Los fenómenos meteorológicos extremos desde 1970 han provocado dos millones de muertos y pérdidas por 2,4 billones de dólares

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Sobre la Entidad

Organización Meteorológica Mundial
La OMM es un organismo especializado de la ONU. Es su portavoz autorizado acerca del estado y el comportamiento de la atmósfera terrestre, su interacción con los océanos, el clima que produce y la distribución resultante de los recursos hídricos.
  • Portada de la publicación
  • La Organización Meteorológica Mundial ha publicado el 'Atlas de la mortalidad y las pérdidas económicas provocadas por fenómenos meteorológicos, climáticos e hidrológicos extremos 1970-2012'
  • El 79% de los desastres fueron debidos a tormentas o crecidas

Los desastres relacionados con el tiempo, el clima y el agua, que ocasionan la pérdida de vidas y hacen retroceder varios años, o incluso decenios, el desarrollo económico y social, están aumentando en todo el mundo. Entre 1970 y 2012 se registraron 8835 desastres, 1,94 millones de víctimas mortales y pérdidas económicas por valor de 2400 billones de dólares de Estados Unidos a escala mundial, que tuvieron su origen en peligros como las sequías, las temperaturas extremas, las crecidas, los ciclones tropicales y las epidemias sanitarias asociadas, según un Atlas que acaba de publicarse.

El 35% de las muertes se debió a las sequías

En el Atlas of Mortality and Economic Losses from Weather, Climate and Water Extremes 1970-2012 (Atlas de la mortalidad y las pérdidas económicas provocadas por fenómenos meteorológicos, climáticos e hidrológicos extremos 1970-2012) se describen la distribución y los efectos de los desastres relacionados con el tiempo, el clima y el agua, y se ponen de relieve las medidas necesarias para incrementar la resiliencia. Se trata de una publicación conjunta de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Centro de Investigación de la Epidemiología de los Desastres (CRED) de la Universidad Católica de Lovaina (UCL) de Bélgica.

La finalidad del Atlas es proporcionar a las instancias decisorias información que puedan utilizar para proteger la vida y la propiedad. Asimismo, esta publicación pone de relieve la necesidad de redoblar los esfuerzos en cuanto a la notificación, normalización y análisis de los datos sobre los peligros meteorológicos, climáticos e hidrológicos con el fin de mejorar la comprensión de los desastres y reforzar las medidas de prevención.

El Atlas se publicó antes de la primera reunión (Ginebra, 14 y 15 de julio) del Comité Preparatorio de la Tercera Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Reducción del Riesgo de Desastres. Tiene por objeto orientar el debate sobre el marco posterior a 2015 tanto para la reducción del riesgo de desastres como para el desarrollo sostenible.

El 79 por ciento de los desastres debidos a fenómenos meteorológicos, climáticos o hidrológicos extremos fueron tormentas y crecidas, que causaron el 55 por ciento de las muertes y el 86 por ciento de las pérdidas económicas entre 1970 y 2012, según el Atlas. El 35 por ciento de las muertes se debió a las sequías y, principalmente, a las graves sequías africanas que se produjeron en 1975 y en 1983–1984.

El mayor número de víctimas mortales se dio en 1983 en Etiopía, donde la sequía ocasionó 300000 muertes, equiparándose así al ciclón Bhola que asoló en Bangladesh en 1970. En 1984 la sequía en Sudán causó la muerte de 150000 personas, mientras que el ciclón conocido localmente como Gorky originó 138866 muertes en Bangladesh en 1991.

En 2005, en Estados Unidos de América, el huracán Katrina originó pérdidas económicas cifradas en 146890 millones de dólares, seguidas por las pérdidas ocasionadas por Sandy en 2012 de un valor de 50000 millones de dólares.

De los desastres notificados, los diez peores en cuanto a la pérdida de vidas ocurrieron principalmente en países menos adelantados y en países en desarrollo, mientras que las pérdidas económicas se produjeron sobre todo en los países más desarrollados.

“Los desastres relacionados con el tiempo, el clima y el agua están aumentando en todo el mundo. Tanto los países industrializados como los no industrializados soportan la carga de crecidas, sequías, temperaturas extremas y tormentas recurrentes”, afirmó el Secretario General de la OMM, señor Michel Jarraud.

“La mejora de los sistemas de alerta temprana y de la gestión de los desastres ayuda a prevenir las pérdidas de vidas. Sin embargo, los efectos socioeconómicos de los desastres se agravan debido al aumento de su frecuencia e intensidad y a la creciente vulnerabilidad de la población”.

En el Atlas se destaca la importancia de contar con información histórica y georreferenciada sobre las víctimas y los daños para poder estimar los riesgos antes de que ocurra el siguiente desastre. Esa información puede sustentar la adopción de decisiones prácticas destinadas a reducir las posibles consecuencias de los desastres mediante, por ejemplo, la mejora de los sistemas de alerta temprana, la modernización de infraestructuras esenciales o el cumplimiento obligado de las nuevas normas de construcción.

“La recopilación de datos sobre las pérdidas a escala mundial que sean comparables y completos representa un desafío importante. En los servicios climáticos y meteorológicos se trabaja de consuno con los centros de datos y los investigadores de los efectos de los desastres para hacer frente a ese desafío. De esa asociación están saliendo análisis que sustentan la adopción de decisiones prácticas destinadas a reducir las consecuencias de los desastres para los seres humanos, consistentes por ejemplo en invertir en sistemas de alerta temprana o en orientar las medidas hacia las comunidades más vulnerables”, manifestó la Directora del CRED, Profesora Debarati Sapir.

