Una nueva metodología logra realizar predicciones climáticas con más de un año de antelación

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Investigadores de Francia y Estados Unidos han descubierto una forma de realizar predicciones climáticas a largo plazo que no sólo son válidas para más de un año, sino que probablemente sean las mejores que se han realizado nunca. El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), anuncia la capacidad de prever el clima incluso con doce meses de antelación, el doble del tiempo de lo que se podía hasta ahora.

Un investigador del estudio afirmó que las predicciones climáticas son considerablemente más generales que las predicciones meteorológicas a corto plazo, pues las primeras no predicen temperaturas concretas en ciudades determinadas. Pero el profesor Michael Ghil del Departamento de Ciencias Atmosféricas y Oceánicas de la Universidad de California-Los Ángeles (UCLA, Estados Unidos) advierte de que aún así pueden influir en las actividades de los sectores agrícola, económico e industrial.

«Algunas características climáticas pueden predecirse, pero no con tanto detalle como para precisar la temperatura o si lloverá en Los Ángeles en un día concreto en un plazo de dos años», explicó el profesor Ghil, del Instituto de Investigación y Formación Medioambiental de la École Normale Supérieure (Francia) y autor sénior del estudio. «Lo que se obtiene son medias referidas a zonas amplias durante espacios de tiempo prolongados.» 

El estudio desvela que las previsiones a largo plazo podrían contribuir a que los científicos realicen predicciones mucho más avanzadas de fenómenos provocados por ejemplo por El Niño. Estos se caracterizan por cambios en la temperatura de la zona tropical oriental del Océano Pacífico (conocidos como El Niño y La Niña en función de si la temperatura aumenta o disminuye respectivamente) y en la presión atmosférica sobre la superficie de la misma zona. Estos eventos provocan fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones y sequías en distintas regiones del mundo cada dos años de media. 

Separar la variabilidad natural del clima del cambio climático antropogénico nunca ha sido tarea sencilla. Otro reto para los investigadores ha sido considerar la primera en el diseño de nuevos modelos climáticos. 

Para este estudio, el profesor Ghil y sus colegas evaluaron las temperaturas de la superficie del mar de todo el mundo. Para mejorar las predicciones el equipo creó un nuevo algoritmo basado en la matemática subyacente a la interacción de la meteorología a corto plazo con el clima a largo plazo. La meteorología cubre un periodo de días, mientras que el clima hace referencia a periodos de tiempo superiores al mes, según los investigadores. 

Utilizaron 50 años de datos climáticos y predicciones experimentales de forma retrospectiva, incluidos datos climáticos entre 1950 y 1970, para realizar «predicciones» desde enero de 1971 en adelante. Con ello pretendían también comprobar la precisión de las predicciones. De hecho obtuvieron predicciones precisas 16 meses más allá de lo que otros científicos habían logrado en la mitad tiempo. 

El profesor Ghil y sus colegas también lograron evaluar el impacto macroeconómico de fenómenos extremos. Los resultados, obtenidos también gracias al apoyo del proyecto E2C2 («Fenómenos extremos: causas y consecuencias»), financiado con 1,5 millones de euros mediante la actividad transversal NEST («Ciencias y Tecnologías Nuevas y Emergentes») perteneciente al Sexto Programa Marco (6PM) de la Unión Europea, mostraron que los fenómenos extremos plantean problemas de mayor magnitud cuando suceden catástrofes en momentos de expansión económica. 

«Es mucho mejor durante una recesión», afirmó el profesor Ghil. «Si un huracán se lleva tu techo es mucho más fácil encontrar alguien que te lo arregle si hay mucha gente en paro y los salarios son menos abultados. Este descubrimiento es congruente con informes del Banco Mundial sobre el impacto de las catástrofes naturales.»

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