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La abrumadora complejidad del ciclo urbano del agua

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Sobre la Entidad

Locken
Compañía de referencia en el sector del control de accesos electrónico en España y Europa. Su solución digital original basada en una llave inteligente la convierte en una figura única en su sector.

Podríamos definir el ciclo urbano del agua como aquel en el que el agua, en lugar de tomar un camino por montañas, valles, ríos, hasta el mar, para luego volver a las nubes, toma un pequeño gran desvío para pasar por nuestra casa, oficina o una fuente en el parque.

Esta descripción simple, más poética que analítica, esconde bajo su superficie un enorme entramado subyacente de infraestructuras, personas, tecnologías y miles de años de conocimiento humano acumulado.

Vamos a hacer como si de alguna película de ciencia ficción se tratara, cuando la cámara muestra un grupo de galaxias que parecen simples manchas, y va haciendo un astronómico zoom, acercándose, y empezamos a ver que la galaxia está formada por cúmulos, estos por estrellas, cada estrella por planetas que lo orbitan, y cada planeta individual, con sus propias características, y si tenemos suerte, con vida en su interior. Vamos a ir profundizando un poco – no demasiado- y ver el ciclo urbano del agua con más detalle. Una complejidad emergente que puede llegar a ser abrumadora.

Este podría ser el esquema básico:

  • Cogemos –prestada- el agua de nuestro entorno, donde haya una fuente que nos lo permita.
  • Si esta fuente está lejos de los puntos de consumo, tendremos que transportarla en grandes cantidades, hasta llegar a nuestro pueblo o ciudad.
  • Allí tendremos que potabilizarla para hacerla segura para la población.
  • La almacenamos en depósitos por la ciudad, para poder alimentar las 24 horas, sin interrupción, a todos los grifos que la demanden.
  • Una vez utilizada, gran parte pasará al sistema de alcantarillado, que la llevará a una depuradora para devolverla al entorno natural, de nuevo, de manera segura.

Esto se va haciendo cada vez más complicado, pero vamos a dar un paso más.

Cada etapa del ciclo, o al menos la mayoría, no se da en un solo lugar, sino en muchos.

Los caminos por los que el agua puede llegar a las fuentes de agua que conocemos son innumerables. Las fuentes que usamos para abastecernos son variadas, y rara vez se usa una sola para abastecer a una ciudad.

La potabilización si suele estar centralizada, pero en ciudades grandes, no es extraño encontrar varias ETAP. Y a partir de ahí, la red se ramifica en decenas de tuberías que alimentan a decenas de depósitos que, a su vez, cada uno, abastece a miles de grifos. Y todo ello sin que el ciudadano medio vea prácticamente nada y sea consciente de muy poco.

Y toda esta ramificación y atomización se vuelve a reagrupar para llevar nuestros desechos a una EDAR, que asegure que lo que le hemos pedido prestado a la naturaleza, se lo devolvemos con ciertas garantías.

Lo que antes definíamos como un todo, en realidad tiene cientos, miles, cientos de miles de partes. Y para construir, operar y mantenerlo todo, se necesitan trabajadores, empresas gestoras, subcontratas, administraciones…

Definitivamente es abrumador y se antoja casi incontrolable.

Pero no lo es. La prueba está en que el agua en España es uno de los servicios mejor valorados por los ciudadanos. El ciclo del agua funciona sin duda, pero siempre se puede mejorar, y los avances son constantes.

Para controlar todas las piezas de este enorme engranaje se necesita conocimiento, organización, compromiso y tecnología. Y es en este último apartado donde Locken pone su granito de arena, permitiendo a los gestores de todas estas infraestructuras gestionar y controlar, a golpe de clic, todos los accesos a cada rincón del ciclo. Y a los trabajadores poder acceder a todos los lugares que necesiten, con una sola llave.

Todo ello sin necesidad de cables de datos ni de energía eléctrica, por lo que se puede gestionar el acceso desde a un pozo de registro hasta al despacho del máximo responsable.

Cada parte del ciclo tiene sus características y sus dificultades, por lo que cuanto más sencilla –al menos aparentemente- sea una solución, más adaptable es.

Ahora que tenemos la imagen suficientemente cerca, vamos hacer el viaje del agua por el ciclo urbano, y cómo podemos colaborar a que su gestión sea tan eficiente como el agua se merece.

Entorno natural

Esta fase es el paradigma de la descentralización.

En una cuenca hidrográfica, para poder controlar que está ocurriendo, gestionar adecuadamente los recursos hídricos y poder predecir eventos que supongan algún riesgo como inundaciones, se necesitan una gran cantidad de sensores y puntos de medición diseminados por un vastísimo territorio, y en muchos casos, en ambientes bastante extremos (frío, calor, lluvia, nieve, etc.).

Toda esta información se transmite a un sistema centralizado, genéricamente denominado como SCADA (Supervisory Control And Data Acquisition) para poder observar y controlar toda la cuenca en tiempo real.

Es un muy buen símil de la solución Locken, en el que cada punto de acceso se comunica con el gestor de accesos, en este caso llamado LSA (Locken Smart Access), para saber quién accede a dónde en cada momento.


Ejemplo de los avisos de intentos de acceso no autorizados en una fase del ciclo del agua en el LSA. Ficticio.

Las diferencias: que no necesitamos ni sistemas de comunicación fijos, ni alimentación eléctrica, algo que en esas circunstancias siempre es un problema y una inversión.

Fuentes de agua

Podemos encontrar fuentes de agua muy diferentes entre sí, desde un gran embalse a kilómetros de distancia de la ciudad, captaciones en ríos, acuíferos bajo nuestros pies o desaladoras, si es que tenemos el mar cerca.

