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Qué podemos hacer con respecto a las sequías

Qué podemos hacer con respecto a las sequías

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Kemira
Kemira mejora la eficiencia del agua, energía y materias primas en pulpa y papel, petróleo y gas y tratamiento de agua.

El ochenta y tres por ciento de la ciudadanía española considera que las sequías suponen una amenaza para su suministro de agua, de acuerdo con una reciente encuesta de Kemira, proveedor líder de productos químicos para el tratamiento de aguas. Esto no resulta sorprendente dado que muchas zonas de España han sufrido largas sequías en los últimos años. Los veranos son cada vez más calurosos, secos y largos, ya que el cambio climático afecta a las temperaturas y precipitaciones a lo largo del país.

Aunque la tendencia no resulta siempre fácil de observar día a día. Fijándonos en la reciente meteorología, se podría pensar que se produjeron suficientes precipitaciones en los últimos meses. Después de una primavera seca, muchas zonas de España experimentaron más precipitaciones durante el verano. No obstante, otras zonas fueron francamente secas. Algunas regiones tuvieron ambos fenómenos: extremadamente húmedas un mes y muy pocas precipitaciones en el siguiente. Por ejemplo, el sur de Extremadura recibió muchas precipitaciones en junio y julio. En agosto, las precipitaciones se situaron en la mitad de su nivel normal.

Este es un buen recordatorio de que clima y meteorología no son lo mismo. La meteorología está influenciada por el clima, aunque las precipitaciones mensuales deben verse en un contexto más amplio. Es decir, la gente debe tener en cuenta la tendencia e impacto a largo plazo.

En España, parece que la gente lo ha captado. Independientemente de que vinculen plenamente las sequías con el cambio climático, comprenden perfectamente la amenaza. Puede que no lo vean ahora, aunque los españoles recuerdan la tierra agrietada y el campo seco de los últimos veranos.

La gente en España no está sola en sus inquietudes. Polacos y alemanes, por ejemplo, también ven las sequías como una amenaza. La verdad es que el cambio climático está afectando a ríos, embalses y niveles de aguas subterráneas de toda Europa y del mundo.

Una lacra para la economía

Aunque la ciudadanía española está preocupada por las sequías, lo cierto es que puede que el ciudadano medio no sienta los efectos con carácter urgente. Mientras que el agua salga por el grifo, probablemente no piensen sobre ello demasiado. Aunque puedo prometer que las sequías están afectando a todos, ya sea directa o indirectamente.

Los agricultores lo comprenden. Lo notan en sus economías. El año pasado, La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos informó de 1.500 millones de euros en pérdidas relacionadas con las sequías. La mayoría de los agricultores españoles se encuentran en Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía y Aragón, todos ellos lugares donde las sequías resultan particularmente dañinas. Algunas veces esto puede tener un impacto en los precios de los alimentos. Asimismo, el gobierno español ha intervenido con subvenciones en el sector agrícola. Eso implica que los contribuyentes pagan la factura.

Impacto en la energía y en las emisiones

La gente y los agricultores no son los únicos grupos que utilizan agua. La industria española también requiere grandes volúmenes, especialmente el sector energético. La combinación energética de España incluye energía nuclear, hidroeléctrica, gas y eólica. Las primeras dos tecnologías dependen en gran medida del agua. Ese hecho podría dar lugar a problemas en periodos de sequía. El sector hidroeléctrico requiere que fluya agua a través de turbinas que generan electricidad. Un bajo suministro de agua equivale a una baja producción de energía. Las centrales nucleares también requieren agua porque se utiliza para mantener torres de refrigeración. Si no hay suficiente agua, las centrales nucleares dejan de funcionar. Así de simple.

Más del 50% de las centrales eléctricas de España se encuentran en áreas con alto riesgo de sequía. La sequía de 2017 demostró el impacto en la producción de energía y en las emisiones. La generación hidroeléctrica cayó más del 50% comparado con 2016 (ICIS). La capacidad se sustituyó por centrales eléctricas de gas. Como resultado, las emisiones aumentaron como también lo hicieron los precios de la energía. El coste de la electricidad se disparó aproximadamente un 20%.

Riesgo de sequía para las centrales hidroeléctricas existentes (data source: WWF 2018 and Global Energy Observatory, Google, KTH Royal Institute of Technology in Stockholm, Enipedia, World Resources Institute 2018)

De forma clara, aunque en ciertos aspectos irónica, las sequías inducidas por el clima podrían dificultar el cumplimiento por parte de España de su objetivo de mitigación del cambio climático de cero emisiones netas en 2050.

A medida que el suministro de agua utilizable disminuye, España necesita una estrategia de gestión del agua más a largo plazo. El gobierno debe evaluar y equilibrar las necesidades de las distintas partes interesadas. Debe preguntarse quién necesita agua, cuánta necesita y, lo más importante, qué calidad (potable o no potable).

El agua potable es un recurso extremadamente valioso. Creo que eso es indiscutible. ¿Pero qué podemos decir sobre la enorme sed de agua de la industria y la agricultura? ¿Esta sed siempre se ha saciado desde las mismas fuentes potables? No.

Reutilización del agua

Una cosa que España y otros países de la UE pueden hacer como parte de una estrategia de adaptación climática responsable es la reutilización de más cantidad de agua. La reutilización del agua (también denominada agua reciclada), simplemente implica el uso de aguas residuales limpiadas para riego agrícola y de jardines, procesos industriales o aplicaciones urbanas no potables. Nuevamente, estoy hablando sobre aplicaciones no potables, no sobre agua potable.

Y España sabe cómo hacerlo. La tecnología está ahí. El país no es solo un líder europeo en el número de proyectos de reutilización del agua, España también tiene un enorme potencial de uso en la agricultura de aguas residuales tratadas.

Lo que falta es un amplio apoyo. España necesita liderazgo institucional. Dada la inquietud de la ciudadanía sobre las sequías y la economía, es probable que el gobierno encuentre apoyo en la reutilización de agua si pueden hacer hincapié en la seguridad, sostenibilidad y en el claro vínculo entre el suministro de agua y la vitalidad económica.

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