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J. Huesa y su aportación a la economía circular del agua

Control analítico planta I+D+i.

La sequía es un desafío apremiante que afecta a distintas regiones del mundo, mientras que la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible destaca la importancia crucial del acceso al agua limpia y el saneamiento. En este contexto, el papel de actores como J. Huesa en la gestión eficiente del agua, se convierte en un elemento esencial para el desarrollo sostenible local y la economía de los países.

Que estamos inmersos en una nueva sequía es un dato que no se nos escapa a nadie. Y que, a diferencia de otras, esta afecta a países de distintas regiones del planeta como, por ejemplo, España, Portugal, Italia, Francia y Grecia en Europa; y otros países de América del Sur, Oriente Próximo y África, es otro dato importante a tener en cuenta.

Por otra parte, ya hemos llegado al ecuador del plazo que la Asamblea General de Naciones Unidas otorgó a los países miembros para cumplir con los diecisiete objetivos que recoge la Agenda 2030 en aras de un desarrollo sostenible mundial. En este sentido, queda en manos de los estados miembros la gestión de sus recursos para dar respuesta a los distintos objetivos de desarrollo sostenible recogidos en este documento.

“ODS 6: Agua limpia y saneamiento” es un objetivo clave dentro de la Agenda. No solo por la importancia que tiene el acceso al agua de calidad para la vida en el planeta, sino porque el agua se está convirtiendo en un recurso de lujo en el contexto de sequía en el que estamos, con todas las implicaciones que conlleva.

Hoy más que nunca, la gestión eficiente del agua se posiciona como un factor clave en la economía de los países, que tiene que estar alineado con el desarrollo sostenible local y mundial. Vamos a analizar esta situación y el papel de J. Huesa.

Gestión eficiente del agua

Partimos de la gestión del agua entendida como un conjunto de procedimientos y acciones que se llevan a cabo para lograr disponer de agua de calidad para hoy, sin comprometer sus existencias para las generaciones futuras.

En este contexto, minimizar el uso del agua implica tres acciones fundamentales:

  • En una etapa inicial, la concienciación es fundamental. Que los distintos estamentos de la población estén concienciados del peso y valor del agua como recurso a cuidar de forma continua, es requisito para garantizar su existencia. Hablamos de una educación en valores ambientales a los niños desde que entran en la escuela, a los empresarios de antaño para adaptarse a la nueva circunstancia mundial y a los nuevos empresarios de los distintos sectores productivos para garantizar el uso responsable del agua en su actividad.
  • La concienciación tiene que estar acompañada de la innovación en el tratamiento del agua. Aplicando nuevas tecnologías de tratamiento que garanticen abordar de una forma eficiente el acceso al agua potable, su adecuación a los distintos procesos productivos, así como su tratamiento para cumplir con los cánones de vertido. Hay que fomentar su reciclaje y reutilización, en aras de una reducción de su consumo.
  • Cerramos este triplete con la gestión del agua en el sentido estricto de la expresión, al entenderla como la forma en que esta se gestiona para que sea lo más eficiente en cuanto al coste y compromiso del recurso para el futuro.

Una pieza clave en la innovación es el conocimiento de las tecnologías disponibles y la idiosincrasia de los sectores productivos

J. Huesa, como compañía que cubre el ciclo integral del agua, está alineada con estas directrices básicas que se recogen en nuestra Misión: «J. Huesa desea contribuir al desarrollo sostenible del planeta, especialmente en el mundo del agua, posicionándonos como proveedor único de nuestros clientes, a nivel nacional e internacional. Nuestro objetivo es aportar valor añadido a sus procesos y cubrir todas sus necesidades en lo relativo al Ciclo Integral del Agua; consolidar lo conseguido hasta ahora y mejorar la gobernanza de nuestra compañía. Y, continuar atendiendo las expectativas de las demás partes interesadas en nuestra actividad: sociedad, administración, empleados, proveedores y colaboradores».

La innovación como motor de desarrollo sostenible

Para aportar valor añadido es necesario innovar, tanto en la modernización de estructuras que se quedan obsoletas como en la aplicación de nuevas tecnologías que den una respuesta más eficiente al tratamiento del agua, reduciendo el consumo de recursos y aportando valor añadido a la sociedad.

Una pieza clave en la innovación es el conocimiento de las distintas tecnologías disponibles en el mercado y de la idiosincrasia de los distintos sectores productivos y su capacidad de resiliencia y adaptación al medio, aprovechando las oportunidades que ofrecen los nuevos retos del mercado actual.

Y así, por ejemplo, tal y como apunta el informe “Aguas residuales. Convertir el problema en solución” del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y GRID – Arendal, publicado en agosto de 2023, se insta a los gobiernos y a la industria al tratamiento de las aguas residuales como una oportunidad en lugar de un problema.

  • El pilotaje aporta un doble valor añadido a la industria y en concreto a las soluciones que, en J. Huesa ofrecemos a nuestros clientes

Una oportunidad de reducir la cantidad de agua residual urbana e industrial que llega a los distintos ecosistemas y de aprovechar este output como un insumo de nuevas fuentes de energía alternativas como el biometano y el biogás, que están ganando peso en el mercado.

