Connecting Waterpeople
Contenido premium

"En EMALSA trabajamos con tecnología SOFREL desde hace años; son equipos robustos y confiables"

Descargar artículo en PDF
Iniciar sesión

La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria enfrenta varios retos en materia de gestión del agua. Uno de ellos es el relacionado con los puntos de descarga de alivios al medio, en el que los equipos proporcionados por LACROIX han sido determinantes para garantizar el buen funcionamiento de la red de saneamiento.

Hablamos con Álvaro Trapero, subdirector de Gestión de Activos, Mantenimiento e Instrumentación de EMALSA, sobre este y otros temas que afectan a la ciudad, y cómo la confianza en LACROIX y en sus soluciones SOFREL desde hace años, ha contribuido a paliar los problemas hídricos del municipio.

Pregunta: ¿Cuáles son las principales operaciones que EMALSA lleva a cabo en Las Palmas de Gran Canaria? ¿A qué población de servicio?

Respuesta: EMALSA gestiona completamente el ciclo integral del agua de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Diariamente ofrece el servicio de abastecimiento de agua potable desde su captación principal de agua de mar con una distribución media aproximada de 72.000 m3/día, el posterior saneamiento después del uso que la población realiza de la misma, y finalmente la depuración previa a su posterior reutilización o devolución al medio receptor. La población satisfecha oscila los 400.000 habitantes de Las Palmas de Gran Canaria, incluyendo además el municipio limítrofe de Santa Brígida. Este servicio público se realiza durante las 24 horas al día, los 365 días del año.

Publicado en iAgua Magazine 35 - Julio 2021
iAgua Magazine 35

P.- ¿Con qué instalaciones cuenta la compañía para atender el abastecimiento, saneamiento y tratamiento de aguas de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Brígida?

R.- En cuanto a agua potable cuenta con más de 1.200 km de tuberías, cinco embalses con capacidad superior a 1.700.000 m3, más de sesenta depósitos con capacidad superior a 280.000 m3, una estación de tratamiento de agua potable, cinco estaciones principales de elevación e impulsión, laboratorio propio de control de calidad de agua, y dos plantas desaladoras que tienen una capacidad de producción de 80.000 m3/día. Por supuesto, para toda la eficiente gestión de estas infraestructuras, se cuenta con un moderno sistema de telemando y telecontrol, sectorización y búsqueda de fugas.

En depuración se cuenta además con cuatro Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales para el tratamiento del agua residual generada en la zona de influencia.

Desde 1998 EMALSA comienza a gestionar el Servicio Público Municipal de Saneamiento: contando actualmente con una red de más de 900 km entre red de aguas fecales, pluviales y agua salina, actuando sobre nueve estaciones de bombeo de aguas residuales, junto con otras nuevo instalaciones de elevación del agua de lluvia y agua salina. En esta área, se han ido añadiendo otras necesidades cómo el control de las precipitaciones con ocho pluviómetros y el control de alivios a cauce de dominio público o al mar mediante captadores de DSU.

Comenzamos en el control de desbordamientos con equipos SOFREL LT42 y captadores SOFREL CSV, instalándolos en zona seca para detección temprana

P.- En el área de la gestión de la red de saneamiento, ¿cuáles han sido los principales retos a los que ha tenido que hacer frente EMALSA?

R.- La red de saneamiento del municipio se caracteriza por tener zonas con muy poca pendiente en la parte baja de la ciudad, lo cual redunda en bajas velocidades y sedimentaciones que derivan en atascos. Asimismo, la tipología de la red es mayoritariamente unitaria, lo que durante los episodios de precipitación provoca una sobrecarga de las redes de saneamiento, con el consiguiente riesgo de descargas al medio receptor.

Por otro lado, destacaría la asociación entre depuración y saneamiento, lógicamente íntimamente relacionados, donde la criticidad por falta de alternancia y capacidad de los elementos que forman parte del sistema depuración, condiciona en buena medida la gestión de la operación del saneamiento. La coordinación entre ambos sistemas es crucial y debe ser escrupulosamente atendida en todo momento.

P.- Uno de estos problemas ha sido, precisamente, el control de los puntos de desbordamiento de la red al medio. ¿Qué medidas se han implantado para su contención y monitorización?

R.- En la empresa EMALSA se lleva trabajando, desde el comienzo de la concesión de la gestión de la red de saneamiento, tanto en el inventariado de la red con atención especial a los posibles puntos de desbordamiento de la red al medio, como en el control y monitorización de estos.

Para este trabajo se han ido documentando los puntos y las principales características de cada uno de ellos. Esta información, conforme se recopilaba, se modelizaba y, por último, se analizaba. La interconexión del tejido de conducciones del sistema y su optimización derivó finalmente la posibilidad de anular muchos de esos puntos que no implicaban pérdida de funcionalidad en la red, y en los que por su necesidad se mantuvieran, se instalaron captadores CSV de SOFREL para controlar los posibles desbordamientos. Este sistema, acompañado de un sistema de alarmas, permite disponer del estado de cada uno de ellos en tiempo real, independientemente de tiempo seco o húmedo.

