Es innegable que la industria del agua en América Latina requiere de más espacios de innovación que fomenten un ambiente de colaboración entre empresas, incrementando las oportunidades de intercambio de conocimiento y recursos para facilitar la implementación de soluciones tecnológicas a los retos derivados del agua en la industria.
Con la economía circular como elemento articulador de un debate que busca promover un mejor aprovechamiento industrial del agua y los residuos, el pasado 17 de marzo la consultora global en sostenibilidad, Isle Utilities, organizó una sesión exclusiva para países latinoamericanos de su programa de innovación colaborativa diseñado para industrias del sector.
Víctor Arroyo, quien lidera los esfuerzos de desarrollo de negocios en España y América Latina y se encarga de la relación estratégica con las Instituciones Financieras Internacionales, destacó el ecosistema de innovación de Isle para la industria del agua. “Los 90 empleados que tenemos en todo el mundo se encargan de que nuestros servicios giren en torno a la identificación estratégica, evaluación e implementación de tecnologías emergentes y prácticas más adecuadas para cada cliente de la industria del agua. La aceleración de su aceptación en el mercado se da a través de nuestro foro global de innovación, el Grupo de Aprobación Tecnológica industrial (iTAG, por sus siglas en inglés), así como mediante proyectos de consultoría a medida”.
En una región donde apenas el 30% de las aguas residuales reciben tratamiento adecuado pero la maduración y adopción de nuevas tecnologías comienza a mostrar avances prometedores, en detrimento de enfoques tradicionales, el rol de instituciones catalizadoras de innovación resulta indispensable para contribuir no solo a la sustentabilidad de las empresas, sino también a reducir las amenazas a la seguridad hídrica de América Latina.
Por esta razón, la primera edición del iTAG para Latinoamérica presentó cuatro innovaciones tecnológicas con enfoque de economía circular para actividades industriales de alimentos y bebidas, lácteos, farmacéuticas, biocombustibles y servicios públicos municipales.
Micro H2AD, de Lindhurst Engineering, fue la primera presentación del encuentro. Con capacidad de transformar residuos orgánicos y efluentes industriales en agua gris, biogás y biofertilizantes, este sistema utiliza digestión anaeróbica y celdas combustibles microbianas a microescala. Sus ventajas son notables: tasa rápida de digestión anaeróbica, producto modular y escalable, bajo costo de mantenimiento comparado con sistema tradicional de digestión anaeróbica, retorno atractivo de inversión y alto impacto en la reducción de la huella de carbono.
Martin Rigley, CEO de la empresa, describió algunos casos de éxito de aplicación de esta tecnología en Europa y destacó la importancia de dejar atrás el modelo de economía lineal en virtud de un modelo circular que permita reutilizar y reciclar recursos de manera sostenible.
Matías Amor, director y encargado de América Latina en Fibracast, destacó las Membranas FibrePlate para el tratamiento de aguas residuales industriales y su reúso mediante un biorreactor de membranas (MBR, por sus siglas en inglés), el cual comprende un diseño modular en casetes que contienen las membranas. Por su diseño compacto y alto nivel de eficiencia, optimiza el uso del espacio industrial comparado con el sistema tradicional de lodos activados. Además, detalla Amor, “las membranas de última generación requieren menos lavado y ahorran consumo de energía”.
Matthew Jones, director regional en Desalitech de DuPont, explicó cómo el Circuito Cerrado de Ósmosis Inversa (CCRO, por sus siglas en inglés) “reúsa y purifica agua ajustándose a las condiciones operacionales, reduciendo la necesidad de expertise constante y mantenimiento, además de contar con una alta tasa de recuperación de agua (entre 92% y 98%) y utilizar menos agua y energía comparado con sistemas de ósmosis tradicionales”.
Por su parte, Analytical Technology presentó Metrinet, un sistema de monitoreo de calidad del agua multiparamétrico de bajo consumo que consta de una serie de sensores electroquímicos y ópticos, alojados en un cuerpo miniaturizado, robusto e impermeable. El sistema puede medir cloro residual, turbidez, pH, conductividad, temperatura, presión y oxígeno disuelto, además de recopilar datos y gestionar la información en la nube.
Bessy Suton, gerente de ventas para la región, especificó el nivel de detalle que ofrece Metrinet: “los diagnósticos del sensor informan sobre potenciales problemas de forma clara y el temporizador alerta al usuario cuando se debe realizar la calibración, mientras que el reloj interno registra el tiempo total de funcionamiento en el sensor”.
El cierre del encuentro permitió poner de relieve el gran reto que resulta para las organizaciones identificar recursos adecuados y estructurados para encontrar soluciones tecnológicas ajustadas a sus necesidades. En ese sentido, la plataforma del TAG (que ya suma 154 miembros de todo el mundo) continúa fomentando la colaboración entre empresas para acelerar el aprendizaje a través de la experiencia colectiva.
