¿Cómo mejorar el acceso a los recursos naturales en el lago de Chapala?

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    Lago de Chapala (Wikipedia/CC)
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El agua del lago de Chapala, ubicado en los estados de Jalisco y Michoacán, tiene utilidad principalmente para la irrigación agrícola, abastecer de agua potable a comunidades urbanas y suburbanas, así como para la pesca, el deporte y el turismo, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-032-SAG/PESC-2015.

El acceso y manejo de los recursos naturales por parte de los actores sociales se considera cada vez más limitado y uno de los sectores que sufre de mayor afectación por las presiones macroeconómicas es el pesquero.

Con base en sus estudios posdoctorales en el Laboratorio de Ecología Política y Estudios Socioambientales del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la doctora Josefina Vivar Arenas estudia cómo la división del trabajo por género en la región afecta la actividad productiva del sector.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, la especialista mencionó cómo la desigualdad socioambiental que conlleva la diferenciación sexual del trabajo afecta las dinámicas laborales al interior de los grupos domésticos de pescadores en una localidad ribereña del lago de Chapala.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿De qué trata el trabajo en el que especifica las relaciones entre el género y el trabajo pesquero?

Josefina Vivar Arenas (JVA): Estudio de qué manera las familias de los pescadores acceden a los recursos naturales por distinción de género en el lago de Chapala y específicamente en La Palma en Michoacán. Es una comunidad ribereña donde trabajé con una unión de 40 pescadores y sus familias.

La forma en que abordé esta relación fue desde el punto de vista de la división sexual de trabajo, donde sigue habiendo una división tajante de género en el ámbito de la domesticidad.

Mi punto de partida es desde la ecología política, tratar de entender que el ámbito del cuidado de los recursos naturales no es aislado de las relaciones sociales, en donde los actores contribuyen desde su circunstancia a su conservación o degradación.

De ahí que este proyecto, que fue apoyado por el Conacyt como parte de una beca posdoctoral, bajo la asesoría de la doctora Patricia Ávila, del IIES, se enfocó en conocer el acceso y manejo de los recursos naturales por género en la Ciénega de Chapala, en específico en la localidad ribereña de La Palma, ubicada en el municipio de San Pedro Caro (antes Venustiano Carranza) en Michoacán.

AIC: ¿Cómo es el acceso y aprovechamiento de los recursos naturales a través de esta diferenciación de género?

JVA: Entre los pobladores prevalece el concepto de que las actividades laborales se distribuyen por género, edad y posición dentro de la familia. Es decir, hay labores y oficios destinados culturalmente a las mujeres y otros a los varones. A ellos les corresponde ser los jefes de la familia y proveer económicamente a esta y a ellas el cuidado de la casa.

Sin embargo, en la práctica, las mujeres se involucran en todos los ámbitos del trabajo, como la pesca y las actividades agrícolas.

Hay actividades que se traen a la casa, como entrallar las redes y lavarlas, poner brea a las embarcaciones o barnizarlas. A la vez, hay hombres que se involucran en el cuidado de los hijos.

La  labor de las mujeres es poco reconocida, cuando ambos van a pescar se dice que se trata de una señora que va a ayudar a su marido y no se le reconoce como un trabajo. Incluso ellas mismas no lo asumen, cuando se les pregunta a qué se dedican aseguran que son amas de casa.

Además de incorporarse al mercado pesquero, lo han hecho al trabajo agrícola en donde reciben una retribución económica menor, pues los patrones dicen que son más lentas, cuando en realidad hacen lo mismo.  

Una de las conclusiones de este trabajo es que si bien las mujeres son las más afectadas por la degradación ambiental, los hombres también la padecen, pues en muchas ocasiones han tenido que dejar la pesca para emplearse como albañiles, dedicarse al trabajo agrícola o trasladarse a trabajar a Guadalajara, Zamora, Sahuayo, Jiquilpan o, en su defecto, se trasladan a Estados Unidos.

