Los embalses de Beniarrés y Bellús laminan los considerables caudales producidos por el último episodio de lluvias, evitando importantes daños en las comarcas de La Safor y La Ribera

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(CHJ) Los embalses de Beniarrés y Bellús han ejercido un papel crucial en el episodio de lluvias registrado desde el domingo, 11 de noviembre, hasta la madrugada de hoy y que ha afectado principalmente al sur de la provincia de Valencia y norte de la provincia de Alicante.

El embalse de Beniarrés ha pasado de un volumen de 14,28 Hm3, al inicio del episodio, a 20,16 Hm3 el 15 de noviembre, recibiendo un caudal punta de entrada de aproximadamente 115 m3/s a las 02:00 horas del 14 de noviembre de 2011, según los datos recibidos por el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la Confederación Hidrográfica del Júcar. En ese momento, la salida del embalse era de 8m3/s y los caudales aguas abajo de Beniarrés eran de 93 m3 en el río Vernissa (Rótova) y de 50 m3 en el río Serpis (Azud de la Font d’Encarrós en Villalonga). La labor de contención de estas entradas evitó la confluencia de las mismas con los importantes caudales que se recibieron aguas abajo durante el episodio.

El embalse de Bellús también ha ejercido un importante papel en la disminución de los efectos de las avenidas. Dicho embalse ha pasado de un volumen de 5,88 Hm3 el 11 de noviembre a 17,53 Hm3 almacenados el día 15. El 12 de noviembre, a las 3:30 horas, recibió una punta de avenida estimada en 200m3/s. El considerable volumen de agua generado por esta avenida ha sido embalsado en Bellús sin necesidad de realizar desembalses, manteniendo durante todo el episodio una salida de 0,3 m3/s, y evitando, por tanto, importantes daños aguas abajo.

Todo ello ha sido posible por la política de explotación de la CHJ, usar el agua de los embalses que están más cerca de la costa, en el caso del Júcar, y dejar el máximo de agua embalsada en Alarcón y Contreras.

Se trata de conseguir una óptima utilización de las reservas en la época intensiva de riegos y llegar al período de máximo riesgo, octubre y noviembre, con los embalses en disposición de laminar las avenidas de acuerdo con los resguardos y desembalses que se estipulan en las Normas de Explotación de las presas, tal como se ha llevado a cabo en el embalse de Beniarrés.

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