En el Informe Evaluación Global sobre la Reducción del Riesgo de Desastres 2013 de las Naciones Unidas se llega a la conclusión de que las pérdidas directas e indirectas derivadas de peligros naturales de todo tipo se han subestimado en por lo menos el 50 por ciento debido a las dificultades en la recopilación de datos. Puesto que es vital que mejore la comunicación sobre los efectos de los desastres para poder reforzar la reducción del riesgo de desastres, la comunidad internacional debería ayudar a los países vulnerables a mejorar su capacidad de elaborar y mantener bases de datos de alta calidad sobre daños y víctimas.

Otro desafío para los usuarios de la información sobre el riesgo es la evolución de las características (frecuencia, ubicación, gravedad) de los peligros relacionados con el tiempo, el clima y el agua. La variabilidad natural del clima se ve ahora exacerbada por el cambio climático de larga data inducido por el hombre, de modo que lo que era la norma ayer seguramente no lo será mañana.

En la publicación de la OMM y del CRED de Lovaina se intenta sensibilizar acerca de estos y otros desafíos que plantean la recopilación y el análisis de la información sobre el riesgo de desastres. El Atlas presenta un análisis de los fenómenos meteorológicos, climáticos e hidrológicos extremos realizado a escala mundial y basado en la información de la Base de Datos Internacional sobre Eventos de Emergencia (EM-DAT), que compiló el CRED. En el Atlas se comparan los efectos notificados de los fenómenos meteorológicos, climáticos e hidrológicos extremos (con arreglo a las categorías establecidas por el CRED) en la población y la economía, tanto a escala mundial como regional.

Además de facilitar estadísticas y mapas mundiales, el Atlas incluye información detallada sobre los desastres a nivel regional.

  • África: Entre 1970 y 2012 se notificaron 1319 desastres, que causaron 698.380 víctimas mortales y daños económicos por un valor de 26600 millones de dólares. Aunque las crecidas fueron el desastre predominante (el 61 por ciento), las sequías fueron las que provocaron el mayor número de muertes. Las graves sequías que se dieron en Etiopía en 1975 y en Mozambique y en Sudán en 1983–1984 causaron la mayoría de las muertes. No obstante, las mayores pérdidas económicas (el 79 por ciento) tuvieron su origen en las tormentas y las crecidas.
  • Asia: En el período 1970–2012 se notificaron unos 2681 desastres, que ocasionaron 915.389 víctimas mortales y daños económicos por valor de 789.800 millones de dólares. La mayoría de esos desastres se atribuyeron a crecidas (el 45 por ciento) y tormentas (el 35 por ciento). Las tormentas fueron las que más vidas se cobraron, causando el 76 por ciento de las víctimas mortales, mientras que las mayores pérdidas económicas (el 60 por ciento) se debieron a las inundaciones. Los fenómenos con mayores repercusiones fueron tres ciclones tropicales que asolaron Bangladesh y Myanmar, causando más de 500000 muertos. En China las pérdidas económicas más grandes se debieron principalmente a desastres y, en particular, a las inundaciones de 1998.
  • América del Sur: Entre 1970 y 2012 en América del Sur se notificaron 696 desastres, que causaron la muerte de 54.995 personas y daños económicos por valor de 71800 millones de dólares. En cuanto a las consecuencias, fueron las inundaciones las que causaron el mayor número de pérdidas de vidas humanas (el 80 por ciento) y las mayores pérdidas económicas (el 64 por ciento). El fenómeno más destacado durante ese período fue una crecida, acompañada de deslizamientos de tierra y lodo, que ocurrió en Venezuela a finales de 1999 y causó 30000 muertes. Este fenómeno, por sí solo, sesga considerablemente las estadísticas sobre la pérdida de vidas en toda la Región.
  • En América del Norte, América Central y el Caribe se notificaron 1631 desastres, que causaron 71.246 víctimas mortales y daños económicos por valor de 1008,5 millones. La mayoría de los desastres notificados en esa Región se atribuyeron a tormentas (el 55 por ciento) e inundaciones (el 30 por ciento). Se notificó que la principal causa de la pérdida de vidas humanas (el 72 por ciento) y daños económicos (el 79 por ciento) fueron las tormentas.
  • En la región del Suroeste del Pacífico se notificaron 1156 desastres entre 1970 y 2012, que provocaron la muerte de 54.684 personas y pérdidas económicas por valor de 118,4 millones de dólares. La mayoría se debieron a tormentas (el 46 por ciento) y crecidas (el 38 por ciento). Encuanto a las consecuencias, los desastres que produjeron el mayor número de pérdidas de vidas humanas fueron los ciclones tropicales, especialmente en Filipinas, donde un ciclón mató a 5956 personas en 1991. La sequía de 1981 en Australia causó 15200 millones de pérdidas económicas y los incendios forestales de 1997 en Indonesia originaron casi 11400 millones de pérdidas.
  • En Europa los 1352 desastres notificados se cobraron 149.959 vidas y produjeron 375700 millones de daños económicos. Los principales causantes de desastres fueron las crecidas (el 38 por ciento) y las tormentas (el 30 por ciento), pero la mayor proporción de muertes (el 94 por ciento) se debió a las temperaturas extremas, con el fallecimiento de 72210 personas durante la ola de calor de 2003 en Europa occidental y de 55736 durante la ola de calor de 2010 en la Federación de Rusia. Por su parte, las inundaciones y las tormentas fueron los desastres que más pérdidas económicas ocasionaron durante ese período. 

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