El acceso a cada uno es muy distinto, mientras que una desaladora es un edificio industrial moderno muy controlado, un embalse es una gran infraestructura muy extensa y un bombeo de un acuífero puede ser poco más que un pozo, pero todos son de vital importancia para nuestra seguridad hídrica.

Bombeos

Las bombas de agua hacen que todo se mueva y están por todo el ciclo del agua, allí donde son necesarias.

Sin ellas, ni el agua llegaría desde la fuente a nuestras casas, ni, en muchas ocasiones (cuando la orografía del terreno no lo permite) podría llegar hasta la depuradora.

Dependiendo de la cantidad de agua tendremos desde grandes centrales de bombeo con enormes bombas, hasta pequeñas bombas en arquetas enterradas en el suelo. Todas igual de necesarias, que hay que mantener y reparar.


Bombeo en una arqueta enterrada.

Trasporte en alta

Cuando hablamos de grandes cantidades de agua, como las que van desde los embalses hasta las ciudades y los campos, son necesarias grandes conducciones. En muchas ocasiones, para evitar grandes zanjas o para poder hacer una mejor inspección de las mismas, podemos ver estas impresionantes conducciones en la superficie.

Estas infraestructuras en su mayor parte no tienen “accesos”, son grandes obras lineales. Por eso nos sorprendió en principio cuando un cliente, en una infraestructura parecida pero no de agua, sino de combustible, no pidió poner puntos de acceso a lo largo de la tubería.

La función de estos puntos de acceso, que no estaban en una puerta o una arqueta, era controlar que los encargados de la inspección de la infraestructura pasaran por todos los puntos de la misma, usando su llave. Así, el mismo sistema que gestionaban los accesos, podían controlar las labores de inspección de esas infraestructuras concretas, que, en principio, parecen más difícil de controlar.


Rotura en el trasvase Tajo-Segura

ETAP

Las estaciones de tratamiento de agua potable son infraestructuras que acogen en su interior diferentes infraestructuras y edificios. En estas, el control de la calidad del agua del agua es esencial, y el control a su acceso debe estar muy controlado, ya que desde estas estaciones sale el agua que todos consumimos.

Existen muchas áreas distintas, unas más delicadas que otras, y muchos profesionales de diferentes especialidades son necesarios para que el agua consiga los altos estándares de calidad que se exigen. Esto significa mucha gente distinta, con muchos cometidos distintos. Que todo se produzca en un mismo recinto, no significa que sea más sencillo de controlar.

Depósitos

Cuando pensamos en depósitos de agua, posiblemente lo primero que nos venga a la cabeza sea la imagen de las torres de agua. En buena parte porque son más visibles que el resto, y porque o bien los hemos visto en nuestras ciudades (ya quedan pocos) o los hemos visto en las películas americanas con el nombre del pueblo en cuestión pintado en grandes letras.

Su función es doble, almacenar agua en cantidad suficiente para abastecer a la población durante varios días, y, al ponerlos en cotas altas de la ciudad, hacer que el agua llegue a presión hasta los grifos solo por gravedad, sin depender de un bombeo. Esto asegura que, incluso durante un apagón, llegue el agua y con una presión constante.

Las torres de agua suelen estar obsoletas. En algunos lugares se mantienen sin funcionamiento como iconos de la ciudad, como el caso de la de Paterna, recientemente restaurada. En el caso de países como Francia, han adaptado estas estructuras para usarlas como torres de telecomunicación.

Puntos de consumo

La responsabilidad de mantener la calidad del agua llega hasta casi el punto de consumo (técnicamente hasta cada contador de agua).

Aunque se asegure que del depósito de agua, sale en las mejores condiciones, en los kilómetros de tuberías que hay enterrados bajo nuestros pies, podría surgir algún tipo de problema.

Para ello, se instalan por la red puntos de toma de muestras, para analizar el agua y asegurarse de que sigue siendo totalmente sana y segura. Los operarios, ya sean de la empresa gestora o de una subcontrata de análisis de agua, deben recorrer periódicamente todos estos puntos, tomando muestras para analizarlas.

EDAR

El concepto es muy parecido al de una ETAP. Una infraestructura concentrada en un emplazamiento, al que llega un agua que es necesario mejorar. Aunque la calidad tanto del agua de entrada como de salida, hace que habitualmente las tecnologías necesarias sean distintas.

Las depuradoras pueden usar distintos tipos de tecnologías, desde sistemas extensivos, que usan medios porosos y plantas para depurar el agua (especialmente usadas en poblaciones pequeñas), tecnologías convencionales de fangos activos (las más usadas) hasta tecnologías modernas de membranas con sistemas terciarios para poder reutilizar el agua.

Incluso algunas recuperan el metano producido para generar su propia energía, usan los fangos desecados para hacer materiales de construcción, o recuperan el fósforo del agua en forma de estruvita para hacer fertilizantes.

Al igual que la ETAP, es una sola localización, pero con muchos accesos y con características muy variadas a los que acceden muchos trabajadores de diversas empresas. Es el punto final del llamado ciclo urbano del agua en la mayoría de los casos, pero en un futuro, será solo un eslabón más de un verdadero ciclo (cerrado) urbano del agua.

Gracias al trabajo, el conocimiento, y la tecnología, el agua urbana mejora cada día. Y teniendo en cuenta lo complejas y extensas que son las infraestructuras, y lo delicado del recurso, el valor de una buena gestión es incalculable. Aunque sea poco visible y el ciudadano de a pie sea menos consciente de lo que nos gustaría.

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