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Recursos hídricos y resiliencia del sistema de la mano de la eficiencia

  • Recursos hídricos y resiliencia sistema mano eficiencia
    Embalse de Valdecañas en Extremadura.
  • Incluir una evaluación de riesgos en lo que respecta las causas de fuerza mayor que puedan afectar, en mayor o menor medida, a un posterior mejor análisis de la eficiencia en la operación de la red, se ha hecho prioritario para entender la resiliencia de un sistema de abastecimiento ante el cambio climático.
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Sobre la Entidad

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Miya, líder mundial en la gestión eficiente del agua, dispone de una amplia experiencia y ofrece una completa gama de servicios a las empresas de servicios de agua, especialmente en gestión eficiente del agua, gestión comercial y tratamiento del agua

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Portada iAgua Magazine

Como se refleja en el Informe Mundial de Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2019, la disponibilidad de agua depende de la cantidad de agua físicamente disponible y de cómo se almacena, maneja y distribuye a distintos usuarios. Incluye aspectos relacionados con la gestión de las aguas superficiales y subterráneas, así como el reciclaje y reutilización del agua. La accesibilidad del agua se refiere a la forma en que el agua se suministra u obtiene físicamente.

Para someter cualquier sistema a estudio se han desarrollado, en los últimos tiempos, enfoques analíticos para observar las características intrínsecas de un sistema o proyecto de agua, y describirlas en términos de exposición, sensibilidad y su capacidad de adaptación para resistir el estrés.

Estos enfoques se denominan comúnmente de “bottom-up”, ya que primero evalúan las características del sistema existente y su sensibilidad a una gama más amplia de entradas climáticas, e identifican las partes del sistema que son más vulnerables y los atributos específicos de esos enfoques y sus vulnerabilidades. Estos enfoques buscan examinar la respuesta, o sensibilidad, de un sistema a una serie de proyecciones climáticas u otras variables que las partes interesadas consideran que pueden afectar a los resultados esperados de su plan o proyecto.

Dentro del análisis del balance hídrico, es muy importante el estudio de los recursos hídricos con los que cuenta el sistema

La resiliencia del agua disponible para abastecimiento es un elemento crítico de la resiliencia urbana. Integrar la resiliencia en la planificación y priorización de las inversiones es una condición necesaria para mitigar las vulnerabilidades al estrés y las crisis que enfrentan los sistemas de agua urbanos.

Desde Miya Water, consideramos que dentro del análisis del balance hídrico es muy importante el estudio de los recursos hídricos con los que cuenta el sistema que se somete a estudio.

Se analizan, por tanto, las distintas procedencias del recurso en cuestión, relacionando la lluvia, la evapotranspiración, existencia o no de acuíferos, explotación de estos y su descarga subterránea al mar, de cara a obtener el volumen con el que cuenta el sistema.

De manera directa, estos recursos con los que cuentan las distintas infraestructuras de abastecimiento de agua se ven actualmente afectados por el cambio climático.

Desde Miya entendemos que se ha de actuar en mejorar la eficiencia del propio sistema de cara a conseguir retener el máximo nivel de agua

Por esta razón, y en busca de tener las herramientas suficientes para entender el sistema actual y en un futuro próximo, es necesario realizar siempre una evaluación de riesgos en lo que respecta a las causas de fuerza mayor que puedan afectar en mayor o menor medida a un posterior mejor análisis de la operación de la red. Este análisis se acomete de diferentes maneras según en el punto del globo en el que nos encontremos, ya que no todos los sistemas son iguales ni sufren las mismas inclemencias climáticas.

En el caso que hemos reflejado como ejemplo en este artículo, se identificaron tres posibles eventos que podrían conducir al colapso casi o completo de la prestación de servicios. La probabilidad de estos eventos era muy alta, y la consecuencia catastrófica. Estos eventos corresponden a la posibilidad de una nueva sequía prolongada, la aparición de huracanes y la propia incapacidad para recaudar la inversión de capital necesaria para desarrollar nuevos recursos de las autoridades a cargo de la infraestructura.

El ejercicio consiste en enfrentar los recursos hídricos reales existentes con la demanda proyectada, identificando los diferentes eventos catastróficos acaecidos en el sistema, analizando posteriormente el efecto de los mismos en el volumen disponible de agua del sistema. Esto nos lleva a proyectar la demanda y a realizar un posterior análisis predictivo de los potenciales efectos de nuevos acontecimientos catastróficos, y su posterior afección al sistema.


Recursos del sistema frente a demanda actuando en el sistema.

En el caso de estudio, nos encontramos con un área castigada por el clima y con un sistema que sufre en cada evento catastrófico, perdiendo capacidad de almacenaje, tanto en sequías, en las que se reduce un 20% la capacidad del sistema, como en los huracanes, que afectan en un 1% anual por los arrastres de sedimentos provocados por las lluvias torrenciales. Es patente que otra prolongada sequía o huracán afectará gravemente a la seguridad del abastecimiento y la capacidad de dar un servicio satisfactorio al cliente.

A este caso concreto, hay que sumar que en el actual balance hídrico estudiado hay unas pérdidas en el sistema del 60%, no tan alejado del 40% del valor que maneja el Banco Mundial a nivel global para países desarrollados. Es aquí donde nos encontramos con que las pérdidas de agua no facturada de un sistema pueden representar la diferencia entre tener servicio de agua o no tener en un futuro no muy lejano, ya que la mayoría de sistemas ya se encuentran tensionados.

Hay una serie de beneficios directos e indirectos asociados con la reducción de las pérdidas de agua que no siempre se cuantifican

Desde Miya entendemos que se ha de actuar en mejorar la eficiencia del propio sistema de cara a conseguir retener el máximo nivel de agua en el sistema. Aplicando un plan de reducción de pérdidas clásico, distribuyendo la red en diferentes zonas de presión, fijando como principal objetivo las pérdidas comerciales e implantando una red de medidores inteligentes, conseguiríamos un sistema balanceado y con posibilidades de sobrellevar futuros episodios catastróficos a corto o medio plazo, incrementando la capacidad del sistema en un 15-20% de media. En el caso concreto de estudio, se conseguiría soportar una futura sequía con una mejora del 25% de eficiencia en el sistema.

A lo largo del ciclo de los servicios hídricos, hay una serie de beneficios directos e indirectos asociados con la reducción de las pérdidas de agua que no siempre se cuantifican. Estos beneficios incluyen el aplazamiento de las mejoras de la infraestructura, la adaptación al cambio climático y la mitigación.

Quedando patente, así, que la implementación de un proyecto de optimización de la infraestructura de medición y la experiencia de servicio al cliente, contribuiría significativamente a mitigar el riesgo de corte de suministro y a reducir la demanda.

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