El terremoto del 19-S en México afectó a los manantiales

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  • terremoto 19-S México afectó manantiales
    Balneario Palo Bolero.
  • Agua Hedionda, en Cuautla; San Ramón y Palo Bolero, en Xochitepec, y Apotla, en Puente de Ixtla, entre los castigados.

El sismo del 19 de septiembre sacudió las entrañas de la Tierra. Varios túneles subterráneos naturales, que forman manantiales, se afectaron, limitando, y a veces impidiendo, la salida del agua, señalaron expertos de la UNAM y gubernamentales, reunidos en una mesa de análisis del programa de televisión Reporte en punto, del Instituto Morelense de Radio y Televisión.

Conducido por la periodista Gina Batista, en Cuernavaca, el foro reunió a los académicos Ana Lillian Martin del Pozzo, del Instituto de Geofísica, Eric Morales Casique, del Instituto de Geología, y José Joel Carrillo Rivera, del Instituto de Geografía.

También a Oswaldo Valdés Robles, de la Comisión Nacional del Agua, Carlos Gutiérrez Ojeda, del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, y a Juan Carlos Valencia Vargas, de la Comisión Estatal del Agua.

Nuevas fracturas

El gobierno de Morelos informó que, a consecuencia del temblor referido se afectaron los manantiales de Agua Hedionda, en Cuautla; San Ramón y Palo Bolero, en Xochitepec, y Apotla, en Puente de Ixtla. De ellos brota muy poca o casi nada.

En consecuencia, los balnearios de Agua Hedionda y San Ramón (cuyos manantiales tuvieron las afectaciones más graves) están cerrados, y los especialistas buscan las causas antes de plantear su reapertura.

El hecho de que el caudal cambie en un manantial después de un sismo es hasta cierto punto normal. Así como sentimos a cien kilómetros que nuestras casas se mueven por la transmisión de esfuerzos en el subsuelo, éstos también afectan al agua contenida en fracturas”, explicó Morales Casique.

Ese movimiento puede originar cambios en la estructura del subsuelo, crear nuevas fracturas y obstruir las que ya había, añadió.

Algunos manantiales son manifestaciones de agua que circula a través de esas fracturas y sale a la superficie. “Si el temblor altera esa estructura, es posible que modifique los patrones de descarga, es decir, la descarga de agua subterránea en forma de manantial”, subrayó.

Si ese cambio es permanente o no, superficial o profundo, es algo que está en estudio, coincidieron.

Asociado al Popocatépetl

Martin del Pozzo y sus colaboradores han muestreado desde hace más de 20 años varios manantiales alrededor del Popocatépetl para indagar la relación de éstos con la actividad volcánica.

Después del sismo me avisaron que había poca agua en el balneario de Agua Hedionda. Fuimos y no encontramos variaciones en la calidad del líquido, pero sí en la cantidad, pues salía muy poca y parece ser que disminuyó más en los siguientes días”.

Se movieron sedimentos suaves provenientes del Popocatépetl, a lo que se sumaron las lluvias. “Esa mezcla de factores está produciendo afectaciones en los manantiales”.

Carrillo Rivera consideró que el problema de los manantiales es para los científicos una oportunidad de analizar y tomar decisiones adecuadas.

“El agua subterránea está conectada bajo el subsuelo; no está fija, se está moviendo, pero ha sido poco estudiada con técnicas modernas; en el contexto regional falta mucho por hacer. Es importante reconocerlo y aplicar acciones integrales, se necesita un estudio nacional, un programa de investigación y monitoreo, así como capacitación de profesionales y técnicos.”

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