agua receptor, sino también como beneficios ambientales asociados a la sustitución de fuentes de agua por agua de reúso, la mitigación del cambio climático mediante la generación de energía con biogás y la sustitución de fertilizantes sintéticos por el uso de lodos como fertilizantes. La iniciativa brindará asesoría sobre las mejores estrategias para la planificación y el financiamiento de infraestructuras de tratamiento de aguas residuales, considerando el reúso, y tratará de mejorar las prácticas actuales en términos de eficacia ambiental, eficiencia económica, viabilidad financiera e institucional, y la sostenibilidad. Bajo estos lineamientos, el financiamiento de plantas de tratamiento de aguas residuales debe concederse con prioridad a proyectos que cumplan con ciertos requisitos, como el hecho de que la inversión debe ser parte de un programa de gestión integrada de los recursos hídricos (GIRH), o con enfoque de cuenca; se deben haber analizado adecuadamente los costos de ciclo de vida, incluyendo los aspectos ambientales, sociales y financieros; los límites de contaminantes en el vertido de efluentes deben ser claros y basados en la capacidad del cuerpo receptor o requerimientos regulatorios con sólida base científica y económica; acordarse con las industrias la reducción de  concentración de contaminantes a valores previamente convenidos; entre otros criterios.

Podría proponerse un sistema de evaluación para dar más o menos prioridad a algunos de estos criterios, considerando las condiciones locales. Este sistema de avaluación puede ser complejo; sin embargo, se debe mantener un criterio de simplicidad para facilitar su aplicabilidad.

En México, nuevas normativas sobre reutilización de agua y el uso de un contrato creativo han incentivado el reúso en un proyecto en San Luis Potosí

P. - Por último, ¿qué espera obtener de su participación en las jornadas?

R. - Esta segunda edición de la Conferencia Internacional sobre Reutilización y Reciclaje de Agua es una oportunidad propicia para reunir a importantes autoridades y expertos del ámbito público y privado, y de distintos sectores, que de una manera u otra tienen incidencia en los asuntos relacionados con el aprovechamiento de un recurso tan vital como el agua. El lema del evento, “Hagamos que cada gota cuente”, genera mucha expectativa con respecto al enfoque de economía circular que predominará en las discusiones de los distintos paneles y sesiones técnicas, y a cómo los resultados de estas discusiones puedan permear en algunos países y traducirse en nuevas iniciativas concretas.

Desde CAF se han hecho esfuerzos en los últimos años por promover en los países latinoamericanos discusiones sobre la importancia del reúso del agua. Este espacio de discusión, en Valencia, supone una oportunidad para nuestra institución de participar en nuevos debates que permitan un intercambio de experiencias y conocimientos que puede ser muy valioso para la región, que evidentemente tiene mucho que aprender de iniciativas y programas de otras latitudes.

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