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Fernando Miranda: "La agricultura española no puede entenderse sin el regadío"

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  • Fernando Miranda: " agricultura española no puede entenderse regadío"
  • La Administración española apuesta por el sector agrícola español a través del desarrollo de regadíos basados en sostenibilidad y eficiencia en el uso del agua.
  • Fotos: Pablo González-Cebrián/iAgua

Sobre la Entidad

Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España.

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El futuro del sector agrícola español está indisolublemente asociado al regadío. Este, a su vez, solo puede avanzar sobre la base de la eficiencia en el uso de los recursos y en el mejor empleo de las tecnologías disponibles.

El agua es, en este sentido, un vector transversal, a la vez que un insumo fundamental. Hablamos sobre ello con Fernando Miranda, Secretario General de Agricultura y Alimentación, además de analizar la normativa que afecta al sector y su coordinación con el vecino MITECO.

Pregunta - En primer lugar, nos gustaría saber qué competencias tiene el MAPA que afecten de forma directa a la gestión de los recursos hídricos, y de qué manera se coordina con el MITECO en este sentido. ¿Cómo valora el papel de la agricultura/el regadío en el proceso de planificación hidrológica que coordina este ministerio?

Respuesta - El Ministerio es responsable de la política de regadíos a nivel nacional, respetando las competencias de las Comunidades Autónomas y coordinado con estas, con el Ministerio de Transición Ecológica y con las Comunidades de Regantes. Esta política tiene como objetivo la planificación y ejecución de las actuaciones relacionadas con la modernización y transformación de regadíos, las cuales se realizan con fondos propios procedentes de los Presupuestos Generales del Estado y a través de la Sociedad mercantil estatal SEIASA, en el caso de la modernización. Asimismo, este Ministerio orienta el desarrollo de los regadíos a través de una apuesta clara por la sostenibilidad ambiental y la eficiencia en el uso del agua, la innovación, la digitalización, la formación, el asesoramiento y la transferencia de conocimiento.

Las actuaciones del Ministerio en relación con los regadíos se fundamentan en la Ley de Reforma y Desarrollo Agrario de 1973

Es el Ministerio de Transición Ecológica el responsable de elaborar los planes hidrológicos de demarcación, cuyo tercer ciclo está siendo ahora diseñado, y puesto que el regadío es el principal consumidor del recurso agua a nivel nacional, resulta fundamental optimizar su uso y asegurar que sus dotaciones estén reflejadas en los correspondientes dichos planes.

P. - En materia de legislación, ¿cuáles son las principales normativas que afectan a la gestión de los regadíos en el territorio español?

R. - La política de regadíos está condicionada por toda la normativa que afecta a la planificación hidrológica. La normativa más importante a nivel europeo es la Directiva Marco del Agua, del año 2000, que tiene por objetivo la protección de aguas continentales (superficiales o subterráneas) y costeras y promover, al mismo tiempo, su uso sostenible. Esta directiva obliga a elaborar planes hidrológicos de demarcación, donde se establecen los límites y condicionantes al uso consuntivo del agua, entre ellos el de regadíos.

A escala nacional, esta Directiva se aplica en nuestro país a través del texto refundido de la Ley de Aguas, con sus sucesivas modificaciones. Esta norma determina, entre otros muchos aspectos, el orden de preferencia para los usos del agua, priorizando el abastecimiento de población; el régimen de concesión de las aguas para el riego; el canon de regulación y tarifa de utilización del agua; y los requisitos para la elaboración de los planes hidrológicos, en coordinación con otras planificaciones sectoriales que les afectan, como puede ser la política de regadíos.

De interés también para la política de regadíos es la normativa de la PAC, en particular el Reglamento UE nº 1305/2013 de desarrollo rural, que permite cofinanciar las actuaciones de modernización de regadíos. Por su parte, las actuaciones en regadíos deben atender también a dar cumplimiento a la directiva europea de nitratos.

Las actuaciones del Ministerio en relación con los regadíos se fundamentan en la aún vigente Ley de Reforma y Desarrollo Agrario de 1973, que también se aplica con carácter supletorio en aquellas Comunidades Autónomas que no cuentan con normativa propia en esta materia. A través de varios reales decretos posteriores se han adoptado varios planes de choque, así como medidas urgentes para paliar los efectos de la sequía en determinadas demarcaciones hidrográficas intercomunitarias.

Actualmente está disponible de forma gratuita toda la información recogida a través de la Red de estaciones agrometeorológicas de SiAR

Actualmente, el Ministerio está trabajando en un próximo Plan Director de Regadíos, como documento estratégico donde dirigir las actuaciones en regadíos a ejecutar por la Administración General del Estado en los próximos años.

P. - ¿Qué porcentaje de costes representa el agua frente al total de costes de explotación de un regadío en España? ¿Existen instrumentos impulsados por la Administración para asumirlos?

R. - Lógicamente, los costes del agua varían de una explotación a otra dependiendo del cultivo que se trate, del sistema de riego empleado y del origen del agua de riego. El Ministerio, a través de la política de regadíos y la política de desarrollo rural, financia actuaciones y pone a disposición del regante herramientas que conducen a un uso eficiente del agua y a la consecuente disminución de costes de la explotación.

