Activista feminista: Incorporar enfoque de género ha sido clave para Iniciativa Paragua

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Sobre la Entidad

Iniciativa PARAGUA
Iniciativa PARAGUA III, está integrada por las ONGD españolas Amigos de la Tierra, ECODES, ONGAWA y Alianza por la Solidaridad, y las nicaragüenses Fundación LIDER, La Cuculmeca, ADEES, APADEIM, FIDER y Xochilt Acalt.
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Clara Murguialday, consultora experta en género y desarrollo: “En seis años cada organización ha liderado con buen pie, sin desfallecer en ningún momento.”

Activista feminista, asegura que incorporar el enfoque de género en las intervenciones de la Iniciativa Paragua ha implicado, sobre todo, la voluntad política de las organizaciones del consorcio.

Clara Murguialday Martínez, economista feminista, trabaja como consultora en género y desarrollo. Su labor docente, evaluadora e investigadora está centrada en la incorporación del enfoque feminista en las políticas de cooperación y en las estrategias desplegadas para el empoderamiento de las mujeres. Está fuertemente vinculada a los movimientos feministas centroamericanos, con los que colabora desde hace varias décadas. Ha publicado diversos trabajos, el último “Avanzando en la equidad de género en la gestión comunitaria del agua” (2012)

Desde el 2011, Murguialday colabora en Nicaragua con la Iniciativa Paragua, una alianza integrada por las organizaciones españolas ECODES, Amigos de la Tierra, ONGAWA y Alianza por la Solidaridad, y las nicaragüenses La CUCULMECA, Fundación LIDER, FIDER, ADES, APADEIM y Xochilt Acalt, comprometidas por contribuir al ejercicio pleno del derecho humano al agua y al saneamiento en las zonas rurales de Nicaragua.

Su aporte inicia con la realización de un primer diagnóstico de género sobre la gestión comunitaria del agua, que permitió identificar las brechas existentes en este ámbito.

¿Cómo ha mejorado la participación de la mujer en la gestión comunitaria del agua en los diferentes procesos e intervenciones de las tres fases de la Iniciativa Paragua?

Durante las tres fases de Paragua se ha hecho un esfuerzo muy serio, responsable y consistente de tomarse con compromiso la tarea de incorporar las necesidades, los intereses y la visión de las mujeres, y la problemática de las relaciones entre hombres y mujeres, en el trabajo de instalación, construcción, mantenimiento y operación de un sistema de agua.

“Ha implicado la voluntad política de las organizaciones del consorcio. En seis años cada organización ha liderado con buen pie, sin desfallecer en ningún momento”.

Paragua es un consorcio-, con buenos niveles de coordinación. Han sido capaces de incorporar nuevos actores, nuevas copartes locales y esto dice mucho sobre la solidez y la capacidad de integración que tienen, y sobre su fortaleza institucional.

Han sido receptivos a mis recomendaciones y sugerencias, y las han tratado de llevar adelante confiando en que podrían traer beneficios.

¿Cuáles son los aciertos más importantes en este proceso con la Iniciativa Paragua?

Veo como acierto el haber empezado con un diagnóstico sobre las relaciones de género en la gestión, instalación, construcción- y operación de los sistemas de agua.

Ese diagnóstico fue lo que permitió identificar las tres brechas de género en la gestión comunitaria del agua. Con el análisis de esas tres brechas se pudo entender bastante bien qué estaba pasando e incluso percibir diversas puertas de entrada para implementar cambios.

Los tres ámbitos en los que identificamos los gruesos de las desigualdades nos han servido después para hacer la currícula de la escuela de formación, nos han servido también para pensar qué actividades implementar para ir reduciendo esas desigualdades. “Nos han servido incluso, como construcción teórica para que las organizaciones, líderes y lideresas del agua, técnicos y técnicas entiendan que la desigualdad entre hombres y mujeres no es un esquema abstracto, sino que se aterriza en ámbitos tan concretos como la construcción del sistema, o en ámbitos como quién acarrea el agua y quién la usa ó en como participamos en espacios de decisión, etc.”.

La herramienta (brechas de género) nos ha servido cómo guía, como referencia para saber por donde enfocar.

Hacer accesible para las mujeres la capacitación técnica también fue un proceso acertado y demostró en la práctica que el campo de lo técnico en el agua no tiene que ser un obstáculo para la participación de las mujeres. “El reto es que esa capacitación técnica se concrete en la empleabilidad de las mujeres”.

¿Qué opina de la tercera fase de la Iniciativa Paragua?

Ha sido fundamental, en la tercera fase de Paragua, el paso que se ha dado con la escuela de lideresas. Sin los liderazgos de las mujeres los CAPS no van a funcionar nunca bien. Las mujeres lideresas de los CAPS se merecen una oportunidad de formación como la planteada en la escuela, sistemática, integral, con buenas facilitadoras, con metodología de educación popular feminista.

Después de varios años acompañando a la Iniciativa PARAGUA en el proceso de incorporación de género en la gestión comunitaria del agua, ¿cuáles son los retos de futuro?

El aspecto más complicado que tendrán que afrontar en los próximos años son los cambios a favor de unas relaciones más equitativas dentro de los CAPS; es decir los cambios organizacionales. Yo insisto en la necesidad de conformar una comisión destinada específicamente a apoyar la participación de las mujeres, porque las mujeres actuando individualmente en las directivas y en los CAPS no van a lograr avanzar gran cosa.

Entonces, se necesita crear un espacio dentro de cada CAPS, donde las mujeres se junten y piensen en clave de necesidades e intereses de las mujeres usuarias de los sistemas de agua, y analicen cómo están el resto de las usuarias y hagan propuestas a la junta directiva para que mejoren los mecanismos de participación.

“Ha sido muy interesante el proceso de construir alianzas con las organizaciones feministas que actúan en las zonas de intervención”.

A nivel de las organizaciones que lideran el consorcio, ¿cuál es el desafío?

El ámbito del trabajo del agua es muy masculino; la mayoría de las organizaciones, aunque tienen directoras mujeres, están integradas mayoritariamente por hombres, de ahí que el reto principal ahora sea la transformación interna de las organizaciones, en el sentido de que los hombres se vuelvan más sensibles a los análisis de género e incorporen más esta perspectiva en su propio desempeño.

Es necesario además reflexionar sobre qué tanto se esfuerzan las organizaciones en conseguir recursos para el trabajo de género cuando formulan los proyectos, y con qué criterios contratan al personal que trabajará en los proyectos.

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