El enfoque de género en esta investigación me permitió ver la necesidad de valorizar, es decir, cuantificar económicamente  y de valorar la aportación económica de las mujeres, a la vez que conocer cómo las comunidades tienen que enfrentar cotidianamente los retos ambientales.

AIC: ¿Cómo son estas diferencias de trabajo por género?

JVA: Desde el análisis de los grupos domésticos y la división del trabajo, salen un montón de imposiciones de roles y de trabajos que no necesariamente concuerdan con esta división sexual que existe en el discurso.

No hay en esos términos una barrera que diferencie entre lo público y lo privado de la actividad pesquera porque lo mismo las mujeres hacen actividades fuera de su casa con la pesca, se dedican a comercializar redes, hacen más en el ámbito del mercado y los hombres además de la actividad de la pesca, en la domesticidad se encargan del mantenimiento de sus herramientas de trabajo.

El principal problema en las distinciones de género es en la propiedad de las herramientas utilizadas en el trabajo porque los hombres siguen siendo los que tienen derechos sobre las propiedades materiales y las mujeres, por ser esposas, no tienen la propiedad formal de recursos materiales.

AIC: ¿De qué manera buscan las mujeres de la región destacar en las actividades que propiamente son vistas exclusivamente para hombres?

No hay en esos términos una barrera que diferencie entre lo público y lo privado de la actividad pesquera

JVA: Hay mucho control social y una particularidad de La Palma respecto a otras comunidades michoacanas de la ribera del lago de Chapala, es que aquí es el único lugar donde hay fileteros hombres.

En las comunidades vecinas este trabajo es exclusivo de mujeres ya que regularmente los hombres son los que se meten a la laguna y entregan a las fileteras los productos para su manejo.

Indagando con ellos y con especialistas que colaboran en la región, me dicen que esto sucede porque en La Palma hay otra fuente de empleo para las mujeres y es una maquiladora que las contrata para empresarios de Guadalajara.

Generalmente hacen ropa para hospitales, como batas, cubrebocas, y el pago que reciben es verdaderamente una miseria y no tienen seguro ni alguna otra prestación que por ley corresponde.

Por otro lado, también tengo la experiencia de ver que en las familias el matrimonio se involucra en la pesca, ya que en esta actividad debe haber por lo menos dos personas y el pescador, por ahorrarse el pago del peón, lleva a su esposa.

Entonces eso no siempre es bien visto porque se comienza a murmurar y cuestionar el porqué se meten en una actividad que es de hombres, hablando en sentido estricto de la pesca.

En las mujeres ha pasado también que no hay una autovaloración del trabajo y esfuerzo que hacen, minimizándolo y no reconociendo que son actividades que ellas también pueden hacer por iniciativa propia y no simplemente como una ayuda sin valor al hombre.

AIC: Desde el punto de vista de este proyecto, ¿qué soluciones sugiere para la distribución equitativa de las actividades pesqueras de la región?

JVA: Pienso que debe haber una intención clara desde las instituciones gubernamentales en propiciar este reconocimiento de las mujeres en el ámbito laboral, no solo del reconocimiento del trabajo en sí mismo sino que deben incentivarse programas y apoyos dirigidos al trabajo femenino en esa región.

Debe reconocerse el trabajo en la ribera y potenciarlo, además de darle estructura, esto significa que también hay que escuchar las necesidades que tienen las mujeres para realizar bien su trabajo.

Otro paso sería trabajar con las mujeres de manera más cercana con talleres de sensibilización impulsados por el gobierno municipal, con esto se reconocería también su trabajo con la pesca, además de trabajar con las nuevas generaciones para que tengan mejores percepciones de la equidad de género.

Es necesario ampliar esos apoyos desde las estructuras gubernamentales para ir reconociendo que el aporte de las mujeres a la economía es mucho más que importante, es decisivo para sostener a sus familias.

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