Actualmente está disponible, por ejemplo, y de forma gratuita, toda la información recogida a través de la Red de estaciones agrometeorológicas de SiAR, del que este año celebramos su vigésimo aniversario. Esta red de estaciones permite la consulta y descarga de datos meteorológicos y proporciona una estimación de las necesidades netas de los cultivos.   

P. - Nuestro país se enfrenta a un escenario de creciente escasez hídrica. ¿Qué herramientas se emplean desde el MAPA para hacer frente a estas situaciones de sequías recurrentes en el ámbito agrícola?

R. - La política de regadíos se ha caracterizado tradicionalmente por la ejecución de obras de transformación y modernización de regadíos que permiten afrontar mejor la reducción de recursos hídricos. Nuestro objetivo es modernizar unas 800.000 hectáreas en los próximos años.

Además, la política de regadíos está actuando en otros ámbitos con el fin de contribuir a la resiliencia ante el cambio climático. Estas actuaciones se centran en apoyar la financiación a la innovación en materia de regadíos, así como la formación y el intercambio de conocimiento de los regantes, para conseguir así una mayor difusión de la tecnología que permita el uso eficiente del agua y de la energía, la disminución en el uso de fertilizantes y el consecuente impacto positivo en la calidad del suelo, del agua y de la biodiversidad, la lucha contra especies invasoras o la adaptación de los cultivos a las alteraciones climáticas.

El agua en materia de innovación es crucial, teniendo en cuenta la escasez del recurso y los retos que plantea el cambio climático

P. - En relación a la política de desarrollo rural, ¿cuál es su relación con el sector del agua y de qué manera contribuye a una mejor gestión del recurso?

R. - La Política de Desarrollo Rural, cofinanciada con el FEADER a través del Programa Nacional de Desarrollo Rural, financia, como ya he referido, obras de modernización de regadíos y proyectos de innovación en regadíos que contribuyan al uso eficiente del agua y de la energía. Además, existen los programas de desarrollo rural de las Comunidades Autónomas, que también financian, con este segundo pilar de la PAC, actuaciones de modernización de regadíos y de apoyo a inversiones para promover un uso más eficiente del agua en las explotaciones agrarias.

Así, en el actual periodo de programación 2014-2020, los 18 Programas de Desarrollo Rural españoles destinan más de 943 millones de euros a la prioridad nº 5, dedicada a promover la eficiencia de los recursos y apoyar la transición a una economía baja en carbono y resiliente al cambio climático en los sectores agrícola, ganadero y forestal. Dentro de esta prioridad, una de las áreas focales específicas que se aborda es, precisamente, la dedicada a promover una mayor eficacia en el uso del agua en la agricultura.

La PAC es la gran política común del proyecto europeo y ha contribuido a posicionar a nuestro sector agrícola como referente mundial

P. - ¿Qué papel juega el agua en materia de innovación en el sector agrario, alimentario y forestal, y en el medio rural?

R. - Actualmente, la importancia del agua en materia de innovación es crucial, teniendo en cuenta la escasez del recurso y los retos que plantea el cambio climático.

La innovación en el sector del regadío se está enfocando a promover un uso más eficiente del recurso, incorporando herramientas para la gestión automática del riego y fertirriego, así como otras herramientas para la optimización del consumo energético en redes de riego a presión. Además, la mejora vegetal para incrementar la resistencia de los cultivos frente a sequía extrema, el estudio del uso conjunto de agua convencional (agua superficial, subterránea o trasvase) y no convencional (agua desalinizada y regenerada) en riego y la utilización de big data son también líneas de trabajo que están adquiriendo cada vez más importancia.

Desde el Ministerio apostamos por la iniciativa EIP-Agri en nuestro programa nacional de desarrollo rural para financiar la creación de grupos operativos y proyectos innovadores en varias de estas áreas de trabajo. Así, se han concedido apoyo económico a 11 grupos operativos suprautonómicos centrados en la promoción de la eficiencia hídrica, por un importe de más de 425.000 euros, para abordar la optimización del riego en cultivos tan variados como el lúpulo, los cereales, la remolacha azucarera, los frutales de hueso o los cítricos. Por otro lado, en la actual convocatoria de proyectos innovadores de 2019, con una cuantía de 25,5 millones de euros, se ha reservado una partida de 4 millones de euros para aquellos proyectos que contribuyan al área focal destinada a promover un uso más eficiente del agua en la agricultura.

La UE es referente mundial en la calidad y sanidad de sus alimentos, así como en la búsqueda de la sostenibilidad de sus producciones

P. - En Europa, la PAC es uno de los pilares del proyecto agrario comunitario. ¿Qué papel juega en el presente y en el futuro de la agricultura en Europa? ¿Y en España?

R. - Efectivamente, la PAC ha sido la gran política común del proyecto europeo, que ha contribuido a posicionar a nuestro sector agrícola como un referente mundial. No solo somos líderes en el comercio mundial agroalimentario (7 de cada 100 euros puestos en circulación en la Unión Europea (UE) para comprar o vender algún bien al resto del mundo corresponden al sector agroalimentario), sino que también la UE es un referente mundial en cuanto a la calidad y sanidad de sus alimentos, así como en la búsqueda de la sostenibilidad de sus producciones.

