El ICRA da la voz de alarma: la escasa legislación sobre los ríos temporales perjudica su conservación

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  • El director del Icra, Damià Barceló (Fotografía: Gencat)
  • La falta de una legislación comunitaria hace que los criterios sean dispares, lo que lleva a que se ignoren o se gestionen como si fueran ríos permanentes, y ambas casuísticas derivan en una conservación deficiente.

El Institut Català de Recerca de l'Aigua (Icra) ha alertado este jueves en un artículo publicado en la revista 'Science' de que la escasa legislación que existe a nivel mundial sobre los ríos temporales perjudica su conservación.

Los ríos temporales representan entre el 30% y el 60% del total de ríos situados por debajo de los 60 grados de latitud

El trabajo, que ha analizado la gestión de estos ríos en la Unión Europea (UE), EE.UU. y Australia, concluye que aunque durante la mayor parte del año estos cursos fluviales permanezcan secos, en realidad "tienen un elevado valor ecológico y económico" que habría que preservar, ha explicado en rueda de prensa el principal autor del trabajo e investigador del Icra, Vicenç Acuña.

Los ríos temporales representan entre el 30% y el 60% del total de ríos situados por debajo de los 60 grados de latitud, con una previsión de que este porcentaje vaya en aumento, fruto de las consecuencias del cambio climático y de los incrementos de la extracción de agua.

"Estamos ignorando prácticamente la mitad de nuestra red fluvial", ha señalado Acuña, ya que la Directiva marco del agua de la UE no refleja esta realidad ni realiza recomendaciones sobre la necesidad de incluir esta realidad en los planes de gestión de cuenca mientras que, por contra, sí traza planes específicos sobre inundaciones.

La falta de una legislación comunitaria hace que los criterios sean dispares, lo que lleva a que se ignoren o se gestionen como si fueran ríos permanentes, y ambas casuísticas derivan en una conservación deficiente.

La inexistencia de restricciones, por ejemplo, dan pie a construir sobre el lecho y al vertido de aguas residuales, sin respetar la riqueza propia de unos ecosistemas particulares que se basan precisamente en la estacionalidad de las aguas.

Relación Coste-Beneficio

El artículo asegura además que la relación entre coste y beneficio de legislar sobre estos ríos arroja un "balance próximo a cero", esto es, que proteger estos cursos fluviales no supondría ningún coste económico adicional, mientras que no hacerlo puede conllevar pérdidas millonarias.

Los investigadores, entre ellos el director del Icra, Damià Barceló, han señalado que las experiencias actuales sobre la importancia de gestionar estos ríos son todavía minoritarias, por lo que confían en tener disponibles datos científicos más precisos que avalen esta teoría en un plazo de tres o cuatro años.

"La legislación va siempre después de la investigación", ha resumido Barceló, que ha confiado en que la UE rectifique y regule esta realidad, ya que pueden ser una vía de entrada de especies invasoras.

El artículo ha contado también con la colaboración del Instituto de Diagnosis Ambiental y Estudios del Agua (Idaea) del CSIC, las universidades de Nuevo México y Maryland, el Australian Rivers Institute, el National Research Institute of Science and Tecnhology for Environment and Agriculture y el Leibniz Institute of Freshwater Ecology and Inland Fisheries.

En relación con la misma materia, el Icra ha recordado su participación en los proyectos Scarce, Carbonet y Globaqua, este último dotado con 7,5 millones de euros aportados por el séptimo programa marco de la UE para analizar los efectos de la escasez de agua sobre los ecosistemas acuáticos.

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