Una tesis de la USC analiza la presencia de arsénico en el río Anllóns y la posible influencia de la mina de Corcoesto

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  • Barral Silva analiza el caso del río Anllóns, en el que este elemento "potencialmente tóxico" se halla en niveles "anormalmente altos".

La profesora de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) María Teresa Barral Silva, expresidenta de la delegación territorial de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo en Galicia, ha expuesto este viernes su tesis acerca del riesgo que entrañaría reanudar la explotación de oro en Corcoesto, en Cabana de Bergantiños (A Coruña), pues ello supondría la movilización de arsénico, un elemento "potencialmente tóxico" y que ya se halla en niveles "anormalmente altos" en el río Anllóns.

Lo ha hecho para inaugurar las IV Jornadas de la delegación territorial de la sociedad, que, bajo el título 'Suelos, sedimentos y agua', reúne en la capital gallega a expertos en la materia como el profesor David Badía Villas, de ciencias agrarias y del medio natural de la Universidad de Zaragoza; Felipe Macías Vázquez, también de la USC, en su caso del departamento de edafología y química agrícola; y Montserrat Díaz Raviña, de bioquímica del suelo del Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Galicia y presidenta de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo en Galicia.

Los estudios se centran en el caso del arsénico porque en esta cuenca se da la circunstancia de que hay valores anormalmente altos de este elemento

Precisamente el Instituto de Investigaciones Agrobiológicas, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y con sede en el Campus Sur compostelano, ha sido el escenario de las charlas.

En declaraciones a Europa Press antes de pronunciar su ponencia ('Procesos de transferencia en una cuenca fluvial: el río Anllóns'), Barral Silva ha explicado su trabajo sobre este río que desemboca en la ría de Corme y Laxe. "Nuestros estudios, realizados en los últimos 10-12 años, se centran en el caso del arsénico porque en esta cuenca se da la circunstancia de que hay valores anormalmente altos de este elemento", destaca.

Riesgo real elevado

Al respecto, sus indagaciones han determinado que "el origen -del arsénico- está claro que es geológico, puesto que se debe a unas mineralizaciones de arsenopiritas que están ligadas a los yacimientos de oro cuya explotación se quería reanudar recientemente y que vienen siendo explotados intermitentemente desde la época de los romanos".

El origen es geológico pero, según precisa esta profesora, "las concentraciones incrementadas en el río tienen que ver con las actividades mineras, que remueven materiales y facilitan su transferencia hacia el río".

Por eso, en un informe -emitido en el marco de la polémica sobre la posible autorización por parte de la Xunta de una mina en Corcoesto por la canadiense Edgewater-, esta profesional resaltó "que este arsénico tiene bastante riesgo de movilidad, sobre todo en condiciones de pH extremos y de resuspensión en el río". "Y no hay que minusvalorar este riesgo de movilidad", ha advertido.

Y es que, a renglón seguido, Barral Silva ha comentado que "los estudios de impacto" realizados para este proyecto minero contemplaban test de lixiviación "muy poco agresivos", por lo que, en estas circunstancias, "la impresión que puedes obtener del riesgo de movilidad de arsénico subestima el riesgo real, que llega a ser elevado".

"Es ahí donde hemos querido insistir. No es que nos opongamos ni estemos a favor -de la mina-. Simplemente, a la luz de lo que hemos estudiado, queremos destacar que ese arsénico que está presente en los sedimentos tiene un riesgo de movilización real y este riesgo no debe ser minusvalorado", apunta.

Daños al ecosistema fluvial

La movilización implica que el elemento en cuestión -en este caso, el arsénico-, en lugar de estar en una forma poco soluble, al removerse los sedimentos, pasa "a formas que estén solubles en agua que pueden ser asimiladas por los organismos vivos". "Eso sería la movilidad o la biodisponibilidad", señala esta profesora.

Así, constata que "si tú tienes un elemento químico incluido en una unidad insoluble, no tiene ninguna relevancia ambiental, pero si ese elemento químico se disuelve con facilidad y se transfiere a los organismos, entonces, si es un elemento potencialmente tóxico como el arsénico, sí ha de ser tenido en cuenta".

En cuanto a los efectos que podría tener la movilización de arsénico en el río Anllóns, a mayores de consecuencias en agricultura y ganadería, la profesora Barral Silva alerta de los más inmediatos, a los seres vivos de los ecosistemas fluviales, "incluida la ría, donde hay importante marisqueo, que no puede ser minusvalorado ese efecto".

Los opositores a la apertura de la mina en Corcoesto solicitaron una recopilación de estos estudios, así como una valoración de lo que Barral Silva y sus compañeros "pudieron conocer", en palabras de la profesora, del plan de explotación. Esta experta matiza que lo elaboraron "siempre procurando ser asépticos y objetivos" y basándose en lo que habían podido conocer desde el punto de vista científico.

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