La agricultura europea se enfrenta a grandes retos, como los derivados de los compromisos internacionales asumidos por la Unión relacionados con el medioambiente, el clima y el desarrollo sostenible. De hecho, el gran reto al que nos enfrentamos todos, no solo a nivel europeo, es conseguir alimentar a una población creciente y hacerlo con un uso limitado o incluso menor de recursos naturales; es decir, conseguir aunar el reto económico con el reto medioambiental y hacerlo de forma satisfactoria para todos.

Se espera que el 40% de la dotación financiera global de la PAC contribuya a los objetivos climáticos que se han fijado la UE y España

En la próxima década es necesario que los modelos y prácticas agrícolas cambien sensiblemente. Estos cambios ya los estamos percibiendo hoy en día con la incorporación de los avances que ofrece la innovación. Lo que tenemos que conseguir es convertir en oportunidades el reto que suponen los cambios sociales en la percepción de la alimentación y de la sostenibilidad climática y medioambiental, donde la PAC ha de ser un instrumento clave del cambio. Se espera que el 40% de la dotación financiera global de la PAC contribuya a los objetivos climáticos que se han fijado la Unión Europea y España.

En España nos enfrentamos a retos todavía mayores por nuestra condición de país mediterráneo, por lo que la búsqueda de nuevas formas de producción y la incorporación de las nuevas herramientas, fruto de la investigación y la innovación en el sector, ha de ser una obligación en nuestro caso. Contamos para ello con grandes ventajas, como es una percepción cada vez mejor por parte de la sociedad europea y mundial de las bondades de nuestra dieta mediterránea, por lo que debemos seguir avanzando en este camino de la calidad y el buen hacer de nuestra agricultura.

P. - ¿Qué aspectos relativos al agua contempla este instrumento europeo, y cuál es la posición de España en este sentido?

R. - La agricultura española no puede entenderse sin el regadío. En el proceso de negociación de la PAC post 2020, el Gobierno de España está apoyando que las inversiones en regadío puedan continuar siendo financiadas con los fondos del segundo pilar y siempre atendiendo a principios de sostenibilidad ambiental y de respeto a la normativa en materia de aguas. Así se acordó en el mes de noviembre del año pasado, en la posición adoptada por el Consejo de ministros en relación con la posición de España ante la futura PAC.

Este Ministerio orienta el desarrollo de los regadíos en una apuesta clara por la sostenibilidad y la eficiencia en el uso del agua

Por otro lado, en el marco de esta reforma, estamos trabajando de manera muy activa con las Comunidades Autónomas en el diseño y elaboración del futuro Plan Estratégico nacional de la PAC, en el que el medio ambiente y el clima son un eje fundamental. En las próximas semanas vamos a convocar la primera reunión del grupo de trabajo de los objetivos medioambientales de la PAC, donde abordaremos de qué forma se pueden seguir financiando con la PAC las inversiones en regadíos, tomando como referencia los instrumentos de planificación vigente y la normativa medioambiental.

P. - En un contexto de cambio climático, ¿cuáles cree que son los retos medioambientales y climáticos a los que se enfrenta la agricultura en España en el medio y el largo plazo?

R. - Tras los compromisos adquiridos por España en el Acuerdo de París por el Clima y la Agenda 2030 para el Desarrollo sostenible, estos deben tener su reflejo en la política agrícola. El sector agrario debe aportar las soluciones a los grandes desafíos globales, particularmente los ligados al clima y al medio ambiente, los relacionados con la salud, la nutrición, el bienestar animal, la calidad y la sostenibilidad de nuestro sistema alimentario.

Un sector agrario sostenible, climática y medioambientalmente, es esencial, tanto para que sus producciones sean valoradas y preferidas por los consumidores, dentro y fuera de nuestras fronteras, como para que mejore la calidad de vida de la población rural y sea catalizadora de una actividad económica en los territorios rurales, sobre todo en los afectados por procesos de despoblación.

Puesto que el regadío es el principal consumidor del recurso agua a nivel nacional, resulta fundamental optimizar su uso

Concretando los retos a los que nos enfrentamos para alcanzar la sostenibilidad climática y medioambiental de nuestra agricultura y ganadería, podemos enumeran los siguientes: mitigar la emisión de gases de efecto invernadero procedentes de fuentes agrarias; fomentar el secuestro de carbono en los suelos agrícolas y forestales y la adaptación del sector agrario a los nuevos escenarios climáticos; minorar otros contaminantes atmosféricos provenientes de la agricultura y la ganadería como el amoniaco; continuar trabajando en el uso racional y eficiente del agua en la agricultura; conservar y mejorar del potencial productivo de nuestros suelos agrícolas; y preservar la biodiversidad agrícola en el medio rural.

No debemos olvidar que producir alimentos sanos y de calidad debe ser nuestro principal objetivo y, al mismo tiempo, contribuir a la mitigación y adaptación al cambio climático.

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