P.- EMALSA desarrolla un proyecto para realizar el control y monitorización de todos los desbordamientos que por circunstancias de la red debían seguir operativos. ¿En qué consiste este plan?

R.- Este proyecto que desarrolló EMALSA, y que toma como base los trabajos de inventariado realizados y las decisiones que de su análisis son extraídas, junto a la colaboración de LACROIX Environment permitió la comprobación del buen funcionamiento del control de desbordamientos que se estaba llevando a cabo. Así, con la realización de pruebas con estos equipos de última generación de SOFREL, se decidió invertir en la compra de 66 equipos SOFREL LT-US con sensor de ultrasonidos. Previamente, todas las distintas tecnologías existentes en el mercado fueron estudiadas, optando por la integración con los sistemas de SOFREL ya conocidos por el sistema de abastecimiento.

El seguimiento de la evolución de los niveles de los colectores, mediante gráficas e informe diarios, permite predecir problemas en la red

La operativa para su despliegue y puesta en marcha supuso la coordinación entre los departamentos de saneamiento e instrumentación, elaborando por el primero un proyecto técnico de obra para la instalación de los mismos, que en un tiempo récord de seis meses y tras el aprovechamiento de las sinergias interdepartamentales, logró dejar todos los equipos operativos y proporcionando continua información en línea sobre los puntos de alivio. En la actualidad, se trata de una verdadera herramienta de control y análisis de estos, de la limitación de cualquier impacto sobre el medio y de la optimización de los recursos. Es una muestra más del beneficio que supone la transformación digital.

P.- En este sentido, las soluciones SOFREL han jugado un papel fundamental con la solución aportada. ¿Qué productos SOFREL habéis empleado, y cuáles son sus funciones y funcionamiento en el proyecto?

R.- En EMALSA trabajamos con tecnología SOFREL desde hace muchos años, históricamente podría decirse. Son considerados equipos robustos, confiables y duraderos. Comenzamos a dar los primeros pasos en el control de desbordamientos con equipos SOFREL LT42 y captadores SOFREL CSV, instalándolos en zona seca para la detección temprana si se produjera un desbordamiento al mojarse en sensor. Pero en el proyecto se optó por los SOFREL LT-US con captador de ultrasonidos, aprovechando el conocimiento de los puntos de desbordamiento, ya que se prefirió instalar sensores de nivel sobre las redes, principalmente en pozos, para monitorizar el nivel de agua, y con pleno conocimiento de a que niveles se producen vertidos en cada aliviadero posibilita, asimismo, establecer un valor sobre ese desbordamiento.

P.-  ¿Cuáles han sido los resultados obtenidos a partir de la instalación de las soluciones SOFREL? ¿Qué otras ventajas cree que aportarán en el futuro?

R.- Actualmente los técnicos de saneamiento tienen información online de cuando se produce un desbordamiento en la red, y además tienen cuantificado, gracias a los equipos SOFREL, la duración y caudal que se ha aliviado. Este control aporta datos del comportamiento del sistema en su conjunto en determinadas condiciones climáticas, lo que permite la toma de decisiones de otra índole, por ejemplo, la sustitución o ampliación de redes, bombeos, etc.

Por otro lado, el seguimiento de la evolución de los niveles de los colectores, mediante gráficas e informe diarios, permite predecir problemas en la red, y, por consiguiente, evitar desbordamientos futuros.

P.- Por último, ¿cómo valora la creciente digitalización en el sector del agua, con apuestas como la de LACROIX Environment, y sus soluciones SOFREL?

R.- La digitalización en el sector del agua es fundamental, innegociable, trascendente, tanto para ganar en la eficiencia energética e hídrica en la operación y la gestión de redes, resiliencias y durabilidad, traducido en la disposición de información necesaria para la toma de decisiones estratégicas, cómo para el cuidado del medio ambiente no contaminándolo y generando el ahorro de un bien tan escaso como es el agua, siempre en creciente demanda y cada vez más escaso.

LACROIX Environment y su gama de productos SOFREL, ha sido siempre un gran aliado en constante desarrollo de soluciones para el sector

El control digital de redes es primordial para garantizar la seguridad y además ofrecer un servicio en continua mejora de cara a las calidades del servicio que todos los usuarios reciben, minimizando trastornos, optimizar clientes, y en eso, LACROIX Environment y su gama de productos SOFREL, ha sido siempre un gran aliado en constante desarrollo de soluciones para el sector.

Estoy convencido que la transformación digital permitirá minimizar la huella de carbono que supone la producción de un m3 de agua de consumo humano, y su reutilización o devolución al medio en las mejores condiciones después de una racional utilización.