El hecho de tener más de cincuenta años de experiencia en el sector y disponer de un laboratorio de I+D+i y un centro de producción propios, y, por ende, personal cualificado, posibilita el diseño y fabricación de plantas piloto, así como su operación diaria.

El pilotaje aporta un doble valor añadido a la industria y en concreto a las soluciones que, en J. Huesa, ofrecemos a nuestros clientes, al garantizar su idoneidad desde el punto de vista tecnológico y medioambiental:

  • Garantizar la selección de la tecnología adecuada en cada caso concreto, así como el uso que hay que darle, los recursos y medios auxiliares necesarios para su implantación.
  • Apostar por nuevas tecnologías, de última generación, al poder comprobar en una escala de laboratorio y semiindustrial, que va a responder a las necesidades del cliente final.
  • Reducir los costes de operación y mantenimiento de nuestros clientes, al arrojar con todo lujo de detalle el comportamiento de la planta de agua ante la casuística real.
Evaporador.

Tecnologías de última generación en el tratamiento del agua

La tecnología juega un papel fundamental para minimizar los costes de operación de las PTAR, por lo que su digitalización es clave

Dentro de este tipo de tecnologías se engloban aquellas que son capaces de asegurar el tratamiento y potabilización del agua, combinando métodos avanzados más eficientes y sostenibles. Nos referimos fundamentalmente a:

  • Tecnologías de membrana, entre las que destacan la ósmosis inversa, nanofiltración y ultrafiltración, con aplicaciones bien diferenciadas tanto en tratamientos primarios, para adecuar el agua de aporte a procesos productivos, como en tratamientos terciarios, en los que una correcta aplicación permite la reutilización de las aguas, al proceder a su regeneración.
  • Procesos de oxidación avanzada que se caracterizan por producir cambios en la estructura de los contaminantes aumentando su biodegradabilidad. Estos procesos se clasifican, a grandes rasgos, en fotoquímicos o no fotoquímicos, en función de si se emplean o no radiaciones luminosas en el proceso.  Se aplicará un tipo u otro de proceso en función de las características químicas del agua.

Las principales ventajas que aportan estas tecnologías son el aumento de la biodegradabilidad de contaminantes orgánicos e inorgánicos, los bajos costes de operación y mantenimiento, y la contribución al sistema de vertido cero.

Para minimizar los costes de operación y el impacto ambiental de nuestra actividad, se apuestan por tecnologías más avanzadas

  • Tratamiento avanzado de lodos, como consecuencia de las distintas tecnologías y procesos a los que se somete el agua para su tratamiento, se producen una serie residuos, que pueden tener distinta consistencia y que requieren distintos tratamientos a posteriori. Para minimizar los costes de operación y el impacto ambiental de nuestra actividad, se apuestan por tecnologías más avanzadas, como, por ejemplo, la digestión anaerobia de las aguas residuales y su posterior conversión en biogás.
  • Aplicación de tecnologías de vertido cero o ZLD como es el que caso de la evaporación, que produce un agua de tal calidad que permite su reutilización en el proceso industrial.

La digitalización del tratamiento del agua

La tecnología juega un papel fundamental para minimizar los costes de operación de las plantas de tratamiento del agua, por lo que su digitalización es clave. Gracias al IoT podemos obtener datos en tiempo real.

Algunas de las ventajas de la digitalización del Ciclo Integral del agua se enumeran a continuación:

  • Recopilación en tiempo real de datos de calidad y otros valores del agua.
  • Automatización de plantas de tratamiento de agua que incluyen distintas alarmas de funcionamiento, reduciendo la pérdida de producción por paradas de funcionamiento.
  • Mejora en la operatividad de la planta de tratamiento de agua y de la calidad del servicio que recibe el cliente final.
Pruebas cuadro de control planta tratamiento de agua.

En definitiva, la programación aumenta la eficiencia productiva simplificando los procesos, de forma que el mayor peso recae en los propios equipos. Los softwares que instalamos van un paso más allá y establecen distintas alarmas o avisos para posibles fallos del sistema, aplicando tecnología de última generación en el campo de la industria 4.0.

Conclusiones

El actual contexto en el que nos encontramos está marcado por una situación económica que no ha terminado de recuperarse de la crisis provocada por la COVID-19, y que se ha visto empeorada por la complicada situación geopolítica generada por la Guerra de Ucrania, con un aumento exponencial del coste de ciertas materias primas esenciales como cereales, combustibles fósiles e incluso el agua.

A todo esto, hay que sumar la confluencia de fenómenos atmosféricos extremos como sequías e inundaciones, terremotos e incendios, entre otros, que vienen a evidenciar que la actividad antropogénica está causando estragos en el planeta y que, solo un cambio en las principales políticas productivas, puede asegurar la supervivencia del planeta.

Apostar por la gestión eficiente y la sostenibilidad, es la principal salida para mitigar los efectos de nuestra actividad y, por eso, en J. Huesa queremos ser parte activa de este cambio, con una apuesta clara y decidida de la aplicación de tecnologías de última generación y del conocimiento de las nuevas necesidades industriales, con el estudio en profundidad de las necesidades de agua asociadas a los sectores productivos emergentes.

Nuestra idea de crecimiento e innovación va acompañada de la digitalización de nuestra actividad, ofreciendo a nuestros clientes un servicio adicional de calidad con las ventajas adicionales que supone automatizar las plantas de tratamiento de agua.