Un modelo numérico del acuífero del valle de Querétaro en México evalúa su gestión

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Con la presencia de estudiantes, docentes, investigadores y representantes gubernamentales, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), campus Juriquilla, a través del Centro de Geociencias, presentó el Modelo Numérico del Acuífero del Valle de Querétaro (AVQ).

Se trata de una investigación integral que desde el 2002 evalúa las condiciones de flujo y extracción de agua subterránea, integra y analiza las zonas potenciales de recarga del acuífero del valle de Querétaro, realiza escenarios de extracción y abatimiento de agua subterránea, además de analizar los retos y problemáticas asociados a la explotación de este acuífero, de acuerdo con la investigadora del Centro de Geociencias de la UNAM a cargo del proyecto, Dora Carreón Freyre

“En el proyecto trabajan también los investigadores Gilles Levresse, Jaime Carrera Hernández y Mariano Cerca Martínez. En 2002 empezamos con la inquietud de hacer una caracterización, nos dimos cuenta que realmente no había estudios geológicos de la ciudad a detalle. Había estudios regionales pero no geológicos. Entonces, junto con el área técnica de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), hicimos esta propuesta al Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro (Concyteq) y sometimos un primer proyecto para la caracterización del subsuelo y entender cómo se estaba moviendo el agua en Querétaro en ese momento”, afirmó.

Se trata de una investigación integral que desde el 2002 evalúa las condiciones de flujo y extracción de agua subterránea, integra y analiza las zonas potenciales de recarga del acuífero del valle de Querétaro

A partir de ese primer acercamiento, se estableció un equipo interdisciplinario e interinstitucional que en 2004 sometió un proyecto para el modelo hidrogeológico del acuífero en la convocatoria del Programa de Fondos Mixtos (Fomix) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

“Empezamos a recibir las muestras de la Conagua, instrumentamos algunos pozos con sistemas más modernos para entender la validación de los niveles, hicimos cartografía, entre otras cosas, hasta el 2013, obtuvimos los recursos para canalizar toda la información que ya teníamos en un modelo numérico”, detalló.

Carreón Freyre explicó que los modelos numéricos permiten hacer simulaciones de cómo se mueve el agua en el acuífero cuando se realizan bombeos en diferentes zonas, así como el conocimiento de los niveles de extracción.

“Esas cosas no se pueden saber si no se hace una simulación de flujo. Entonces mientras más detallado es el modelo, más fino será el mallado, más se va a poder integrar todas las variables que juegan al momento de variar la tasa de extracción. Para este proyecto en particular no solo trabaja el Centro de Geociencias, colabora con nosotros el Departamento de Hidráulica de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)”, puntualizó.

Gota a gota...

En su presentación, llevada a cabo en el Laboratorio Nacional de Visualización Científica Avanzada de la UNAM, la investigadora de Geociencias detalló que alrededor de 70 por ciento del agua que se consume en el país proviene del subsuelo. No obstante, el crecimiento poblacional y la construcción de grandes asentamientos han provocado una sobreexplotación del recurso en las últimas décadas, lo que se evidencia con la extracción de agua cada vez a mayor profundidad y la reducción de la recarga de los sistemas acuíferos.

Los modelos numéricos permiten hacer simulaciones de cómo se mueve el agua en el acuífero cuando se realizan bombeos en diferentes zonas

“En la ciudad de Querétaro, a partir de la década de los setenta, el agua comenzó a extraerse desde una profundidad de entre 60 y 90 metros, actualmente sobrepasa los 100 metros de profundidad. La disminución en la disponibilidad de agua en esta entidad, como en gran parte del territorio nacional, obedece a la concentración de la población urbana sin una optimización y uso racional del agua”, advirtió.

Dora Carreón Freyre sostuvo que con este modelo numérico de la extracción de agua subterránea en el AVQ se pudieron identificar zonas de recarga potenciales, estudiar la variación de las tasas de extracción y realizar dos escenarios, uno con 40 por ciento de reducción en la tasa de extracción (que es de 62 metros cúbicos al año), debido al aporte de agua superficial del sistema Acueducto II y otro con una reducción adicional de un metro cúbico anual.

Con la primera reducción, en ocho años se podrían recuperar los niveles de agua que se tenían en 2010. Con el segundo escenario, en 30 años se podrían recuperar los niveles que se tenían en 1995. Los resultados muestran la importancia de tener una base de datos confiable y de extender los límites de los modelos más allá de los límites administrativos del acuífero”, aseguró.

En ese sentido, el investigador en geología estructural de la UNAM, Mariano Cerca Martínez, indicó que otra parte de este estudio consideró las fallas geológicas, que son consideradas como elementos pasivos dentro del sistema acuífero.

“Se tenía la idea de que las fallas geológicas son fronteras de los compartimentos y nada más, pero lo que hemos documentado, en conjunto con la Comisión Estatal de Aguas de Querétaro (CEA), es que hay mucho desplazamiento de las fallas cuando se está moviendo el agua, que el agua provoca una carga hidráulica que se transfiere a las fallas y hace que se muevan, aunque son movimientos pequeños pero resultan significativos si consideramos que las fallas son algo activo que afecta la infraestructura urbana”, advirtió.

Para continuar con la mejora del modelo de extracción del AVQ es necesario establecer sistemas de monitoreo para la identificación de los distintos sistemas de flujo en cada acuífero

La investigadora del Centro de Geociencias de la UNAM, Dora Carreón Freyre, aseguró que para continuar con la mejora del modelo de extracción del AVQ es necesario establecer sistemas de monitoreo para la identificación de los distintos sistemas de flujo en cada acuífero, la instalación de piezómetros en las zonas de frontera, la caracterización de las secuencias profundas mediante pruebas de bombeo a largo plazo, evaluar las condiciones de recarga y calidad de agua, elaborar modelos del sistema del acuífero que integren las fallas geológicas, así como proteger las zonas de recarga y su reglamentación.

Ante los nuevos retos de abastecimiento, se requiere el monitoreo sistemático de los niveles de pozos, de la extracción y de la calidad del agua. Con esta información se podría continuar mejorando el modelo para que permita identificar con mayor detalle las zonas en las que se tiene que vedar la construcción y bombeo de pozos, para definir una tasa de extracción más racional e identificar posibles fuentes de contaminación, además de otros datos útiles en la toma de decisiones para una mejor gestión del agua subterránea en el acuífero valle de Querétaro”, sostuvo.

Al respecto, el director del Centro de Geociencias de la UNAM, campus Juriquilla, Gerardo Carrasco Núñez, indicó que este tipo de proyectos ofrece información muy importante, basada en un trabajo científico multidisciplinario, con la que se pretende incidir en la toma de decisiones, dada la prioridad que tiene el agua tanto en Querétaro como a nivel nacional.

Creemos que es importante divulgar este proyecto, mostrar por qué está pasando esto y cómo funciona realmente el acuífero. Entenderlo nos va a dar la clave para poder enseñar a los que toman las decisiones cómo son los problemas y cuáles son las estrategias más adecuadas para solucionar este grave problema. No logramos balancear el gran crecimiento poblacional con las medidas que se están tomando y no hay que olvidar que el agua es un tema medular en todo el país”, finalizó.

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